El acusado de matar a un guardia civil reconoce los hechos y culpa a unas pastillas

Facilita un acuerdo que lo condenará a 22 años y medio de cárcel. La viuda del agente tacha la petición de perdón de «paripé»

«El Kiki», acusado de asesinar a un guardia civil en 2018 en Granada
«El Kiki», acusado de asesinar a un guardia civil en 2018 en GranadaPepe TorresEFE

El acusado de asesinar al agente de la Guardia Civil José Manuel Arcos en octubre de 2018 en Granada, un delincuente habitual apodado «El Kiki», reconoció ayer los hechos aunque dijo que «no estaba bien» por unas pastillas, y facilitó un acuerdo que lo condenará a 22 años y medio de cárcel. La Audiencia de Granada inició ayer el juicio con jurado popular contra Antonio M. G., un delincuente que en su declaración reconoce por primera vez los hechos y propició un acuerdo de las partes. «No estaba bien, no me acuerdo bien de los hechos por las pastillas, sé lo que pone en el sumario que hice», declaró Antonio, que pidió perdón a la familia del agente al que mató pese a reconocer que no atenderían sus disculpas.

Esta declaración permitió que la Fiscalía, que solicitaba en su escrito provisional de acusación una condena a 27 años de cárcel, modificar su escrito y rebajar la petición a 22 años y medio.

El Ministerio Público consideró que el acusado cometió un delito de homicidio agravado, por el que interesó una condena a 17 años y medio de prisión, y otros dos delitos unificados por tenencia de armas de guerra, por el que interesó otros cinco años de condena. Sumó además otros dos delitos con pena de multa por el robo y uso de vehículos en un planteamiento al que se adhirieron todas las partes.

Esta unificación de petición de penas y la declaración del acusado permitirá que se termine el juicio y que el jurado popular seleccionado para la causa reciba hoy un objeto del veredicto para corroborar la condena a «El kiki».

La viuda del agente Arcos, Raquel Pérez, reconoció que el día fue «muy duro» y pidió luchar y ofrecer medios a todos los agentes que se juegan la vida como lo hizo su marido.

Interpretó además la petición de perdón del procesado como «un paripé» dictado por su abogado defensor, pero recalcó que no guarda rencor ni odio porque lo único que busca en este proceso es justicia.