Denuncian que las temporeras migrantes de Huelva sufren “nuevas" vulneraciones de derechos

Una ONG alerta a la ONU de que la situación de crisis sanitaria en España favorece la desprotección de las trabajadoras marroquíes

La organización Women’s Link Worldwide ha enviado una comunicación urgente a distintos organismos de la ONU informando sobre las vulneraciones de derechos humanos que sufren las temporeras marroquíes y otras personas migrantes que trabajan en la recogida de la fresa y frutos rojos en Huelva.

La ONG ha reclamado a los relatores especiales de derechos de los migrantes, sobre la violencia contra la mujer y de pobreza de Naciones Unidas, entre otros organismos, “que actúen rápidamente, ya que el contexto actual de pandemia agrava la situación existente y favorece la aparición de nuevas vulneraciones de derechos”.

En su comunicación, Women’s Link y otras siete ONG que apoyan la iniciativa alertan de que las temporeras marroquíes que trabajan en esa provincia “pueden verse expuestas a nuevas formas de explotación debido a la falta de mano de obra por el cierre de fronteras, así como a una mayor impunidad en los casos de violencia, especialmente violencia sexual, debido a las mayores dificultades de acceso a la sanidad y a la justicia”.

“Las condiciones de trabajo (sin distancia de seguridad, guantes ni mascarillas) y de las viviendas de algunas fincas (contenedores de obra, sin ventilación, con los baños alejados y sin agua potable) pueden favorecer el contagio de la COVID-19”, añade.

La oenegé indica que esta situación también es extensible a las personas migrantes que sobreviven en asentamientos informales de la provincia sin acceso a servicios básicos como agua o saneamiento, como han alertado organizaciones locales.

En su escrito, solicitan a estos organismos de Naciones Unidas que emitan una declaración conjunta dirigida a las autoridades competentes en España y en Marruecos y a las empresas implicadas exigiendo que protejan la salud y los derechos de las trabajadoras migrantes.

También reclaman que dichas medidas tengan una perspectiva de género, ya que la recogida de la fresa es un sector altamente feminizado, y que sean sostenibles en el tiempo, más allá de la duración del contexto provocado por la COVID-19.