Astronomía
Belén Tobalina/larazon.es

Las imágenes más impactantes del eclipse

El inicio de la penumbra ha comenzado a las 19:15 horas en España, a las 21:30 empezó el eclipse total y alcanzó su máximo esplendor a las 22:21

El inicio de la penumbra tuvo lugar a las 19:15 horas en España (17:15 horas de Tiempo Universal), pero no fue hasta las 21:30 cuando empezó el eclipse total, que alcanzó su máximo esplendor a las 22:21, momento en el que será completamente visible desde cualquier lugar del territorio nacional, según informa el Instituto Geográfico Nacional (IGN).

Lo hará a sólo 7º por encima del horizonte, y un grado es lo que ocupa sobrepuesto al cielo la uña del dedo meñique teniendo el brazo estirado.

La India y Oriente Medio serán los mejores lugares para observar el eclipse completo. En España, «cuanto más al sureste mejor se verá, es decir, en Murcia», explica Alberto Martos, ingeniero técnico de telecomunicación que trabajaba desde el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) para la Agencia Espacial Estadounidense (NASA).

La Luna emergerá en buena parte de España totalmente eclipsada. Sólo desde las Islas Baleares y la mitad oriental de la Península podría ser posible observar la Luna antes del inicio de la fase total. En cambio, el resto de fases ya serán visibles desde la Península y las Islas Canarias, si bien la Luna tendrá una elevación bastante baja.

Este fenómeno terminó a las 23:13 horas (a las 00:19 horas el parcial), con la Luna a 15 grados sobre el horizonte. Es decir, el eclipse, en su conjunto, ha tenido una duración de algo más de seis horas (6 horas y13 minutos para ser exactos).

La fase de totalidad: 103 minutos, lo que le convierte en el más largo de este siglo, aunque sólo sea por unos cuantos minutos. Un titular al que los expertos no le restan importancia.

Por cierto, cuando comience la observación, además de disfrutar del eclipse podremos, según informa el Planetario de Madrid, ver Venus, que se distinguirá hacia el horizonte oeste, aún inmerso en la luz crepuscular. Podremos verlo hasta las 23:33 horas.

Más alto sobre el horizonte también podremos ver a Júpiter, encaminándose hacia el horizonte oeste. Saturno, en cambio, será visible durante todo el evento.

La Luna será nuestro aliado para encontrar a Marte, que saldrá por el sureste coincidiendo con el comienzo de la observación.

Y todo ello sin necesidad de gafas o de algún tipo de precaución porque el eclipse total de Luna es un fenómeno inocuo. No es necesario, por tanto, ningún equipamiento especial. Lo que hay que elegir es un lugar elevado o donde se divise el horizonte sin nubes ni edificios.

«El único requisito es que el tiempo acompañe y el cielo esté despejado», precisan desde «Eltiempo.es». «Las previsiones indican que será así en gran parte de la Península y Baleares. Tan sólo se espera nubosidad importante para esa noche en el norte peninsular. En el Cantábrico y puntos del interior norte se espera que haya nubes de tipo bajo. En Canarias puede haber algunas nubes bajas al norte del archipiélago, pero en el resto, cielo despejado».

LUNA DE COLOR ROJO

La luna se vuelve de color rojo intenso o marrón rojizo debido a que parte de la luz solar que atraviesa la atmósfera de la Tierra se curva alrededor del borde de la Tierra y cae sobre la superficie de la luna. El aire de la Tierra también dispersa más luz de longitud de onda más corta (en colores como verde o azul). Por tanto, lo que queda es la longitud de onda más larga, el extremo más rojo del espectro.

El eclipse lunar que se ha presenciado ha sido el más largo en lo que va de siglo, con una duración de 102 minutos y visible en toda España, pero además en el Parque de Padrolongo de Madrid -una zona despejada, con algo menos de contaminación lumínica que el resto de la ciudad- ha estado guiado por la música electrónica del artista Miguel Barros, más conocido como Pional.

Este evento, dentro de la programación de los Veranos de la Villa que promueve el Ayuntamiento de Madrid, ha estado ambientado con música house y los asistentes han acudido con mantas y neveras, como bien recomendaba el consistorio en su programa de verano.

A pesar de que el eclipse comenzaba a hacerse visible en Madrid a partir de las nueve y media, en el Parque de Pradolongo se ha hecho esperar, porque los asistentes, orientados hacia el escenario de la música, no han caído en la cuenta de que la luna salía a sus espaldas, pequeña pero roja.

Hasta que se han percatado de que la luna aparecía detrás de ellos en las colinas que rodeaban el lago y el escenario se preguntaban "¿pero dónde está?" o "a ver si desde aquí no se va a ver".

Las centenares de personas que han acudido a la contemplación colectiva del eclipse la han convertido en una cena popular con pizzas, tortillas de patatas en cestas de cámping y, los más apañados, han acudido con sillas de playa para encontrar un hueco entre las colinas de césped colapsado por las toallas.

Alrededor del lago se han congregado las personas que han preferido disfrutar del eclipse más tranquilos, con la música lejana, algunos acompañados de sus perros.

Mientras los que han acudido a escuchar la música electrónica y house se han reunido en el templete donde Pional ha pinchado en directo con un juego de luces de tonos blancos y rojizos al ritmo de sus bases.

El eclipse lunar más largo del siglo XXI, cuya fase total ha sido visible hasta las 23:13 hora peninsular, ha sido contemplado por cientos de madrileños en este parque, que se sitúa al sur de la ciudad.

El color rojizo de la Luna se debe a que la atmósfera actúa como un filtro de la luz solar eliminando los tonos azules, de la misma manera que de día nos hace ver amarillo el Sol, cuando en realidad su luz es blanca pues emite cantidades similares de todos los colores del espectro.

Las observaciones de esta noche no se limitan a nuestro satélite natural, sino que incluyen a varios cuerpos del Sistema Solar como Júpiter, Saturno o Marte, planeta éste último que se encuentra en la mejor posición desde hace quince años, por los que es posible verlo más grande y con mayor claridad.

Algunos despistados han acudido con gafas de protección, como si se tratase de un eclipse solar, donde hay que protegerse. Sin embargo, en un eclipse lunar se puede mirar directamente al cielo, pero siempre buscando un lugar oscuro y con el horizonte despejado.

Aunque el Parque de Pradolongo no ha parecido el lugar más idóneo para ver la luna, la música ha guiado el resto de la noche.