Política

Qué buenos los chorizos parrilleros

El portavoz parlamentario de Hacienda del PSOE-A, Antonio Ramírez de Arellano
El portavoz parlamentario de Hacienda del PSOE-A, Antonio Ramírez de Arellano larazon El portavoz socialista Antonio Ramírez de Arellano

Antonio Ramírez Arellano, ex consejero susanista y bajo cuya hégira como vicerrector de infraestructuras de la Universidad Hispalense se fueron por el sumidero de la cabezonería dieciséis millones de dinero público, ha acusado al actual gobierno regional de alimentar con el presupuesto a «chiringuitos» de gente afín ideológicamente o afín a secas. Le dijo la sartén al cazo o, como de manera gráfica se expresa en italiano, «el buey llamando cornudo al burro». Sabe de lo que habla, eso es innegable, cuando evoca a enchufados y redes clientelares. Al opinante independiente, esa entelequia, le duelen los dedos de teclear cuánta ansia mostraban los nuevos mandarines de San Telmo por heredar las canonjías socialistas y sus usos cortijeros, y sólo es necesario computar los cargos a dedo para confirmar las sospechas, pero resulta asombroso que Arellano utilice justamente la palabra «chiringuito» como dardo al adversario. «¡Hay que tenerla de cemento, pero si la Junta de antes era Torremolinos en agosto!», exclamaba escandalizado ante el teletipo un sagaz colega. Lamenta el PSOE los fondos que se allegan a algunas organizaciones antiabortistas cuyo sesgo religioso gustará más o menos, pero que prestan asistencia vital a madres en riesgo de exclusión social, lo que palia sin ninguna duda la desertización demográfica que padecemos. Es posible que algunos partidos se sientan más cómodos librando subvenciones millonarias para, cita textual del BOJA, la «transversalización de la equidad de género en la municipalidad de Ayutuxtepeque (El Salvador)», pero la mayoría de los contribuyentes cree que su dinero tiene mejor destino si se gasta en pañales para bebés nacidos en cualquier asentamiento chabolista próximo. Que esa ayuda la gestione una monja o una asistente social, la verdad, importa poco.