Susana Díaz respalda el acuerdo de Pedro Sánchez con los separatistas en pleno debate por la sucesión

Juan Espadas se pone a disposición del PSOE-A de cara a un relevo para el que también se baraja desde Ferraz al diputado de Jaén Felipe Sicilia y para el que María Jesús Montero cuenta con la visibilidad de la portavocía del Gobierno

Se atribuye al canciller alemán Gerhard Schröder el aforismo: «Tengo pocos principios, pero, eso sí, flexibles». Unai Emery, en la cuerda floja antes de conseguir tres títulos europeos, lo condensó: «Yo no voy a morir con mis ideas». La secretaría general del PSOE-A, Susana Díaz, hizo balance del primer año de Gobierno de PP y Cs en la Junta, en lo que se mostró muy crítica; reiteró con convicción que se ve con fuerzas sobradas «y todas las ganas del mundo» para seguir liderando el partido en Andalucía; y valoró, displicente y por momentos complaciente, las últimas decisiones del nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez, sus pactos de gobernabilidad y las relaciones con Podemos a escala nacional. Susana Díaz ha pasado de encabezar la revuelta de los barones contra Pedro Sánchez en el infausto septiembre de 2016 a apoyar a su entonces enemigo junto al primer secretario del PSC en el Congreso durante la investidura.

Sobre la designación de la ex ministra Dolores Delgado como Fiscal General, Susana Díaz destacó «su valía y trayectoria notoria», sin dudar de su «entrega y compromiso» como «anteriormente» en otros cargos. De lleno en el acuerdo de Sánchez con las fuerzas separatistas, Díaz negó la mayor: «¿Qué socio? Se abstuvieron», dijo.

La líder del PSOE-A indicó que no ha «cambiado su ideario» y recordó que «algunos no quisieron sumar», citando a Cs. «Al vicepresidente ya sólo le importa ser vicepresidente» el tiempo que aguante. «Asume con normalidad que el número 2 no va a ser él», señaló sobre la crisis de la formación naranja, a la que definió varias veces como «partido en extinción». De vuelta al ámbito nacional, insistió en que «no hay acuerdo de gobernabilidad», poniendo como ejemplo el pacto andaluz en el que Vox «es socio parlamentario» pero no de Gobierno. «Lo primero es la unidad de España, la Constitución y la igualdad y la financiación es garantía de igualdad», dijo. El abrazo público de Díaz al sanchismo se produce tras abrirse el melón de la sucesión, una vez consumada la investidura, con la ministra Montero dotada de la visibilidad de la portavocía del Gobierno, con Ferraz deslizando la opción del diputado jiennense Felipe Sicilia y con el alcalde de Sevilla Juan Espadas dando un paso al frente asegurando –precisamente en un desayuno informativo en Madrid arropado por, entre otros, Gómez de Celis– que estará «para lo que los compañeros decidan». Desde la poderosa agrupación de Jaén, el secretario general Francisco Reyes citó la célebre frase de Julio César en la campaña del Rubicón a la que solía recurrir Griñán: «Cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente». «Cuando llegue el Congreso, cualquiera de los 45.000 hombres y mujeres del PSOE-A podrán dar un paso al frente. Yo lo haré con todas las ganas, las fuerzas y el coraje», insistió Díaz.

«Amo a mi país, me cueste lo que me cueste. España no se merecía más bloqueo. Algunos deberían envolverse menos en las banderas y querer un poquito más a su país», justificó Díaz los pactos de Sánchez. Díaz añadió que no aceptará «ni un acuerdo que quiebre la unidad de España, yo sería la primera en mostrarme en contra». «La bilateralidad», dijo, «la contempla el Estatuto de Andalucía y lo reividinqué con Rajoy. Cuando se abra el debate de la financiación, defenderé lo que defendía en la Junta. Andalucía está mal financiada, necesita 4.000 millones». Díaz aseguró que tanto Sánchez como Montero están comprometidos con la financiación. La ex presidenta recordó que «el PSOE-A es garantía de la defensa de la igualdad. Yo soy heredera de 37 años de gobiernos socialistas –citando a los ex presidentes, incluidos los condenados Chaves y Griñán–. Y Moreno es heredero de los que decían ‘Éste no es tu referéndum’». «Es un año en el que es evidente que Andalucía ha ido a peor», dijo Díaz. De su labor de oposición, se dibujó centrada en «aprender de errores del pasado» para lograr «una mayoría sólida». «Cada vez que veo sufrir en algún rincón de Andalucía, me da más fuerza y más coraje», escenificó en la trinchera.

Reuniones con los cargos orgánicos provinciales

El PSOE-A celebrará su congreso probablemente en verano, tras rememorar el tiempo «en funciones» de Pedro Sánchez al final del discurso de Sánchez Ferlosio «Cáracter y destino» («El argumento se quedó parado y sobrevino la felicidad») con una tregua temporal que ha permitido a la baronesa andaluza conservar cierta influencia en las diputaciones. Díaz se está reuniendo con los cargos orgánicos provinciales, así como su secretario de Organización Juan Cornejo. En provincias como Sevilla o Málaga, los críticos también se mueven.

Balance del primer año de Gobierno

Sobre el primer año de Gobierno de Moreno, Susana Díaz habló de «una estrategia para debilitar los servicios y desprestigiarlos» para favorecer la privatización. Denunció que se abran debates «como el aborto». Sus principales críticas fueron a la Sanidad. Habló de un «Ejecutivo inestable» con más de 30 dimisiones. En definitiva, un «Gobierno débil con un socio en extinción y que depende del socio de la ultraderecha, al menos de momento» y sobre el que ya «verbalizaron que comparten parte importante» de su ideario. Contrapuso el Gobierno andaluz con el de Pedro Sánchez, que «marca la agenda social» de España «con la subida las pensiones» y es «feminista».

Sevilla y el interés del alcalde

El PP de Sevilla, a través de su portavoz Beltrán Pérez, recordó a Espadas que «debe tener la cabeza 24 horas en Sevilla» en lugar «de estar buscando desesperadamente una salida de la Alcaldía».