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La «manita» de los torpes

Goleada pese a la poca puntería. El Sevilla le endosa un contundente 0-5 al Escobedo, debilísimo, pero vuelve a evidenciar que su delantera no está para grandes empresas

Unión Montañesa Escobedo vs Sevilla
El jugador del Sevilla FC, Reguilon (c) remata un balón durante el partido contra la Unión Montañesa Escobedo correspondiente a la segunda eliminatoria de la Copa del Reyde fútbol disputado este domingo en el estadio Eusebio Arce de la localidad cántabra de Escobedo. EFE/Pedro Puente HoyosPedro Puente HoyosEFE

Julen Lopetegui sigue teniendo motivos para reclamar un delantero, a pesar de la cómoda victoria del Sevilla en Camargo, que lo propulsó a los dieciseisavos de final de la Copa y a pesar también de que el primer dedo de la manita endosada al Escobedo lo aportó Luuk De Jong, tercer gol del curso y varios errores ante la portería de un rival de Tercera impropios de un futbolista internacional. Superaron los sevillistas el escollo sin angustias, sí, pero la impericia de su delantera anuncia una segunda parte de la temporada amarga.

El partido se puede resumir con una palabra: pimpampum. Cuatro categorías de diferencia y un entrenador, Julen Lopetegui, decidido a no dar opciones a la sorpresa convirtieron el duelo en un ataque constante del Sevilla, con Navas y Reguilón irrumpiendo sin descanso en el área local. Un buen ariete se habría hinchado. De Jong se limitó a abrir el marcador con un toque de zurda más medroso que decidido, más afortunado que eficaz. Dio la impresión de que el balón le dio más a él que él al balón. Sea como sea, la lata quedaba abierta recién superado el cuarto de hora. Fin del suspense, si es que en algún momento lo hubo.

La buena noticia de la matinal cántabra fue la reaparición de Nolito, que se empeña en contradecir a su coro de detractores con gotas de talento y quintales de vergüenza torera. El sanluqueño, cuya ausencia por lesión ha coincidido –casualidad o no– con los peores días en ataque del Sevilla, cazó el 0-2 tras un despeje de Pedrero, obligó al meta local a hacerle un paradón que conjuró su doblete y sirvió, ya en la segunda parte, el 0-3 a Ocampos, que cabecó en vaselina un centro medido de su compañero. De acuerdo en que ya no es el Nolito de las mejores tardes, pero seguro que es el atacante por la izquierda más fiable de cuantos hoy puede alinear Lopetegui, a la espera de lo que traiga Monchi de aquí al día 31.

La goleada la completaron Franco Vázquez y Óliver Torres con dos remates cercanos de los muchos de que dispuso un Sevilla que tiene un tesoro desaprovechado en cada costado. Es ingente la cantidad de balones, rasos y aéreos, que merodean el área rival sin que nadie se anime a embocarlos, y por esa falla se le han ido a este magnífico equipo bastantes puntos, pese a los muchos que luce en su casillero. Pero llegarán ocasiones mucho más peliaguadas que la de Camargo y la eficiencia deberá aumentar para que las expectativas no terminen en desilusión. Ayer, sin embargo, lo único que podía hacerse quedó hecho. A ver qué depara el sorteo del martes, que puede hasta deparar un derbi.