El día después del confinamiento

La vuelta a la “normalidad”, en principio con mascarillas, conllevará el orden inverso al establecido con la cuarentena. De cara al verano, una playa con 200 sombrillas se puede reducir a 70 u 80

Plantean cubículos de plástico en la playa que evite propagación coronavirus
Fotografía facilitada por la empresa Nuovaneon que muestra los cubículos de plástico fabricados para evitar el contagio del corinavirus restaurantes y oficinas en Italia-EFE

Mascarillas, controles de temperatura, limitaciones en espacios públicos, mesas separadas por metacrilato en los restaurantes... El mañana siempre ha sido al fin y al cabo una forma de irrealidad. En tiempos de coronavirus, las certezas son aún menos. La única garantía que administraciones y expertos dan por segura es la presencia de la mascarilla. Países como Alemania plantean ya un calendario con la apertura de los colegios el 4 de mayo. No habrá eventos públicos hasta como muy pronto el 31 de agosto. En España ya existen propuestas de epidemiólogos al respecto sobre la salida paulatina del confinamiento. Los epimediólogos Joel López y Oriol Mitjà han presentado un plan de salida coordinada del confinamiento, al que accedió LA RAZÓN, adaptado del plan de Andorra.

El plan habla de"un desconfinamiento secuencial, primero de las personas más jóvenes y sanas y monitorización de que esto no supone un impacto sobre el sistema de salud. Mantener a las personas en riesgo y aún no infectadas en casa por más tiempo. Esperar para abrir escuelas y grandes eventos. Para el desconfinamiento se sigue el orden inverso a las fases de confinamiento".

En primer lugar, “se decreta la apertura de los negocios que no son servicios básicos”. Después, “se decreta la apertura de hostelería”. En tercer lugar, se levanta la recomendación de quedarse en casa a personas de menos de 70 años. En cuarto, los centros escolares. Quinto, “se levanta la recomendación de quedarse en casa de personas mayores de 70 años, inmunodeprimidas (y sus convivientes)”. Y por último: los eventos con más de 50 personas.

Paquete de trabajo 3: Detección precoz de casos y contactos

Su objetivo es “controlar la aparición de nuevos casos y de focos de infección”. Se vuelve a activiar el protocolo para la apertura progresiva de los negocios, extremando medidas de higiene. De nuevo, “aplicación de controles sistemáticos a los grupos poblacionales con mayor probabilidad de propagar el virus y a los grupos de riesgo”. Después se recomienda “seguimiento mediante análisis de población con síntomas mediante la prueba rápida de antígeno o la prueba PCR” y la “aplicación móvil con alto nivel de privacidad para el control epidemiológico de contactos”.

En esta fase se verían “controles térmicos y cuestionarios de síntomas” y la “aplicación de sensores de temperatura corporal (>37.5) y cuestionario de síntomas (1 de 4, tos, ahogo, dolor al tragar, fatiga) en los puntos de acceso de cualquier centro que reúna un determinado número de personas”. “Si alguien es positivo se le recomendará que se haga una prueba en el punto de diagnóstico más cercano”, señala el plan. Se recomiendan controles mediante la prueba rápida de antígeno o la prueba PCR (infección aguda). Cualquier persona que presente síntomas leves o que haya estado en contacto con un caso positivo se le realizará una de estas pruebas: (1) prueba rápida de antígeno, (2) prueba PCR. Para su implementación, “se pueden montar dispositivos de recogida de muestra en la calle donde el ciudadano llega a pie o en coche. La prueba rápida de antígeno o la prueba PCR se recoge mediante escobillón nasofaríngeo”.

segunda parte de la vuelta a la normalidad pasa por la “evaluación de la inmunidad de la población”. Se activaría “el protocolo para la abertura progresiva de los negocios, extremando medidas de higiene”. En este punto, tendría lugar la “realización de la prueba rápida serológica (nCOV IgG/IgM) por sangre capilar (pinchazo en el dedo de la mano) con tal de determinar el estado de inmunidad de la población. Se miden los anticuerpos IgM indicativos de una infección pasada reciente (7-14 días) y las IgG, que revelan una infección pasada de más de 14 días”.

Para su implementación, se propone habilitar “múltiples puntos de control, donde el ciudadano podrá acceder con su vehículo o a pie”. “El resultado de la prueba rápida serológica se obtiene en 15 minutos. Una vez analizado, se comunica el estado del ciudadano y, en función de éste, se definen los pasos a seguir. Se ofrecerá un certificado de inmunidad a ciudadanos que ya hayan pasado la infección. Éste será en formato electrónico, y también en papel. La información obtenida mediante la prueba se introducirá en la app, sea cual sea el resultado”, detalla la propuesta.

También es muy probable que se pase por una fase en la que los ciudadanos tengan que descargar una aplicación para monitorizar “e informar de si tiene o no tiene síntomas de Covid 19 (fiebre, tos, dolor al tragar, fatiga)”. “Esto permitirá que el sistema sanitario haga la vigilancia de su caso a partir de los datos enviados por la aplicación y llevar a cabo el control epidemiológico de la pandemia en el territorio”, señala el plan. “Cuando a un ciudadano se le diagnostique positivo por coronavirus SARS-CoV-2, sus datos de movilidad y sus contactos durante el periodo de potencial contagio se capturarán de forma automática, a fin de realizar un estudio epidemiológico rápido” que avise a los contactos y a las autoridades sanitarias.

Paquete de trabajo 4: Medidas de confinamiento on/off focalizadas en zonas calientes

Las pruebas diagnósticas y los datos recogidos a través de la app móvil – funcionalidad de autoinforme de síntomas- permitirán “la identificación de grupos de casos, o de zonas calientes con un nivel de casos elevado”. “Se podrían orientar intervenciones de búsqueda activa de posibles casos o fuentes de casos para su tratamiento y control” y también “se podrían llegar a hacer confinamientos parciales restringidos a zonas geográficas delimitadas donde haya una afectación por Covid-19 elevada”.

¿Se podrá ir a la playa?

Una de las grandes incógnitas de cara al verano pasa por si se podrá ir a la costa. Los estudios y la experiencia desde Italia, donde sacan un par de semanas de ventaja a España, es que sí pero “con seguridad”. Esto implicará distanciamiento social, mascarillas e higiene de manos.

Según señaló a “Il Corriere della Sera" el epidemiólogo Pier Luigi Lo Palco, " solo con turismo local, las playas serán manejables". En Andalucía pasará prácticamente igual, manteniendo la distancia social también en los bares. Con el calor se espera que la incidencia del virus también sea menor.

Una playa con 200 sombrillas se puede reducir a 70-80. En los restaurantes las mesas deberán estar muy separadas. En Italia también se está planteando una limitación de tiempo para el uso del espacio de esparcimiento.