Un merecido respaldo

Portada del libro «En busca del paraíso», escrito por Carlos Taillefer y Javier García Mauriño
Portada del libro «En busca del paraíso», escrito por Carlos Taillefer y Javier García MauriñoLa Razón

Málaga acoge estos días una serie de actividades cinematográficas organizadas para servir de antesala a la Gala de los Goya del sábado 25. Tras el éxito de la pasada edición en Sevilla, la Academia repite una fórmula llamada a quedarse por un tiempo dada sus ventajas para los principales implicados: la organizadora, que alivia su tesorería al reducir los costes de la Gala (muchos son por cuenta de la sede donde se celebran), los académicos, que viajan con todos los gastos pagados a la ciudad anfitriona, y ésta, convertida en protagonista de gran atención mediática durante unos días, para mayor satisfacción de sus regidores que (secretamente) ven en este tipo de iniciativas una excelente ocasión para captar votos, como sucedió en Sevilla apenas meses antes de las elecciones autonómicas. Surge, por tanto, el debate sobre la necesidad o no de asignar grandes fondos de las arcas públicas a ostentosas campañas de imagen. No obstante, en el caso de Málaga, se trata de una cuestión de justicia habida cuenta del respaldo de la ciudad al cine español desde hace casi 25 años y de ser, además, la única gran localidad andaluza que conserva uno de sus cines históricos, el Albéniz, para ofrecer una programación regular de calidad durante todo el año.

En cuanto a sus creadores, el cine en Málaga está siendo un hervidero y se están gestando películas y proyectos muy prometedores. El guionista y director Enrique García tiene casi lista «La mancha negra», una historia de suspense ambientada en un pequeño pueblo del interior de Andalucía a principios de los años 70; la ha escrito junto a su guionista habitual, Isa Sánchez, y la produce Dylan Moreno para Marila Films. Daniel Ortiz y Ezekiel Montes comparten con éste la condición de productor, pero ambos van a dar el salto a la dirección del largometraje de ficción con sendas apuestas por el cine de género. Ortiz prepara «Hercúlea», con Belén Rueda y los andaluces Pedro Casablanc y Manolo Solo, mientras que en «Hombre muerto no sabe vivir», protagonizada por Antonio Dechent, está inmerso Ezekiel Montes. Éste coproduce también «Mi gran despedida», comedia dirigida al alimón por Antonio Hens y el escritor Antonio Álamo, que debuta como director de cine. Al igual que Álamo, la melillense Ceres Machado dirigirá por primera vez un largometraje, «Una historia de la calle», que contará con Ángela Molina junto a Salva Reina como protagonistas y la producción del citado Dylan Moreno. Otro activo productor malagueño es José Alba, con la excelente «Viaje al cuarto de una madre» en su haber; en primavera comienza el rodaje de la comedia romántica «Sevillanas de Brooklyn», y ultima la financiación de «El universo de Oliver», de Alexis Morante, reconocido cineasta tanto en el documental como en el campo del videoclip; contará con los andaluces Salva Reina, Juan Diego y María León, reunidos en esta historia creada a partir de los recuerdos de infancia de Morante, nacido en Algeciras pero residente desde hace unos años en Los Ángeles.

Kike Mesa prepara dos largometrajes, «Exiten, el poder de la ilusión», una historia mágica de Navidad, y «Lady», un drama que espera rodar pronto. Tras muchos años como productor, José Antonio Hergueta retoma la dirección con el corto «Paraíso en llamas», anticipo del largometraje «Caleta Palace», ambientada en la Guerra Civil en Málaga a través de los testimonios de los escritores Mercedes Formica, Arthur Koestler, Gerald Brenan y Gamel Woolsey. Precisamente éstos dos últimos eran los protagonistas de «Málaga en llamas», la adaptación cinematográfica de las memorias de Woolsey que Antonio Banderas trató de llevar al cine infructuosamente; por fortuna se editó el año pasado el libro con el guión, «En busca del paraíso», basado en un argumento de Carlos Taillefer, un obligado referente al hablar de cine y Málaga, que cuenta con una brillante trayectoria. Por último, y por ello no menos importante, entre los creadores malagueños con proyectos inminentes destaca el nombre de Manuel Jiménez, que prepara para TVE la tercera entrega de «Las Sinsombrero», fascinante y necesario proyecto destinado a recuperar a las mujeres olvidadas de la Generación del 27.

Cuna de festivales

Además del Festival de Málaga, cuya denominación cambió de «cine español» a «cine en español» para incluir el realizado en Iberoamérica (lo que supuso entrar en el terreno del veterano certamen onubense especializado en esta cinematografía 20 años atrás), la capital alberga el Fancine, caso único de festival organizado por una universidad, la malagueña, y dedicado al cine fantástico desde hace casi 30 años. En la provincia destacan otros certámenes, como la Semana Internacional de Cine Fantástico de la Costa del Sol, que en 2019 cumplió dos décadas de existencia, el Festival de Nuevo Cine Andaluz de Casares, el de Cine Andaluz y Latinoamericano de Archidona, el de Marbella, que también albergó uno dedicado al cine Ruso, el de cine fantástico de Torremolinos y el FICCAB de Benalmádena, dedicado al cortometraje y al cine alternativo. Precisamente esta localidad concitó la atención de los amantes del buen cine gracias a la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena, de cuyo nacimiento se cumplió el año pasado el medio siglo. Nacida en las postrimerías del franquismo, fue un reducto de libertad hostigada por los censores y lugar de encuentro con algunos de los más prestigiosos cineastas del mundo; pese a haber sobrevivido a todo tipo de trabas durante la dictadura, paradójicamente entró en crisis en la década de los 80 por la falta de apoyos de las instituciones y desapareció. Por desgracia, en estos años han dejado de existir otros festivales como el dedicado al cine español en Estepona, que se adelantó en varios años al de la capital, uno de vida efímera en Ronda, a pesar de su interesante propuesta sobre cine político, y el dedicado a la comedia en Torremolinos, que apenas tuvo una edición.