Psiquiatría
Ernesto Villar

La realidad virtual cura el vértigo

Una novedosa investigación permite a personas con mal de altura realizar todo tipo de actividades cotidianas en una décima planta

La realidad virtual cura el mal de altura. Lo ha demostrado un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford, que ha sido el primero en desarrollar, y con más éxito de lo esperado, un programa basado en esta tecnología para tratar un problema que sufre una de cada cinco personas en algún momento de su vida, y para el que rara vez se ofrece un tratamiento.

El equipo dirigido por el profesor Daniel Freeman, del Departamento de Psiquiatría de esta universidad, ha desarrollado un programa de realidad virtual en el que un entrenador virtual generado por computadora diseña una terapia psicológica personalizada para cada paciente, que incluye usuarios capaces de interactuar con el coach virtual utilizando la tecnología de reconocimiento de voz.

Según detalla la Universidad de Oxford en un comunicado, se eligió al azar a cien personas con miedo a las alturas, todas ellas con el elemento común de haber con miedo a las alturas durante 30 años. Los que recibieron la terapia pasaron un promedio de dos horas en realidad virtual durante cinco sesiones de tratamiento.

Todos los participantes en el grupo VR mostraron una reducción en el miedo a las alturas, con una reducción promedio del 68.0%. La mitad de los participantes experimentó un descenso de más de tres cuartas partes. Estos resultados son mejores que los esperados con la mejor intervención psicológica entregada cara a cara con un terapeuta, según la universidad. Las conclusiones han sido publicadas en la revista The Lancet Psychiatry.

La terapia VR del profesor Freeman, producida por la Universidad de Oxford spin-out Oxford VR y probada en asociación con el NIHR Oxford Health Biomedical Research Center, llevó a los usuarios usando un auricular HTC Vive a un edificio de oficinas de diez plantas generado por computadora. Guiados por Nic, el entrenador virtual, los usuarios llevaron a cabo una serie de actividades, que aumentaron en dificultad a medida que avanzaban.

«Diseñamos el tratamiento para que fuera lo más imaginativo, entretenido y fácil de navegar posible. Así que las tareas que se les pidió a los participantes incluyeron cruzar un pasillo desvencijado, rescatar a un gato de un árbol en el atrio del edificio, pintar una imagen y tocar un xilófono en el borde de un balcón, y finalmente montar una ballena virtual alrededor del espacio del atrio», explica Freeman.

«Los resultados son extraordinariamente buenos. Confiábamos en que el tratamiento sería efectivo, pero los resultados superaron nuestras expectativas. Más de las tres cuartas partes de los participantes que recibieron los tratamientos de RV mostraron al menos una reducción a la mitad de su miedo a las alturas. Nuestro estudio demuestra que la realidad virtual puede ser un medio extremadamente poderoso para administrar terapia psicológica. Sabemos que los tratamientos más eficaces son activos: los pacientes entran en situaciones difíciles y practican formas más útiles de pensar y comportarse. Esto a menudo es poco práctico en la terapia cara a cara, pero se hace fácilmente en la realidad virtual», añade el investigador.

Los usuarios estaban entusiasmados con el tratamiento. «Lo que noto es que en la vida cotidiana soy menos reacia a los bordes, y los pasos, y las alturas, y me doy cuenta de que cuando estoy haciendo la VR y salgo en el mundo real, puedo decir hola al borde en lugar de apoyarme en ello y retroceder. Siento que estoy haciendo un gran progreso», explica Sarah, una de las participantes en e estudio.