Moreno llama a articular un «andalucismo del siglo XXI» el 28F más español

DÍA DE ANDALUCÍA. El presidente de la Junta asevera que en la comunidad no hay espacio para el «nacionalismo disolvente» y advierte de que no tolerará «ningún trato desigual»

El presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, durante su intervención en el acto de ayer en Sevilla
El presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, durante su intervención en el acto de ayer en SevillaManuel Olmedo

El 4 de diciembre de 1977 las calles de las grandes ciudades andaluzas se poblaron de manifestaciones multitudinarias. Fueron una semilla que enraizó. Luego, el 28 de febrero de 1980 se celebró un referéndum que, pese a las trabas, acabó abriendo las puertas para la región de la autonomía de la que ya gozaban Cataluña, País Vasco y Galicia. Casi dos millones y medio de los censados dijo «sí», aunque todavía habría que presionar varios meses para lograrla. Ayer, cuarenta años después, el presidente del Gobierno autonómico, Juanma Moreno, defendió que había llegado el día de «dar un paso adelante» para «definir entre todos un andalucismo moderno» y «constitucionalista», que sea «del siglo XXI», dado que en la comunidad, que ya no es «una tierra desamparada», se está produciendo una transformación de mentalidad que «supera las barreras convencionales de los partidos y de las instituciones».

Lo hizo desde la ceremonia oficial de entrega de los títulos de Hijo Predilecto y de las Medallas de la región que se celebró en el Teatro de la Maestranza de Sevilla y en un contexto político en el que el Gobierno andaluz que conforman PP y Ciudadanos acusa al Ejecutivo central que encabeza el socialista Pedro Sánchez de privilegiar a los independentistas, mientras «maltrata» a Andalucía. Con todo, a juicio de Moreno, esta última «nunca le ha fallado a España y tampoco lo va a hacer ahora», porque ambas se necesitan. En ese punto, mostró su convencimiento de que la comunidad «está en condiciones de medirse» con Madrid, Cataluña o Baviera, pero para hacerlo ha de «contar con los instrumentos adecuados» y con una «financiación suficiente y justa» por parte del Estado. Sólo así podrán garantizarse «unos recursos públicos de calidad» y el que se afronten retos como el cambio climático al que la comunidad es «especialmente vulnerable», por ello pretende colocarla «en la vanguardia de la economía verde».

«Ambicionamos el liderazgo andaluz en una España que nos necesita», incidió, para remarcar que la segunda «será mejor», si la primera lo es. Por ello confesó que, como presidente de la Junta, siente «la responsabilidad y la obligación moral» de «defender la igualdad que consagra» la Constitución estatal. «Eso hicieron los andaluces el 28 de febrero de 1980: alzar su voz contra el intento de vulnerar la igualdad de derechos por parte de los nacionalismos egoístas y no lo consentimos. Ni entonces, ni ahora, ni nunca», proclamó desde el escenario del teatro.

En la misma línea, mantuvo que la comunidad más poblada del país ha sido y será un soporte para «el proyecto común» del Estado y que los andaluces estarán, «de nuevo», a la «altura de las circunstancias» para defender con determinación a la comunidad de «cualquier intento de discriminación o privilegio». «Me gustaría ver una Andalucía unida en este propósito, unida para reivindicar lo que es justo, sin importar los colores», ya que el único color «debe ser el andaluz» y la «única sigla debe ser la A de Andalucía», mantuvo durante su intervención en el acto armado con motivo del 28F, que presidió junto a la máxima autoridad del Parlamento autonómico, Marta Bosquet (Cs). Frente al «nacionalismo disolvente» que está en su telaraña, llamó a construir una voz pública andaluza que no lo sea.

Mientras recalcaba ideas como que la región no «va a tolerar ningún trato desigual» entre los territorios que componen la Nación, Moreno glosó los méritos de los galardonados como Hijos Predilectos, Curro Romero y Antonio Burgos; y de los catorce distinguidos con las Medallas de la región, entre ellos el ex presidente del Ejecutivo autonómico socialista Rafael Escuredo, reconocido con la primera Medalla «Manuel Clavero Arévalo». Para el actual presidente, «representan la excelencia» y el talento que riega la región.

A lo largo de su alocución, el popular hizo guiños a quienes «lo están pasando mal», como los desempleados, los enfermos, las víctimas de violencia de género o los agricultores, que protagonizan estos días cortes de carreteras. Deben ser «partícipes como el que más, de la nueva Andalucía» a construir «entre todos», afirmó. Entre sus palabras se colaron también referencias a Blas Infante, Carlos Cano, Rafael Montesinos, Plácido Fernández Viagas, María Zambrano, Lorca o Ángel Ganivet. Saltar de una cosa a otra sin hacer pie puede ser atrevido. Habrá que ver en qué se concreta el andalucismo del siglo XXI.

El «orgullo» de ser «español de Andalucía»

El periodista y escritor Antonio Burgos, distinguido como Hijo Predilecto de la comunidad junto a Curro Romero, tomó la palabra en el Teatro de la Maestranza para dar las «gracias a Andalucía» en nombre de los dos y de los reconocidos con las Medallas. Luego definió a Andalucía a través de un paseo con tintes poéticos y cromáticos que arrancó con «el azul de la Inmaculada de Murillo o la mar de Huelva», el «amarillo albero de Alcalá» y «el verde del Carranza o el Villamarín». Incrustó referencias a personajes como Velázquez, Cánovas o Lorca. Y volvió a dar gracias por hacerle sentir ayer y siempre «el orgullo» de ser «español de Andalucía», para terminar con un viva España.