Luis Tulla: “Sevilla debe fomentar más la rehabilitación que los nuevos desarrollos urbanos”

El candidato a las elecciones del Colegio de Arquitectos critica que "no se puede convertir tu cargo colegial en tu 'modus vivendi'"

Luis Tulla encabeza una candidatura alternativa a las elecciones del Colegio de Arquitectos de Sevilla, que se celebran el jueves. Critica abiertamente la gestión del actual equipo y lamenta el "intrusismo cada vez más feroz" que soportan los profesionales.

¿Qué le ha motivado presentarse a los comicios?

La situación en la que, desgraciadamente, se encuentra el Colegio de Arquitectos de Sevilla. Encabezo un equipo totalmente independiente sin ataduras con el pasado. El objetivo es sacar a la institución de la parálisis en la que se encuentra. Hay una pelea personal entre Cristina Murillo -la actual decana- y Ángel Díaz del Río -su antecesor en el cargo- que nos está llevando a una etapa de crispación y división. Queremos un colegio eficaz y unido. La decana ha defraudado al colectivo de arquitectos. Prometió una serie de actuaciones que no ha llevado a cabo.

¿Qué balance hace de la gestión de Murillo al frente de la institución?

Han sido tres años muy poco democráticos y ha hecho algo gravísimo: despedir disciplinariamente a un gran número de trabajadores que llevaban muchos años en el colegio. Esto está teniendo repercusión. Las sentencias han salido condenando al colegio. Los despidos son improcedentes y les van a costar a los arquitectos de Sevilla 1.400.000 euros. Esto es gravísimo. No es de recibo tampoco la subida de emolumentos. La decana cobra el doble de lo que cobraba el anterior decano, el secretario el triple y el tesorero cinco veces más. Se viene a servir al colegio y no a servirse del mismo. No se puede convertir tu cargo colegial en tu ‘modus vivendi’. Las horas que uno dedica al colegio las retraes de tu actividad profesional, pero no puedes convertir en tu única fuente de ingresos tu cargo colegial. Esto va en contra de los estatutos de la institución. Además, la burocracia no sólo no se ha reducido, sino que ha aumentado.

La expedición de los visados. ¿Supone un cuello de botella?

El Colegio de Arquitectos de Sevilla tiene el visado más caro y lento de Andalucía. Nos comprometemos a un visado en 48 horas. Los colegios de Málaga y Cádiz visan entre 24 y 48 horas. El visado en Sevilla cuesta tres veces más que en Málaga y tarda una media de 15 días.

Propuso un debate público con su oponente. ¿Hubo respuesta?

No lo aceptó. Esto denota falta de transparencia.

¿Cómo está afectando la crisis del coronavirus a los arquitectos?

Dramáticamente. Hemos notado una parada brutal de encargos. Es lógico. Se están ralentizando proyectos que se habían iniciado. El colegio tenía que haber sido más sensible durante estos meses de pandemia. Pedimos a Murillo que, al menos durante los meses de abril y mayo, no girara la cuota, como lo hicieron los abogados, médicos, procuradores o aparejadores. No tuvo esa sensibilidad y criticó la iniciativa. Hicieron una bolsa de ayuda de 30.000 euros. Me parece indignante que el arquitecto tuviera que desnudarse en su intimidad económica para que le perdonaran 50 euros de cuota.

El Colegio de Arquitectos se integra en la comisión de reconstrucción impulsada por el Ayuntamiento de Sevilla. ¿Qué retos debe abordar la ciudad tras la pandemia?

Las administraciones van a tener de su lado al Colegio de Arquitectos en lo que podamos aportar, por ejemplo en cuanto al desarrollo urbano. La institución puede aportar muchísimo a la ciudad, pero hay que gestionarlo bien. En el colegio no debe entrar la política, sino una ciudad óptima en su desarrollo urbano. Queda mucho por hacer en rehabilitación. El centro está muy abandonado todavía. Sevilla debe fomentar más la rehabilitación que los nuevos desarrollos urbanos. El desarrollo de las ciudades se debe abordar en base a las necesidades reales de la sociedad, no como un método especulativo. Hemos tenido desarrollos inadecuados y se han quedado zonas abandonadas.

¿El arquitecto está lo suficientemente reconocido profesional y socialmente?

Lo estuvo en el pasado. Actualmente no es así. Eso es algo que tenemos que recuperar a través del colegio. El colectivo estuvo muy valorado socialmente, ha aportado mucho, pero hoy no es así. Tenemos que luchar contra un intrusismo cada vez más feroz. Otros profesionales quieren invadir nuestras competencias. Tenemos que recuperar el reconocimiento social que tenían los arquitectos.

¿Cómo ve el futuro de la profesión?

Hoy en día salen de las universidades españolas 3.000 nuevos arquitectos al año y realmente no hay trabajo para ellos. El arquitecto que sale de las escuelas tiene campos mucho más amplios. Antes el arquitecto se dedicaba a la edificación, a la obra de nueva planta y a la rehabilitación. Tiene que conocer en profundidad las necesidades de la sociedad y aportar lo que ha aprendido.