Arqueología
S.C

Los neandertales tenían mejores pulmones que nosotros

Su capacidad pulmonar era un 20% superior a la del humano moderno, según un estudio

La capacidad pulmonar de los neandertales era aproximadamente un 20 % superior a la de los humanos modernos, según una reciente investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) publicada en la revista Communications Biology, del grupo Nature y recogida por Efe.

Los resultados de este estudio, el primero que calcula específicamente esa capacidad, concuerdan con la teoría de que el hoy extinto ‘Homo neanderthalensis’ requería una «gran cantidad de oxígeno para poder sustentar las necesidades metabólicas que exigían su mayor musculación y masa cerebral», ha indicado el MNCN en un comunicado.

Los científicos trabajaron sobre varios fósiles correspondientes a elementos costales de los restos de tres individuos encontrados en dos yacimientos israelíes -Kebara 2 y Tabún 2, que datan respectivamente de 60.000 y 120.000 años de antigüedad- y uno español -el asturiano de El Sidrón, de hace casi 50.000 años-.

Los fósiles correspondientes a neandertales masculinos presentaban una capacidad pulmonar «en torno a los nueve litros», mientras que el del ejemplar femenino, encontrado en Tabún, oscila cerca de los seis litros, ha explicado el investigador Daniel García Martínez.

Estos datos certifican volúmenes «mucho mayores» que los del ‘Homo sapiens’, la única especie humana que ha logrado sobrevivir a día de hoy, para la cual «la media masculina ronda los siete litros y la femenina, cinco», ha añadido el científico.

Los estudios previos sobre la anatomía del ‘Homo neanderthalensis’ ya habían demostrado que, a pesar de que los humanos modernos y los neandertales comparten muchas características, también muestran diferencias anatómicas «notables».

Así, la especie hoy desaparecida tenía una complexión menos estilizada y más robusta que la humana, con extremidades más cortas y torsos más anchos, pero también disponía de un cerebro mayor, con 1.500 centímetros cúbicos frente a los 1.300 de los humanos, y entre un 10 y un 15 % más de masa muscular, lo que implicaba una «gran demanda» de oxígeno y energía.

Esa necesidad «posiblemente jugó en su contra a la hora de sobrevivir», apuntan los expertos.

La investigación del MNCN-CSIC ha sido completada con técnicas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D, empleando datos fisiológicos experimentales del Hospital Universitario de La Paz.

En ella han participado también los investigadores Nicole Torres-Tamayo, Isabel Torres-Sánchez, Francisco García-Río, Antonio Rosas y Markus Bastir.