El futuro ya está aquí

La Junta baraja ubicar la Ciudad de la Justicia de Sevilla en Palmas Altas
La Junta baraja ubicar la Ciudad de la Justicia de Sevilla en Palmas AltasManuel OlmedoLa Razón

Lo advertían los hermanos Auserón en «Enamorado de la moda juvenil» (1980), seguramente la canción que más fama les acarreó, sin imaginarse siquiera hasta qué punto de literalidad le iban a hacer caso la venidera generación de políticos que entonces correteaba por las guarderías o, todo lo más, se alfabetizaba en los primeros cursos de la EGB. Ya está aquí el futuro, en efecto, la munición con la que Gabriel Celaya cebaba sus poemas y el matasuegras con el que los mandarines sin distinción de color se burlan del votante. Con toda la pompa vacua que caracteriza a la comunicación corporativa e institucional, alguien bautizó como «Ciudad de la Justicia» el proyecto para construir en Sevilla unos nuevos juzgados, en vista de que los actuales se caen a cachos, amén de estar desparramados por varios kilómetros a la redonda. Veinte años lleva el sector clamando por la renovación de instalaciones que pasaron hace mucho tiempo bajo el listón de la decencia y ayer anunció Juan Marín, albricias, que el nuevo distrito judicial de la capital de la autonomía se inaugurará a finales de 2022 o en el primer semestre de 2023. Justo en los estertores de la legislatura, añadirían con encomiable puñetería la mosca cojonera y el escéptico volteriano. El caso es que el vicepresidente de la Junta (Ciudadanos) presume por ejecutar tarde un plan que no es suyo con la idea de rentabilizarlo en las urnas, lo que ya es el colmo del desahogo… mientras que el presidente en la sombra (PP), Elías Bendodo, anuncia desde Málaga la candidatura para albergar la Expo del 2027 que se presentará ¡dentro de año y medio! Se conoce que este gobierno del cambio no halla asuntos acuciantes a los que hincar el diente, tan bien debió ser que dejaron los socialistas el estado de las cosas. O puede que no encuentren mejor estrategia para la conservación del momio que la propaganda desorejada, que es a lo que suenan todas estas promesas al estilo cuán-largo-me-lo-fiais.