Cambio de hora
R. Fernández

El 80,4% cree innecesario el cambio de hora

Para el 69,6% de los españoles modificar los horarios en primavera y otoño es sólo un capricho de los gobiernos

Es una historia de velas, ahorro y biorritmos. El cambio de hora, que anuncia el verano, encuentra a todos con el paso cambiado. O quizá, por mejor decirlo, nos deja con el sueño cambiado. Al parecer, al primero que se le ocurrió plantear esta idea del cambio de hora fue Benjamin Franklin. Este padre de la patria americana afirmaba que en París ahorraban en velas si se levantaban más temprano... Una ocurrencia con la que se coqueteó en diferentes momentos históricos, y que ahora viene impuesta por la Unión Europea. El caso es que con el cambio, que padecimos en la madrugada de ayer domingo, nos cuesta conciliar el sueño, nos cambia el humor, tenemos una bajada en el rendimiento diario y –los que peor lo llevan–, los niños, tardan más en acostumbrarse. En realidad, la luz que ganamos por la tarde la perdemos por la mañana. Más allá de que, como refleja la encuesta de NC Report, al 80,4% de los consultados no les parece necesario. Más allá de que las razones económicas esgrimidas por la Unión Europea, para ahorrar energía y disponer de más hora de luz natural es rechazado por el 76,7% de los encuestados. Lo cierto es que para la gran mayoría de los consultados por NC Report, en un 69,6%, todo obedece a un capricho de los gobernantes. Dicho de otra manera. Lo que se pierde por un lado se gana por otro... y todo estos cambios conducen a una situación similar de gasto y ahorro de energía. Nos son pocas las voces que se han alzado en los últimos tiempos contra estos cambios horarios. Es posible que muy pronto pasen a ser historia de la geografía humana del continente.