Aguas españolas en riesgo, la historia interminable de la Bahía de Algeciras

Verdemar vuelve a pedir a la UE y al Ministerio de Exteriores que frenen el fondeo de buques y el trasiego de combustible en los alrededores del Peñón, tras un nuevo vertido

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Hay telones que nunca caen. La Bahía de Algeciras, en Cádiz, está envuelta en lo que parece una historia interminable. El pasado diciembre Verdemar- Ecologistas en Acción alertó al comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca de la Unión Europea (UE), Virginijus Sinkevicius, del «incumplimiento» de la normativa que regula los usos y las actividades autorizadas para la Zona de Especial Conservación (ZEC) etiquetada como «Estrecho Oriental» y del continuo fondeo de «buques petroleros y butaneros» en la zona. Desde Bruselas les contestaron que estaban «analizando» los hechos, como ya informó LA RAZÓN. Pero, apenas dos meses después, han tenido que volver a elevar otra denuncia por el «vertido de hidrocarburos» que se produjo en esas aguas a las 6:50 horas del pasado 12 de febrero, cuando «el carguero ‘AM Ghent’ hacía ‘bunkering’–repostar en el mar– en este espacio protegido por la Red Natura 2000». El barco confirmó luego que una de las válvulas de ventilación tuvo un fallo y causó el incidente, según admitió la Autoridad Portuaria de Gibraltar.

En el nuevo escrito de queja, al que accedió este periódico, la organización «verde» explica que lo derramado «se ha extendido por la Bahía de Algeciras, incumpliendo el convenio Marpol para prevenir la contaminación –el principal pacto internacional que existe sobre esa materia–». Advierten al departamento de Sinkevicius además de que, «al parecer, embarcaciones de la ‘Royal Navy’» del Peñón «hostigaron» al barco de Salvamento Marítimo «Salvamar Denébola», cuando éste se acercó al «AM Ghent» para «frenar el vertido incontrolado en el mar».

El presidente de Verdemar, Antonio Muñoz, ha perdido la cuenta de las veces que han alertado a ministerios o instancias europeas diferentes de los peligros que entraña la práctica del «bunkering», así como del conflicto existente en torno a la soberanía de las aguas adyacentes a la Roca y a la superposición de espacios protegidos declarados a petición de España, de un lado, y del Reino Unido, de otro. La primera «entiende que todas las que rodean el Peñón son aguas sometidas» a su soberanía y su jurisdicción, «a excepción de las del puerto de Gibraltar, tal y como fueron cedidas en su día –gracias al Tratado de Utrech–», exponen otra vez en su escrito más reciente, para añadir que, el segundo, el Reino Unido, aprovecha las mencionadas circunstancia e «incumple» normativas ambientales, lo que permite el trasiego «con combustibles fósiles». Insisten en una petición a la Comisión Europea: que se prohíba «el fondeo permanente de buques tanque dedicados al suministro de combustible en las aguas comprendidas dentro del espacio protegido» español.

«Dijimos que se estaban desarrollando una serie de actividades dentro del ZEC del ‘Estrecho Oriental’ que podrían ponerlo en riesgo. Nos respondieron diciendo que habían admitido a trámite nuestra denuncia y, mira por donde, semanas después se produjo el vertido», constata Muñoz. Si bien, a su juicio, «lo peor» de este episodio es «cuando Capitanía Marítima se da cuenta de lo que pasa en aguas en litigio, intenta ayudar, y los abordan dos barcos ingleses», sostiene. «Siempre estamos en las mismas –lamenta–. Si hay poniente –viento que sopla desde el oeste–, el vertido se lo tragan ellos y si hay levante –aire que procede del este–» y está la mancha en medio de la bahía, termina, como acabó, en la playa de la Concha –en Algeciras–». No se para ahí. El portavoz de Verdemar-Ecologistas en Acción agrega que, «si le echan algún tipo de dispersante, que se utiliza para estos casos frecuentemente», al tizne contaminante, «es probable que esté navegando a medio fondo y alguna corriente» lo lleve hasta «las playas del parque natural del Estrecho».

Restos de fuel hallados en la playa de La Línea, en Cádiz FOTO: Vredemar

Muñoz asevera que ha habido «animales afectados» por el fluido, aunque es consciente de que «podía haber sido peor». Con el fin de evitar futuros restallidos de nervios retorcidos, informarán también de lo sucedido al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Inasequibles al desaliento, lo volverán a intentar, con la confianza en que algún día «alguien haga algo», antes de que haya que arrepentirse de una tragedia ambiental evitable.