Los primeros euros del «Next Generation»

“Ahora hay que abrir la disputa del reparto en esta España de garrotazos goyescos que premia con indultos a quienes se mofan de la ley”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras aprobarse el plan de recuperación de España, primer paso para que el país pueda empezar a recibir fondos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras aprobarse el plan de recuperación de España, primer paso para que el país pueda empezar a recibir fondosFERNANDO VILLAREFE

La Comisión Europea (CE) acaba de cubrir la primera emisión de deuda con la que comienza a conseguir de los mercados financieros (en definitiva, de los ahorradores) el dinero para repartir en el Instrumento de Recuperación «Next Generation–UE» (NG-UE). En su debut ha conseguido el 2,5% de lo que podría inyectarse (unos 800 mil millones de euros de los que corresponderían a España 140 mil). Recuérdese que hay que escribir siempre en potencial «corresponderían» pues si está claro que España va a recibir los 70 mil millones que corresponden a subvenciones, no lo está tanto que vaya a solicitar los otros 70 mil millones en préstamos. Dependerá de las condiciones que se le exijan frente a las que resultarían de emitir directamente deuda soberana por esa misma cuantía.

Vayamos a los detalles técnicos de la operación pues no en balde este es un análisis esencialmente económico. La Comisión ha elegido el bono con vencimiento a 10 años (el 4 de julio de 2031) para conseguir los primeros 20 mil millones de euros a repartir entre los países miembros como primera entrega de los fondos NG-EU. Como curiosidad, el lector español debe estar advertido de que la CE usa en su comunicación pública el término billón americano (109) en lugar del billón continental (1012).

Lograr colocar estos 20 mil millones de euros ha costado a la CE más de lo que cuesta a Alemania hacer una operación similar. La prima de riesgo que ha tenido que pagar la CE para «convencer» a los compradores de sus bonos ha sido de un 0,32% por encima de la rentabilidad de un bono alemán con vencimiento similar (en febrero de 2031).

Es evidente que ni la CE ni ningún estado soberano puede arriesgarse a poner en marcha una subasta de títulos de deuda sin tener garantizada una solicitud de compra contundente. Lo contrario, esto es, dejar la emisión sin cubrir por falta de interés en los mercados financieros, dispararía todas las alarmas y con ellas la prima de riesgo. Si esto ocurriese, en una próxima emisión se necesitaría la intermediación de la Providencia y ofrecer una rentabilidad elevadísima para conseguir dinero prestado. En esta ocasión la CE recibió unas ofertas de compra que representaron siete veces más que la cantidad solicitada o, lo que es lo mismo, los 20 mil millones emitidos en bonos a 10 años. Una relación 7 a 1 es una señal sobradamente fuerte como para mostrar el interés de los mercados. Basta comparar esta situación con la última emisión de obligaciones del Estado español a 10 años realizada el pasado 20 de mayo; en esta ocasión la relación entre solicitudes de compra y obligaciones ofrecidas fue de 1,76; muy por debajo de la misma cifra para la emisión de la CE (7 a 1).

Efectivamente, la emisión estaba sobradamente cubierta de antemano, basta echar un vistazo a los principales intermediarios de la compra: BNP Paribas, DZ BANK, HSBC, IMI-Intesa Sanpaolo y Morgan Stanley. Junto a estos bancos colaboraron el Danske Bank y el Banco Santander. Las entidades financieras actúan en estas subastas como intermediarias de los compradores últimos y estos fueron en un 37% gestores de fondos de inversión, un 25% los responsables de las tesorerías de los bancos comerciales seguidas de bancos centrales y otras instituciones oficiales (23%).

La información ofrecida por la CE aclara que el 87% de las compras las realizaron inversores europeos, el 10% inversores asiáticos y el 3% restante inversores de América, Oriente Medio y África.

En diciembre del año pasado la Junta de Andalucía ya había validado más de 150 proyectos por un valor de 35 mil millones de euros para acceder a la financiación del NG-UE. Sólo Madrid ya presenta una cifra similar lo que hace de estas magnitudes una cuestión imposible (sólo hay 70 mil millones para toda España) salvo que incluya aportaciones privadas. Lo cierto es que ya están en la caja europea los primeros euros. Ahora hay que abrir la disputa del reparto en esta España de garrotazos goyescos que premia con indultos a quienes se mofan de la ley y arrastran a miles de personas a una decadencia económica para la que no hay indultos posibles.