198 días y una larga noche

“Seis meses y medio después, la política española se ha distinguido por el placer orgiástico que experimenta en la restricción de los derechos sin que ese catálogo de prohibiciones y multas que maneja con arbitrariedad tiránica haya mitigado la dureza de la pandemia”

Decíamos ayer, como ese Fray Luis llamado de León pero que era de Granada, y cuando leen ayer entiendan el 20 de marzo, hace muy concretamente 198 días en los que este bloc estuvo durmiente: «En la vieja diatriba entre seguridad y libertad, pierde la segunda en cuanto entra en liza la variable del miedo, que nuestro ejército de biempensantes adoba estos días con una cucharadita de chantaje emocional cuando pretenden hacerte creer que a cada fallecido por coronavirus le esperaban decenios de felicidad truncada porque ayer saliste a comprar el periódico. La disciplina impuesta manu militari mata, mientras que una pequeña dosis de anarquía es pura vida». Seis meses y medio después, larguísimo mientras tanto de pesadilla, la política española se ha distinguido por el placer orgiástico que experimenta en la restricción de los derechos sin que ese catálogo de prohibiciones y multas que maneja con arbitrariedad tiránica haya mitigado la dureza de la pandemia, que aquí padecemos más que en ninguna parte. Llegan del mundo civilizado noticias de dimisiones de responsables de Sanidad de países o regiones a los que decuplicamos en incidencia del Covid-19, sin que por estos pagos nadie haya tenido aún el pundonor de renunciar a la canonjía. Hemos asistido a un puñado de funerales durante este tiempo de silencio, varios por causa directa del confinamiento atroz al que se ha sometido a toda la población, especialmente a los ancianos. Por más que se embuta en una bata blanca, un estúpido jamás dejará de ser un estúpido. Ni la placa con un nombre en la puerta de un despacho oficial impedirá que éste pertenezca a un irresponsable sin otro norte que su medro. Los medios, en su ciega complicidad, no dejan de reproducir los rebuznos de los unos y de los otros.