Los Reyes en Sevilla: de las Tres Mil a la residencia real

El despliegue de seguridad en el Polígono Sur contrasta con el paseo a pie rodeados de ciudadanos que han protagonizado en los alrededores de la Catedral

El Polígono Sur de Sevilla, una de las zonas con la renta más baja declarada de España, amanecía este lunes con un fuerte despliegue policial. Esta vez no se trataba de un operativo antidroga: por primera vez los Reyes de España visitaban el barrio sevillano. Don Felipe y Doña Letizia llegaron cinco minutos antes de las once precedidos de una comitiva de seguridad al centro cívico El Esqueleto. Allí les esperaban las autoridades que los han acompañado durante su visita relámpago a la capital, donde se han reunido con entidades sociales y han visitado la Fundación Don Bosco para conocer su labor con jóvenes.

Andalucía es la tercera etapa de la gira por las comunidades autónomas que han emprendido los monarcas, tras levantarse el estado de alarma por la pandemia de la covid-19. Por la tarde, visitarán Córdoba.

En las Tres Mil Viviendas aguardaban varias decenas de personas, apostadas tras las vallas colocadas para la ocasión, con banderas de España y con gritos de de “más trabajo y menos caridad” han llamado la atención de los políticos que iban llegando al lugar. La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero; el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, o la consejera de Igualdad, Rocío Ruíz, han acompañado a los Reyes, que han saludado al público a su llegada guardando la distancia de seguridad.

Durante una hora se han reunido con Cáritas, Cruz Roja, la asociación Entre Amigos, Atenea, la Fundación Don Bosco y Alalá, todos integrantes de la comisión de entidades públicas y privadas que trabajan para mejorar el Polígono Sur. Tras visitar brevemente la sede de Don Bosco, donde han podido conocer a algunos de los jóvenes que participan en sus talleres, Don Felipe y Doña Letizia se trasladaron al centro de Sevilla. El barrio apenas ha notado la visita oficial, excepto por el gran número de policías apostados en el recorrido que debían hacer los Reyes. Con sorna, algunos vecinos comentaban que “hoy no te pasa nada, puedes llevar la cartera tranquila”, porque la concentración de medios de comunicación y agentes de seguridad superaba a los curiosos concentrados en los alrededores.

La tercera parada antes de partir hacia Córdoba fueron los Reales Alcázares. La fortaleza, que fuera residencia regia, acogió la reunión de Don Felipe y Doña Letizia con empresarios turísticos para mostrarles su apoyo ante la delicada situación que vive el sector debido al cierre del país durante tres meses. A las puertas de la Catedral el público era mucho más numeroso y las medidas de seguridad más relajadas. Los monarcas descendieron del coche oficial en la puerta lateral donde hay una reproducción del Giraldillo -la veleta que culmina la Giralda- conforme al horario previsto, a las 12.47 horas, y continuaron caminando hasta la puerta del Alcázar. Los Reyes se vieron obligados a detenerse para ponerse las mascarillas cuando los ciudadanos decidieron obviar la distancia de seguridad para acercarse a ellos. Durante el breve trayecto, de apenas cinco minutos, avanzaron a pie rodeados por decenas de personas y entre gritos de “Viva España”, “Viva el rey” y “Felipe, Felipe”.

Un cordón policial impedía el acceso al Patio de Banderas, donde ya habían entrado el resto de autoridades, pero la concentración de personas tardó en disolverse mientras seguían tratando de tomar imágenes de Don Felipe y Doña Letizia. Jóvenes y mayores celebraban “lo guapos que son” y agradecían en voz alta la visita real, mientras comprobaban cómo habían quedado las fotos en sus móviles, que habían podido tomar a apenas un metro de los monarcas.