Autoayuda (manual)

Habitáculo encontrado en la Consejería de Salud
Habitáculo encontrado en la Consejería de SaludLa Razón

La dirección general de Bienestar Animal que planea instaurar Podemos como primer ariete contra la tauromaquia, ahora más que nunca «fiesta nacional» de España y elemento vertebrador contra el nacionalismo supremacista, prevé la proscripción de expresiones que pudieran resultar ofensivas para cualquier ser vivo: ni un traidor será una rata ni un rijoso podrá ser llamado buitre ni a un ignorante se le deberá decir burro. De este modo, quedará vedado el empleo del término picadero para definir aquel habitáculo donde se practica el arte de la doma (y eventual monta) bajo techo, quehacer nada ecologista porque fuerza la naturaleza salvaje de ciertas potras. Los franceses, siempre tan finos, se refieren a estos lugares de esparcimiento como «garçonnière», pero los tiempos han atropellado al idioma y ahora también las demoiselles se aplican en el uso y disfrute de estos templetes del amor clandestino, pequeños paraísos del pecado venial, si permiten el oxímoron, donde dedicarse a juegos que en casa resultan cansinos y ordinarios. Nada de esto guarda relación, por supuesto, con el zulo descubierto en la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, reino que fue de damas tan imponentes como María Jesús Montero, y uno de cuyos altos cargos camufló detrás de una estantería un sillón, un televisor con su correspondiente vídeo VHS y una columna de hidromasaje. Arrecian las bromas sobre si aquello era un aliviadero, aunque son del todo malévolas porque es sabido que el PSOE tenía externalizado ese servicio al Don Angelo, un burdel de intachable reputación. Aquello, a lo sumo, serviría para empeñarse en la autoayuda, el vicio solitario o la maldición de Onán. Y para ese viaje, sobra cargar con una ducha en las alforjas: bastaba con instalar un lavabo o tener una toallita de bebé a mano.