José Ángel Moraño y Jesús Daniel Alonso toman posesión como canónigos de la Catedral de Córdoba

El obispo Demetrio Fernández destaca la importante labor desempeñada por la institución capitular y su aportación a la vida diocesana

La sala capitular de la Catedral de Córdoba ha acogido hoy, y bajo estricto cumplimiento de la normativa sanitaria, la toma de posesión de José Ángel Moraño Gil y Jesús Daniel Alonso Porras como nuevos canónigos. El acto, que ha contado con la presencia de monseñor Demetrio Fernández, ha sido iniciado por el deán-presidente, Manuel Pérez Moya, quien ha felicitado y dado la bienvenida a los dos nuevos canónigos al tiempo que ha mostrado su agradecimiento al obispo de la Diócesis por unas designaciones que vienen a completar las vacantes que había en el seno de la institución.

Por su parte, los recién nombrados capitulares han prometido cumplir los estatutos que rigen la vida de la Catedral para, posteriormente, y en compañía del secretario, dirigirse a sus respectivos asientos. Los nuevos capitulares desempeñarán los oficios de Arcipreste, en el caso de José Ángel Moraño Gil, y Archivero Adjunto en el caso de Jesús Daniel Alonso Porras. Por su parte, Antonio Prieto Lucena, vicario general de la Diócesis, ha asumido el oficio de Magistral, cargo que estaba vacante desde el nombramiento de Francisco Jesús Orozco Mengíbar como obispo de Guadix.

La toma de posesión ha concluido con la intervención de monseñor Demetrio Fernández, quien ha destacado la importante labor desempeñada por el Cabildo Catedral y su aportación a la vida diocesana, recordando a los nuevos capitulares que “el principal cometido de la institución capitular es hacer vivo el mandato del Señor”.

Finalmente, todos los canónigos se han dirigido a la sillería del coro, donde ha sido públicamente anunciada su canonjía y toma de posesión real, quieta y pacífica. Acto seguido, Jesús Daniel Alonso, ha tomado la palabra en nombre de los recién incorporados, mostrando su gratitud al obispo y al Cabildo Catedral y su disposición para cualquier tarea que les sea encomendada. Con el canto de la Salve Regina y un fraternal saludo se ha dado por concluido el acto.