La pinza (II)

“Vox pretende propiciar el adelanto electoral mientras Adelante persiste en demoler el régimen constitucional”

Lucas Haurie

Era cuestión de tiempo y la receta la sabemos desde que Karl Marx la formulase en «El 18 de brumario de Luis Bonaparte», aunque el alma barroca de Andalucía impida discernir qué fue tragedia, qué es comedia o qué cosa resulta ópera bufa. Desde que la aritmética del 2D brindó la oportunidad, sabíamos que la Internacional Populista –extremismos airados de genética autoritaria y alma antiliberal: idéntica basura que imanta el sufragio marrano– reeditaría aquella foto de mediados los noventa, en la que aparece Javier Arenas (PP) dándole a Luis Carlos Rejón (IU) una pinza de tender la ropa para escenificar la férrea oposición que ejercían sobre un PSOE regional manchado por la corrupción sistémica del último felipismo. Pero lo que fue una simpática advertencia ha degenerado en un aviso disolvente, un elemento corrosivo con el que Vox pretende propiciar el adelanto electoral mientras Adelante persiste en demoler el régimen constitucional. Con gente así, por grande (y lógico) que sea el rechazo que inspiran los partidos tradicionales, no hay que ir ni a coger billetes de doscientos euros e incluso puede servir el adminículo para una función más útil: taparse la nariz cada vez que haya que contar con los escaños de esta tropa en una votación, de investidura u ordinaria. La semana ha mostrado la auténtica faz de este lepenismo ibérico, que con sus tics xenófobos abjura de la tradicional obediencia católica de la derecha española. Filibusteros parlamentarios en Sevilla y abiertamente racistas en Ceuta, se han terminado de convertir en el refugio natural para el votante indignado de Podemos. Éstos aseguran enfadarse con distintas razones, pero la realidad es que nacieron cabreados y cualquier excusa les vale. España padece una pandemia, sí, concretamente de odio.