Mujeres, entre Renoir y Sorolla

La muestra recorre, a través de 47 obras realizadas por 29 artistas, el papel y la situación de la mujer en la sociedad durante el cambio del siglo XIX al XX

La Fundación Unicaja ha presentado este martes en su centro de Sevilla 'Mujeres, entre Renoir y Sorolla', una exposición compuesta por 47 obras de un total de 29 artistas, 42 pictóricas y cinco esculturas, las cuales se pueden ver por primera vez en Andalucía y que muestran cómo la mujer era vista a finales del siglo XIX y principios del XX.

Así lo ha resaltado en rueda de prensa la comisaria de la muestra, Helena Alonso, quien ha estado acompañada por la vicepresidenta e hija del creador de la Fundación Fran Daurel, Elena Daurella; el patrono, Jorge Campins; la responsable de Artes Plásticas y Espacios Museísticos de la Fundación Unicaja, Emilia Garrido; y el presidente, Braulio Medel, quien ha apuntado que la obra de los artistas en la exposición, en vísperas del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, "forma parte y empuja ese movimiento del papel de la mujer".

El presidente de la Fundación Unicaja ha destacado que la muestra plantea las ideas de estos artistas en torno a la mujer, que "no es solo que sea una reflexión pasiva del fenómeno" de darle mayor protagonismo al género femenino, probablemente "el cambio sociológico más importante del siglo XX", sino que supone un incentivo para lograr ese cambio.

Por su parte, Emilia Garrido ha considerado que esta supone una "oportunidad única" de descubrir a "los artistas más representativos del cambio en España", pues la mujer "abrazó nuevos roles de la mano del arte". "Piezas únicas en su género y en su significado", ha dicho.

Con horario de las 9,00 a las 14,00 horas y de las 16,00 a las 20,00 horas entre semana, y los sábados, domingos y festivos sólo en horario de mañana, la exposición permanecerá en el centro de la Fundación Unicaja en Sevilla (avenida de la Palmera, 45) hasta el 28 de septiembre y será visitable a partir de este miércoles.

Algunos de los 29 artistas representados, todos españoles salvo Pierre-Auguste Renoir (francés) y Joaquín Torres García (uruguayo), son de la talla de Joaquín Sorolla, Ramón Casas, Benjamín Palencia, Anglada Camarasa, Santiago Rusiñol o el ya citado Renoir, cuya pintura 'Femme et jeune fille dans un paysage' protagoniza la exposición.

Todas las obras pertenecen a la Fundación Fran Daurel, que, cómo ha relatado su patrono, fue fundada por Daurella padre, un mecenas que se dedica a "revertir" parte de sus ingresos en la sociedad mediante la cultura y las obras atesoradas, de forma que teniendo ya sedes consolidades en Cataluña, ahora queda como otro aspecto "fundamental" la itinerancia de ellas para darlas a conocer. "Agradecemos poderlo hacer en Sevilla, en este caso con Unicaja", ha resaltado.

Preguntados por la posibilidad de que la exposición tenga otras sedes, la comisaria de la exposición ha señalado que es "probable", bien con la misma muestra "o ampliada". Por su parte, el presidente de la Fundación Unicaja ha dicho que si es en otra de sus sedes, el núcleo central sería el mismo, pero quizás "no exactamente la misma" muestra, dependiendo del espacio que se disponga dondequiera que se lleve.

Ni una sola artista

En “Mujeres, entre Renoir y Sorolla” no hay obras de ni una sola artista. Este ha sido un hecho resaltado por la comisaria, Helena Alonso, que explica que se debe a las “carencias” de la formación artística de calidad en las mujeres y el gusto del mercado del arte en aquel momento. “Pocas mujeres formaban parte de la élite artística y, cuando lo han sido, han pasado durante mucho tiempo desapercibidas”, ha reflexionado.

Distribuida en tres salas, la muestra comienza representando a la mujer en espacios exteriores, privados y su cada vez mayor protagonismo intelectual. A principios del siglo XX, la mujer lectora adquiere protagonismo como nunca antes. Numerosas revistas son creadas para ellas, al igual que la prensa se convierte en uno de los medios más usuales para acceder al conocimiento. Producto de este acercamiento a la lectura nacen obras como ‘Mujer leyendo un periódico en el parque’, de Isidre Nonell; ‘La Lectura’, de Modest Teixidor, compuesta por la imagen de una religiosa leyendo; o “La Lectura”, de Francesc Miralles, en la que se muestra la mujer burguesa consumidora de lo que Miguel de Unamuno tildó como “literatura de modistería”.

El ámbito de la mujer y la intelectualidad se representa de muy diversasmaneras, manteniéndose las pinturas de interior e intimistas, en unaconfrontación entre lo público y lo privado. A través de obras como “Mirando elexterior”, de Ramón Casas, se puede contemplar el anhelo de ese exterior delque quiere ser partícipe, mientras que en “Descanso de ciclistas” las muestra ya en el exterior. También destaca en esta sección “Invierno”, también de Casas; “Mujer pintando”, hecha a dos manos por José Masriera y su hijo Luis, o “Clase de canto”, de Luis Masriera.

Destaca a su vez la presencia de la mujer en los parques, que se convierten en epicentros de la vida social. Esto se percibe en la segunda sala, con obras idealizadas como la obra “Femme et jeune fille dans un paysage”, de Pierre-Auguste Renoir. El pintor francés preconiza la imagen positiva de la mujer y la presenta en la naturaleza con una atmósfera de paz y sosiego en una composición realizada en 1916, cuanto tiene lugar la I Guerra Mundial. “Es la mujer que ha sabido permanecer unida a la naturaleza y alejarse del mundo bélico”, en palabras de la comisaria.

Pese a los cambios, el género femenino sigue siendo el gran protagonista de los retratos, sobre todo teniendo en cuenta el gusto del coleccionismo burgués. Algunos retratos que forman parte del recorrido son “Noia de Monmartre”, de Santiago Rusiñol, el cual refleja la imagen de la modelo profesional Madeleine de Boisguillaume, una joven aristócrata con la que coincidió el autor en Montmartre; “Gitana vieja”, de Isidre Nonell, quien se trataba de la abuela de su amante de etnia gitana -en ella refleja la dureza de la mujer-; o “Retrato”, de Joaquín Sorolla, que revela a una mujer sentada y sonriente que deja entrever la evolución de la moda.

Independientemente de los nuevos roles que asume la mujer, durante la pintura del cambio de siglo no se deslinda de su papel de sujeto, siendo objeto de numerosos desnudos, como los que pueden ser contemplados en esta muestra. “Ensueño”, de Francisco Masriera, aborda de manera delicada la ensoñación de una modelo femenina de belleza inalcanzable, mientras que “Desnudo en el diván amarillo”, de Joaquín Sorolla, nos deja apreciar el desnudo frontal de una mujer, algo que llegó a escandalizar en la época y que tuvo como consecuencia que, en la actualidad, en el marco del óleo de esta obra se conserven los orificios de sujeción de una varilla que sostenía unas cortinillas para ocultarlo en determinados momentos.

Sin embargo, la voluntad de la mujer por salir al exterior deja también numerosas escenas en teatros, donde su presencia como espectadora adquiere un protagonismo especial, como en “Escena de París”, de Anglada Camarasa; así como escenas en playas, con imágenes como “Mujer Melancólica”, de Joan Llimona; “Mujeres sentadas en la playa con un niño”, de Joaquín Sorolla, o la obra escultórica “La Bañista”, de Pablo Gargallo.

Por último, hay una sección dedicada a la mujer trabajadora, con obras como “Familia de pescadores”, de Dionis Baixeiras; o “Segadora”, de Ramon Martí Alsina, obras que representan las labores en el mundo agrario y pesquero a las que estaban reducidas las mujeres entonces.