El bar inclusivo donde sirven «campeones»

La asociación AspanriDown abre un mesón en el barrio de Nervión de Sevilla con una plantilla de 20 personas con discapacidad intelectual

De pronto, miras a la derecha de tu mesa y escuchas a alguien: «¿Desea algo más?». Después de un almuerzo, quince sonrisas despedían a sus comensales, que a su vez recibían a otros nuevos que entraban por la puerta principal. Aunque no se hayan subido literalmente a ningún pódium, el otro equipo de Nervión, junto al campo del Sevilla FC, sirve mesas y con eso gana premios. Aunque la fachada del mesón «Campeones» como se llama el restaurante, pase desapercibida, por dentro se esconde lo que convierte al nuevo mesón del barrio en un espacio lleno de solidaridad y sentido del gusto.

Los veinte jóvenes que trabajan en este mesón buscan «valerse por sí mismos» después de hacer un curso oficial de hostelería. Quien está detrás de todo es AspanriDown, una asociación sevillana que trata de apoyar a jóvenes con discapacidad intelectual o con síndrome de down en su inserción laboral. AspanriDown lleva trabajando con estas personas desde hace más de veinte años a través de un cáterin también organizado por la asociación. Además de multitud de actividades, ésta se encarga de la formación de empleo mediante diversas iniciativas con las que desarrollar las capacidades laborales de cada uno de los usuarios como el servicio de cátering, que fue el primer proyecto, un vivero y el mesón, vigente desde mediados de agosto.

Amelia, miembro de AspanriDown, cuenta a LA RAZÓN que, aunque muchos jóvenes usuarios de la asociación se insertaron laboralmente, sigue habiendo una carencia de puestos de trabajo para personas con diversidad funcional, lo que les llevó a pedir subvenciones para ofrecer cursos de hostelería y convertir el centro en una sede formativa. De esta manera, desde AspanriDown se educó a los actuales trabajadores para que, tras el correspondiente desempeño de sus horas prácticas, fueran contratados finalmente para el mesón «Campeones».

La judicialización de los cursos, que viene de la anterior etapa con la paralización de los programas formativos, les afectó de lleno. Los recortes por parte de la Junta en materia de formación, según Amelia, les obligaron a buscar una alternativa para estos jóvenes «siempre dispuestos» y hoy, asegura, que los fines de semana «incluso es necesario reservar mesa con antelación si quieres ir». La experiencia adquirida de los jóvenes mediante los cursos junto a las dos personas que funcionan como apoyo en la cocina y en la barra permiten que el restaurante «funcione muy bien», viéndose una progresión en el aumento de clientes desde que abrió, el 19 de agosto. Con más de 150 cátering servidos y 9.500 clientes satisfechos durante el año pasado, el grupo de camareros de sala está «siempre con ganas de trabajar» y colaboran «codo con codo» para garantizar la máxima calidad en el servicio.

Siguiendo esta línea, los nuevos empleados del mesón «Campeones» siguen mejorando sus capacidades hosteleras pero poco a poco, asegura Amelia, van «viendo los resultados». Aunque algunos no comandan todavía, van convirtiéndose en «auténticos camareros» que es el fin por el cual se abrió el mesón, «ayudarlos a encontrar un trabajo y a valerse por sí mismos». Sin embargo, es importante que para llegar a este punto sean técnicos profesionales los que les asesoren e impulsen en la búsqueda de empleo externo o en el mismo mesón. En «Campeones», psicólogos, pedagogos y trabajadores sociales ofrecen asistencia a los camareros con diversidad siendo un eje fundamental en este proyecto. Comer ayudando a esta «familia», como la denomina Amelia, hace que no sólo se llene el estómago, sino también el corazón.