Andalucía

Los médicos andaluces critican que no se les haya protegido del Covid-19 lo "suficiente” y compran impresoras 3D para fabricarse pantallas de protección

El presidente del SMA advierte de que el porcentaje de contagio de esos profesionales es "más de 35 o 40 veces superior al de la población en general” en la comunidad

La “indignación” estaba en estado de larva, pero los datos hechos públicos hoy la han desencapsulado. El consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre, ha informado de que ya son 649 los profesionales del sector sanitario contagiados por el coronavirus, lo que supone el 21,5 por ciento del total de positivos registrados en la región.

El Sindicato Médico Andaluz (SMA) aporta otro dato: ese colectivo “tiene un porcentaje de contagio que es más de 35 o 40 veces superior al de la población en general”. Su presidente, Rafael Carrasco, lamenta que “no se haya protegido a los sanitarios suficientemente”. “Cuando todo esto empezó -se explica- en la mayoría de los hospitales, los médicos pasaban consulta sin ninguna protección, mientras en los supermercados los cajeros atendían con mascarilla”.

Pero mirar atrás no sirve de nada y lo sabe, por eso ahora urge a las administraciones a “traer material como sea y de donde sea”, a “comprarlo donde lo vendan” y a “poner a las empresas españolas a fabricarlo”. Es más, la organización sindical que comanda ha pasado a la acción y en provincias como Almería o Málaga ha adquirido “impresoras 3D” para materializar pantallas protectoras y en otras “se están recopilando” elementos que tenían en “stock instituciones u organizaciones”. “Y si hay que hacer batas impermeables, habrá que hacerlas”, añade.

Carrasco tiene varios mensajes más para las autoridades competentes: “Hay que hacer desaparecer de verdad toda la actividad ordinaria de los hospitales y organizar retenes mandando a su casa a los médicos que no trabajen en urgencias o con temas oncológicos o del coronavirus”. ¿La razón? Es doble: “Primero, disminuir el número de personas en los centros, porque mientras más gente haya en ellos, mayor será la posibilidad de contagio; y luego, para tenerlos como segunda línea a la que recurrir en caso de que fuera necesario”.

Al sindicato de médicos también le ha parecido “mezquino”, en línea con lo ya apuntado por otras organizaciones, el llamamiento llevado a cabo por el portavoz de la Junta, Elías Bendodo, a que los liberados sindicales se reincorporen a la actividad sanitaria. “Ya nos habíamos puesto a su disposición y habíamos pedido reuniones. No nos ha llamado nadie para hablar de eso y no han dicho que más de la mitad de los delegados sindicales está trabajando a tiempo completo en asistencia sanitaria”, reprocha el presidente del SMA. Cree que el movimiento del Gobierno andaluz es un “intento de poner a la opinión pública” en su contra, después de que los sindicatos hayan “criticado su gestión”.

Carrasco aporta otras cifras: su organización sindical, “es la que tiene liberados a más del 90% de los médicos en la comunidad y son 211, de los cuales más de la mitad ya están de vuelta”. Asegura que el Ejecutivo regional “lo sabía”, por lo que no entiende por qué “han querido incendiar”. “Y si no lo conocían, peor todavía”, apostilla.

En mitad de la polvareda pide a la Junta que “se hagan las cosas con racionalidad”. “Han llamado a filas a un liberado nuestro que es oftalmólogo, tiene 64 años y hace uno tuvo un infarto. Eso no tienen ningún sentido”, ejemplifica. Aboga por que dejen de “desviar la atención para que no se hable de que en Andalucía el número de contagiados entre los profesionales sanitarios es una barbaridad por su miopía gestora” e insiste en que “se necesita un plan coherente para reubicar a la gente donde realmente haga falta”.

Las enfermeras reclaman EPI

Desde otro sindicato, el de Enfermería, Satse, han achacado los números hechos públicos por Aguirre al “déficit de equipos de protección individual (EPI)”. A través de una nota de prensa han querido dejar constancia, además, de que llevan semanas reclamando saber la cantidad de profesionales que se encuentran en la actualidad “en estudio, aislamiento o con diagnóstico positivo por Covid-19 disgregados por categorías, provincias y centros” en la comunidad, sin éxito. Entienden que se trata de “una información fundamental” para “analizar las causas y solventar posibles deficiencias”. El coronavirus no espera y los sanitarios empiezan a dar señales de estar saturados, por mucho que se les aplauda.