Halloween

“Se busca eufemismo para el toque de queda. Sánchez quería seis meses, Casado ocho semanas”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera, Carmen Calvo; y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la intervención del presidente del PP, Pablo Casado, en la moción de censuraEUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

La portada de El último de la fila en «Astronomía Razonable». Un perro mirando por un telescopio; en busca de una señal de Laika, quizás. «En las escaleras del sueño divagar». Nadie preguntó a la pasajera del Sputnik 2 si quería orbitar por el espacio, dirán los animalistas. Ni siquiera sus parientes pudieron demandar a los hermanos Cano. En la galaxia tampoco recogen excrementos caninos. El rastro de las estrellas no lleva a ninguna parte. Dicen que el Principito, con la pandemia, ejerce de proxeneta de una rosa. «Nuncajamás» es ya un asteroide en venta. En la luna hay agua y puede que los extraterrestres estén viéndonos desde mil estrellas cercanas, que son ganas. Y puede que no. Falta oxitocina y sobran dementores en rededor. La nostalgia, a tientas, es un burladero para el alma. La alacena bajo la escalera no parece ya tan mal lugar. El tiempo, más aún confinados, es sólo un catalejo cerrado. Se busca eufemismo para el toque de queda. Sánchez quería seis meses, Casado ocho semanas. Que sean nueve y media, y le pongan Kim Basinger. El guionista de 2020 tiene el mismo pulso que el cirujano de Mickey Rourke. El disfraz de zombi como salida existencial.