Toros
Paco Delgado

Lo de Miura, mejor con hache

Pepe Moral sale a hombros y a Sergio Serrano se lo impide el palco

Quince años hacía que no se lidiaban toros de Miura en Albacete. Fue también en el festejo que abría feria en el año 2003 y en aquella ocasión, en la que actuaron Manolo Sánchez, Juan Jose Padilla y Gómez Escorial, la función se suspendió a la muerte del cuarto toro debido a la fuerte lluvia. Era la corrida número trece del hierro de Zahariche que se corría en esta plaza...

Y llovió también en este festejo inaugural de la feria de Albacete, en la que se corrió un encierro miureño que no desentonó, en cuanto a presencia, de lo que siempre han sido sus toros: largos, altos, muy serios... y tampoco su juego desmintió su leyenda, estirando el cuello, revolviéndose y sin dar la más mínima facilidad a sus matadores. Varios fueron ovacionados de salida, pero pronto esos aplausos se tornaron pitos al comprobar el público que no estaban por la labor.

Pepe Moral acabó siendo el triunfador de la tarde y el primer destacado del serial. Se estiró al recibir a su primero, un animal que se movió pero que tuvo mucho peligro por el pitón derecho. Mucho mejor se desplazó por el izquierdo, por el que Moral logró sacar series con empaque y varios naturales de excelente trazo. Abundó por ese lado hasta completar una faena muy compuesta y de no poco mérito.

Salió decidido a sacar provecho también del quinto, que echó enseguida las manos por delante. Tampoco anduvo sobrado de fuerza pero tuvo una media embestida que aprovechó el sevillano para sacar un trasteo inteligente y muy bien estructurado en el que dejó ver su buen concepto y maneras, consiguiendo salir a hombros al matar con rapidez y eficacia.

También debió acompañarle por la puerta grande Sergio Serrano. El torero local, que se vestía de luces por primera vez en los últimos dos años, lo dio todo. Se fue a porta gayola a recibir al tercero de la tarde, al que administró un gran puyazo Agustín Moreno, y anduvo con él firme y seguro, como si llevase 40 ó 50 corridas, aguantando tarascadas y arreones de un toro al que condujo con mando y soltura y al que sacó todo lo que tuvo en una labor en la que el torero llevó el peso de la obra.

Y valiente y dispuesto a más no poder estuvo con el que cerró plaza, largo como un tren y que daba miedo hasta en el tendido. Incierto y gazapón, fue muy incómodo, sin entrega alguna y siempre a la contra y al acecho. Pero el de Albacete derrochó voluntad y ganas y no hubiese estado de más esa oreja que le pidió el paisanaje.

Octavio Chacón se las vio con un lote imposible. Su primero le midió desde que saltó a la arena, midiéndole mucho y haciendo inútil su esfuerzo por sacar algo en limpio. El cuarto, que puso en apuros al peonaje, se defendió a navajazos, peleándose Chacón con guapeza y valor aunque inútilmente ya que el de Miura se puso imposible.

Hay aficionados que piden este tipo de toros y esta ganadería, pero si hablamos de Miura, mejor cuando aparezca la hache intercalada en el apellido. La obra del escritor madrileño es mucho más entretenida y divertida. Dónde va a parar.

Albacete, 8 de septiembre. Primera de feria. Tres cuartos de entrada.

Toros de Miura, serios, orientados y con peligro.

Octavio Chacón (de celeste y oro), entera, ovación; metisaca, dos pinchazos, media, aviso, entera, ovación.

Pepe Moral (de grana y oro), entera, oreja; entera, oreja.

Sergio Serrano (de caña y oro), casi entera, aviso, oreja; entera caída, vuelta al ruedo.

De las cuadrillas destacó la de Sergio Serrano.