Toros
Patricia Navarro

José Tomás, el sueño de una noche de verano. Y ya

El diestro de Galapagar cierra con un solo festejo su temporada 2018

A la punta del sur peregrinó la afición, a la bella Cádiz, a la plaza de Algeciras con su aforo de 10.000 personas, para verle. Costó cerrar la fecha, tener el primer hilo de lo que ya no sabemos si es una vuelta, un punto y aparte, uno seguido, un hasta pronto o el temido adiós, que será en silencio. Sin que sepamos, hasta que el tiempo nos dé la razón que aquella tarde fue la última.

En Algeciras lo disfrutamos. Lo gozamos. Y quizá fue, hasta la fecha, el toreo de capa más cadencioso de la temporada. El José Tomás de siempre. Muy fino, con ese mechón blanco que cada día invade más territorio de su cabellera, calmado y ambicioso a la vez. Comprometido con el esfuerzo de la gente que había ido hasta allí desde muchos lugares del mundo, desde el paraíso y desde el infierno. Todo cabe en el ser humano. José Tomás fue fiel a su público y fiel a sí mismo.

José Tomás es uno de los pocos hombres libres. Dueño de su tiempo y sus decisiones. Se le esperaba otra tarde. Se rumoreaba Valladolid o Nimes. Papel mojado. Lo decía Javier Hernández en su twiter para cantar que dejaba liberados los toros que tenía reseñados. Correrán otra suerte, los animales, los aficionados, la incertidumbre, los sueños de los que vive el hombre, los que nos somos tan libres y aspiramos a los momentos de emoción, al pellizco en la barriga, a “eso” que te reconcilie con una tauromaquia que se desangra por dentro, y por los de dentro. A veces. Y la cosemos a oscuras, por amor propio. Y por vergüenza.

¿Habrá sido la última?

Solo el tiempo nos pondrá a todos en nuestro lugar. Mientras tanto será Algeciras el sueño de una tarde/noche de verano. La única en la que José Tomás se enfundó el terno de luces. Tiempo más tiempo. Recuerdos o realidad.