La crisis de liderazgo de Susana Díaz explota por Sevilla con varias salidas de la Ejecutiva

Un sector del partido que apuesta por el cambio admite en un escrito que se han cometido «errores» que hay que identificar y corregir. Aboga por renovar el proyecto y a los dirigentes para recuperar «el espacio institucional que «nunca debieron perder»

Las socialistas Verónica Pérez y Susana Díaz, en un acto del PSOE-A
Las socialistas Verónica Pérez y Susana Díaz, en un acto del PSOE-AkE-iMAGEN

Que en el PSOE de Sevilla hervía malestar se sabía y ayer se oficializó con la renuncia en bloque de tres miembros de la Ejecutiva provincial a sus cargos. Se trata de Jerónimo Guerrero, ex alcalde de El Coronil y miembro del Comité Director del PSOE-A; Manuel Domínguez, secretario general de la formación en El Viso del Alcor y ex diputado provincial; y Carmelo Cubero, ex alcalde de El Real de la Jara y secretario local socialista. Unas salidas, cubiertas horas después y ensambladas a una falta clara de sintonía con la secretaria general provincial, Verónica Pérez, conocida mediáticamente por haber afirmado ser la «única autoridad» del PSOE en la última gran crisis interna; pero también con la líder del partido en Andalucía, Susana Díaz, quien sigue empeñada en repetir como candidata a la Presidencia de la Junta en las próximas elecciones autonómicas.

A esas salidas hay que sumar la dimisión como secretario de Memoria Democrática del alcalde Camas, Rafael Recio, que se produjo la semana pasada, aunque él mismo la atribuyó a «motivos personales» y negó que respondiera a un planteamiento alineado con la «confrontación». También Pérez tachó de «irrelevantes» unas dimisiones a las que restó importancia en «una dirección provincial compuesta por 73 personas». Pero los movimientos en el subsuelo del partido de quienes no ven a Díaz como «la candidata ideal» son innegables. Con Pedro Sánchez ya en La Moncloa, el PSOE tiene que encarar la endiablada realidad de una federación andaluza lastrada por las consecuencias de la corrupción, entre ellas la severa sentencia de la pieza política del «caso ERE», y por la pérdida del Ejecutivo regional tras más de tres décadas ininterrumpidas en el poder. El PSOE-A ya no es una mole compacta y a los «susanistas» y «sanchistas» se han unido otras corrientes de críticos. Los tres que han dejado hueco en la Ejecutiva sevillana pertenecen a otro sector del partido que apuesta por el cambio. Se empezó a aglutinar hace más de un año y han armado un «documento base» que «está trabajado por militantes y cargos institucionales y orgánicos de casi todas las provincias» de la comunidad. Lo consideran «un inicio al proyecto que luchará» para que Díaz no vuelva a dirigir el camino del partido.

LA RAZÓN ha tenido acceso al texto titulado «Socialistas del PSOE-A: un compromiso renovado con la ciudadanía y la militancia» y en él se asevera que necesitan «un nuevo proyecto» que responda a los actuales «requerimientos de la sociedad». «No nos vale ya la autocomplacencia, la contemplación a nosotros mismos, el culpar ‘a los otros’», se sostiene, para admitir que se han «cometido errores» que tienen que identificarse y corregirse, lo que «sólo será posible con un modelo organizativo basado en la participación, la apertura, el respeto a la pluralidad y el esfuerzo común». Apuestan por «liderazgos cooperativos» que «entiendan la organización como una herramienta al servicio de la ciudadanía en base a una cultura de fraternidad y lealtad que reconozca la experiencia, el mérito y la capacidad, como valor vehicular», en clara alusión a que tanto Pérez como Díaz se han rodeado de «círculos de amigos» y han arrinconado a «gente que ganó elecciones para el PSOE», como ya expusieron algunos de su miembros a este periódico.

El documento es una declaración de principios destinada a lanzar una idea: «En el marco del 39º Congreso Federal», y de los «no muy lejanos», esperan, próximos cónclaves territoriales: «El PSOE de Andalucía debe hacer un esfuerzo sin desmayo, por la renovación del proyecto y de los liderazgos, que nos haga recuperar la credibilidad, la confianza y el entusiasmo». Se aboga por una formación que «aspire a gobernar con otra forma de hacer y sentir la política», abierta, que «muestre pulso y acción» en la oposición al Gobierno de PP y Cs, para «rescatar» el «espacio institucional que nunca» debieron «perder». La hoja de ruta prevista es que a partir de este jueves el escrito se exponga «por todas las comarcas». Los críticos confían en una suma aluvional de aportaciones de la militancia para abrochar el plan y elegir a los posibles dirigentes cuando se acerquen los congresos. Lo harán con «total transparencia y a pecho descubierto, sin comidas ni reuniones» secretas, cambiando la manera habitual de diseñar una estrategia y tejiendo en red con otros territorios. El baile, sin duda, ya ha comenzado.

Puntos del documento

l Identificación del PSOE con el pueblo. Defienden que ésta, reflejada en las mayorías electorales cosechadas, ha permitido «un camino de transformación y modernización que sacó» a Andalucía de «siglos de marginación, de analfabetismo, de desindustrialización y de carencias de infraestructuras. Fuimos capaces de articular nuestro vasto territorio y de crear infraestructuras educativas, sanitarias, de transportes, sociales, culturales, para garantizar la igualdad de oportunidades y unas condiciones de vida dignas».

l Logros incuestionables. No están dispuestos a que nadie ponga en duda ese «patrimonio» en logros de los socialistas y de la ciudadanía, «por mucho que interese a algunos sectores de la derecha desprestigiarlo, ningunearlo e incluso negarlo».

l Una alternativa a posiciones liberales. Aseveran que «ahora más que nunca», los socialistas andaluces necesitan explicar su proyecto, «siempre fiel a los principios del socialismo democrático, alternativo a las posiciones liberales, y con un liderazgo que debe responder a lo que la ciudadanía está demandando, y que consiga ilusionar a la militancia».

l Los andaluces tienen mucho que decir en el plano de la integración territorial, en inmigración, en diversidad cultural, en innovación y en cambio climático»

l Las casas del pueblo, lugares de debate. Quieren recuperar esa figura para el diálogo con los andaluces.