La Junta negocia con el Gobierno un convenio para controlar a los inmigrantes contagiados

Pone a disposición del ejecutivo centros de Inturjoven en Almería y Cádiz para que los positivos por coronavirus que llegan a las costas puedan confinarse, bajo custodia de la Policía Nacional y la Guardia Civil

La llegada de pateras a las costas andaluzas es un asunto que preocupa a la Junta de Andalucía, especialmente ahora que los rebrotes están poniendo en jaque el control de la pandemia de coronavirus. El flujo incesante de embarcaciones con inmigrantes, como suele ser habitual en verano, han hecho saltar las alarmas. Pero hay un caso que ha marcado un punto de inflexión. El pasado fin de semana fueron trasladados al puerto de Almería los ocupantes de una patera que fue interceptada en aguas del Cabo de Gata-Níjar. Todos eran de nacionalidad argelina y dos de ellos dieron positivo por coronavirus.

Ante esta situación, el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, anunció que el Gobierno andaluz está «negociando» con el Ejecutivo central un acuerdo que permita «controlar» a los inmigrantes que lleguen a las costas, en el caso de que den positivo en las pruebas de coronavirus. El Ejecutivo de PP y Ciudadanos teme que se les pueda «perder el rastro» a las 72 horas de su llegada a la región, con el consiguiente riesgo de contagio.

«Entendemos que se tienen que habilitar espacios para que estas personas que den positivo puedan estar confinadas, al menos hasta que finalmente salgan adelante y no sean portadores del virus», señaló Marín, además de reconocer que las conversaciones están siendo tensas porque «es una competencia del Gobierno de España», en virtud de lo recogido por la Constitución, de forma que a la Administración autonómica lo que se le da es «la posibilidad de coordinar esa política», por lo que «necesitamos medios».

También desveló que la Junta ha puesto a disposición del Gobierno «determinados centros de Inturjoven en la provincia de Almería y también en la de Cádiz para poder atender a esas personas con la colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil, para la custodia de esos centros».

«Lo que no podemos» desde la Junta es «invadir competencias que no son nuestras, ni labores que no pueden realizar otras fuerzas y cuerpos de seguridad que no sean las del Estado», según insistió Marín, quien confía en cerrar un convenio «en las próximas horas».

En la misma línea se expresó el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, quien dio más detalles de la negociación. El pasado jueves trató el asunto con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el viernes hizo lo propio con la secretaria de Estado de Migraciones, Hana Jallou, y tiene pendiente hablar con la vicepresidenta Carmen Calvo.

Aguirre advirtió de que habrá que tener «mucha precaución a partir del día 10 si, como se presupone, se abren las fronteras con Marruecos», porque de «ahí vendrá un gran flujo» de pateras y «tenemos que actuar en consecuencia». El consejero se refirió a la patera en la que viajaban dos positivos. En una embarcación «donde hay dos casos que durante muchas horas han hecho el trayecto juntos, posiblemente hay que aislar a todos» los ocupantes, porque «algunos de los otros se pueden positivizar» originando «un foco de contagios».

Aguirre incidió en que se trata de «un tema competencial» y hasta ahora es el Ministerio del Interior el que, «una vez que llegan los inmigrantes, se encarga, a través de Cruz Roja o de otras ONG, de buscarles el sitio adecuado para que estén el tiempo adecuado» hasta que vayan a otro lugar, «la gran mayoría» a otros sitios «a nivel europeo». En este sentido, exigió que se aísle a los positivos que llegan a las costas, junto a los ocupantes de la misma patera, al menos diez días.

Cruz Roja: «Ya teníamos unos protocolos estrictos relativos a enfermedades»

El trabajo del personal de Cruz Roja que atiende a los inmigrantes que llegan a las costas no ha variado con el coronavirus, puesto que «ya teníamos unos protocolos estrictos relativos a enfermedades». Así lo asegura a LA RAZÓN Francisco Vicente, coordinador de la ONG en Almería, quien señala que «no hemos tenido que hacer una gran adaptación para el Covid-19 porque los síntomas son bastante claros». Además, aclara que «el material lo tenemos desde el principio. Hemos estado protegidos con mascarillas y guantes no por el coronavirus, sino por otro tipo de enfermedades».

Vicente explica el protocolo que se sigue cuando un inmigrante alcanza la costa. Primero se le toma la temperatura y se le formulan preguntas, relativas a «si ha tenido enfermedades recientes y antiguas». También preguntas específicas sobre Covid-19, «si ha tenido malestar o ha estado con una persona enferma». «Si declara algún síntoma o si ha estado en contacto con alguna persona con síntomas, se establece un protocolo y se le hace un test. Si da positivo, se activa la alerta sanitaria y se deriva a epidemiología y al Servicio Andaluz de Salud (SAS).

En cuanto al flujo de llegada de embarcaciones, Vicente confirma que durante el estado de alarma se cortó casi al completo. Nada más iniciarse el confinamiento «llegó una» a Almería y durante un mes y medio ninguna. Ahora el ritmo es el habitual de cada verano, dos o tres semanalmente. «Hacer una estimación es muy precipitado aún. Hay que esperar a que termine agosto para poder decir si han llegado más o menos pateras que otros años».

En este punto, detalla que «nos llegan pateras de origen magrebí y argelino, que son más pequeñas con 10 o 12 personas. Las de origen subsahariano son más grandes, con 40, 50 o 60 ocupantes».