Oro para reparar y cartones como lienzo: Emilio Fornieles recicla las conciencias

El artista lepero potencia el fondo con la forma en su última serie combinando materiales sin aparente valor

El kintsugi, en la filosofía japonesa, es el arte de reparar la cerámica con resina de oro como forma de evidenciar que los «defectos» forman parte del ser. El artista lepero Emilio Fornieles se adentra en su última serie pictórica en «un retrato de las grandes ciudades a través de los permanentes sintecho invisibles al resto de la sociedad». Acrílico, óleo, spray y oro de 24 quilates sobre cartón. «En Japón, el oro es un metal especial con la tarea de reparar objetos rotos. El defecto reparado es una pieza única de la vida del objeto que se suma a su belleza», apunta Fornieles, que utiliza en sus últimas creaciones cartones como lienzos.

«Reparar es una acción que no nos pertenece a todos, pero de esta manera reparar en lugar de tirarla a la basura corresponde a una forma especial de tratar las lesiones y con una única y hermosa intención: poder prolongar la vida», apunta el artista en el texto de presentación que presenta la serie. «La belleza corresponde al arte, la capacidad de un artista real depende de su creatividad para llevar este concepto, la belleza, a su obra de arte», continúa.

Emilio Fornieles señala que «desde los orígenes de la humanidad, la fealdad y la belleza han sido una medida establecida en nuestra sociedad, y los artistas en particular siguen siendo los profesionales para intercambiarlos entre sí». «La capacidad de iluminar la oscuridad, aportar vida a la muerte, este tipo de talentos solo corresponden al artista y su creatividad, en una constelación de comunicación, basada en un lenguaje único y especial: el lenguaje subjetivo», añade. En la serie pictórica, «la combinación de materiales atrofiados, sin valor, como cartón, o recortes de periódicos, cinta adhesiva para embalajes, no son los materiales habituales y académicos con los que un artista normal puede soñar para desarrollar una obra maestra, incluso se puede plantear una pregunta moral cuando la combinación busca la belleza antes mencionada a través del pan de oro sobre el cartón, no solo eso, también una representación figurativa de la realidad de nuestra sociedad a través de unos personajes casi creíbles pintados al óleo».

En definitiva, se trata de una «combinación de lenguajes, arte urbano, reminiscencias literarias, ironía y artesanía representativa para la propia creatividad. Son los ingredientes de esta serie, un duro retrato de las capitales actuales de nuestro tiempo, tanto en la antigua UE, como Berlín, Madrid, Barcelona, Roma, París, así como en Estados Unidos, Nueva York, Chicago, ¿quizás Filadelfia…?». «Paisajes urbanos ciegos para todo aquel que quiera ver la realidad de nuestro día a día en una dirección diferente. Pero están ahí», concluye.

En plena pandemia, cuenta Fornieles, el «escepticismo es algo que está muy presente en la sociedad berlinesa, en Alemania en general». «El tema es como se ha inyectado a la sociedad el pánico colectivo. Todos tenemos que morir alguna vez, y nunca hemos prestado atención a las estadísticas otros años, qué edades han sido más afectadas y el número de pérdidas. El pánico es generalizado de forma incontrolada especialmente en España. Y eso es algo que aquí el alemán se pregunta y especula, desde opiniones un tanto paranoicas a especulaciones lógicas y con sentido», señala. «Lo que si queda claro es la cultura y su capacidad para mantener la cordura sobre todas las cosas y no dejarse manipular y engañar por intereses, sean los que sean, políticos y económicos», señala.

«Los sintecho están en la calle durmiendo y rebuscando botellas en los contenedores para luego ir a las máquinas de devolución de los supermercados y así tener un ingreso extra de forma legal. No solo ellos, también los jubilados que no se apañan con las bajas pensiones que desgraciadamente les queda, llegando a reunir de esas botellas unos 500€ al mes incluso», describe. «Todos y la gran mayoría de la población están fuera sin mascarillas, no spinnen (en alemán, no se vuelven locos) por el Covid-19. El Horror no está tan inyectado en la sociedad alemana», señala. «Berlín es en su mayoría ateo, la misma fe recibe el Covid-19».

Según el artista, «la dificultad de un cuadro se debe a su poder narrativo, se puede leer e imaginar, la tarea de un pintor se invierte: el desafío de contar mucho a través del cuadro, de agregar, de describir y por supuesto de obtener una reacción de la audiencia a través de esta comunicación. No es un trabajo fácil». El artista ante «tiempos difíciles, pandemias, guerras biológicas, el futuro ya está aquí, pero nada ha cambiado, oro sobre cartón, resplandor de la oscuridad... Exactamente la tarea de un artista solo debe estar ahí, como el periodista de hoy, solo para describir un sociedad contemporánea», sintetiza, dejando una moraleja: «En la era digital donde las diferencias entre estas generaciones de crisis-pandemias y las personas en general han tocado techo, una gran parte de esta sociedad todavía necesita un filtro dorado para tenerlas en cuenta o tal vez el oro juega un papel en la reparación de nuestros errores». Y albergando una duda: «¿No es la crueldad una constante en nuestra historia?».

Las obras explicadas por el artista

“Come togheter” es el título de esta obra, con dos sintecho, “el señor que lía el cigarro es mayor y desde hace muchos años vive bajo el puente del metro aéreo en la famosa estación del Zoo, posiblemente uno de los niños del Zoo, esa pandilla famosa de Christian F. En los duros inviernos se duerme en el suelo raso con un Uranov, un vodka barato de 5€. En sus momentos sobrios ayuda en una floristería regentada por una coreana, al menos brinda compañía solo por hablar. El compañero lleva menos tiempo y es mucho más joven, regala ternura con su oso y conejo de peluche a cambio de un Spende (una limosna)...”.

En esa obra: “Underground” reza un texto en alemán que traducido significa “tu hogar está donde tu corazón se encuentra pleno”. El recorte de periódico es de Motz, el Journal que ofrecen los sintecho a cambio de limosna, ellos reciben además 60 céntimos por cada uno vendido.

A este hombre le ha bautizado Fornieles como “4 sale”... “Con su pie vendado, y el otro con calcetín simplemente deambula por el Berlín oeste de papelera en papelera, sin guante y sin lámpara mete las manos directamente y rastrea alguna botella...”. “La señora de detrás es un claro ejemplo: las bolsas son una colecta de botellas de plástico, ella es especial, si le ofreces dinero no lo quiere, no pide, lleva muchos años en Savignyplatz y se mantiene de las casas de acogida como el resto y aparte de restaurantes del área que la conocen y le dan comida”. En esta obra “Underground” reza un texto en alemán que traducido: tu hogar está donde tu corazón se encuentra pleno

“Romeo y Julieta” muestra una pareja de sintechos que siempre llevan las mismas bolsas de supermercados y siempre hacen el mismo ritual, sin que falte un beso.