La ópera barroca regresa tras doce años al Maestranza con «Agrippina»

El «maquiavélico» drama musical de Händel podrá verse el 11, 13 y 15 de febrero en el teatro sevillano

¿Imaginas ver una serie de Netflix disfrutando en vivo de la banda sonora? Una sesión de la ópera «Agrippina» y tus deseos serán concedidos. La adaptación musical del libreto de Vicenzo Grimani por Georg Friedrich Händel en el Teatro en Venecia allá por el 1709 fue un éxito y hoy, 300 años después, también lo es. Una trama sobre ansias de poder, intriga y traición que podría ser producto de las últimas producciones cinematográficas actuales a pesar de su antigüedad y que aterriza como la única ópera barroca de la temporada del Maestranza y la primera tras doce años de sequía barroca escenificada del teatro.

El «maquiavélico mundo de conspiración» romana en el que se estructuran los tres actos, según el director del teatro, Javier Menéndez, consiste en el afán de Agrippina, interpretada por Ann Hallenberg, por entronizar a su hijo Nerón contra el emperador Claudio. Esta «comedia relativa», como la describen miembros del elenco, dirigida en escena por Mariame Clément y en el foso por Enrico Onofri, parte del estereotipo de «maldad» a través de un trasfondo psicológico con el que el público es capaz de empatizar, lo que la convierte en una «experiencia increíble», asegura el contratenor Xavier Sabata.

La «Agrippina» de Händel destaca por mantener el drama y la comedia del mismo Grimani bajo un contexto actualizado. Marcos Darbyshire, director de la puesta en escena, entiende que el «set film» es una «traslación al mundo de las series americanas de los 80» con una escenografía a lo «Dallas» o «Falcon Crest», un contexto que «combina a la perfección con el material original» para «acercarlo al público de hoy». Con el acompañamiento de la Orquesta Barroca de Sevilla, la obra podrá disfrutarse los días 11, 13 y 15 de febrero. Además, la ciudad de Sevilla dispondrá de varias actividades en torno a la función como coloquios o conciertos callejeros.