Vuelve la pólvora de los ERE

“Al PP de Moreno Bonilla le viene de perlas esta sentencia mientras calientan en la banda para arrancar con las elecciones de 2022″

El exconsejero de Empleo Antonio Fernández, a su llegada a la Audiencia de Sevilla
El exconsejero de Empleo Antonio Fernández, a su llegada a la Audiencia de Sevilla FOTO: Manuel Olmedo La Razón

A Antonio Fernández lo han vuelto a condenar, otra vez, por las «ayudas» que le dieron a una empresa sevillana de aceitunas. En total siete años de talego que se suman a los casi ocho que ya le soltaron por la llamada «pieza política» de los ERE. Aquella que sentó en el banquillo y condenó a casi una veintena de altos cargos del Gobierno andaluz. Entre ellos dos ex presidente de la Junta, ni más ni menos. El procedimiento con Acyco fue el mismo de siempre: coger el dinero público y repartirlo a discreción entre las «criaturitas» conocidas para la lograr la paz social en la tierra de los parados «sine die». Tres millones de euros en el total supuestamente defraudado por la trama suponen casi una gotita en un mar de corrupción que acabó con la buena imagen, impoluta hasta entonces, que el socialismo meridional tuvo en el sur de España. Las fracturas comenzaron cuando empezó a oler mal por San Telmo y la oposición vio la veta que andaba buscando para dar el vuelco en las urnas desde hacía años. Que casi se consiguió en los buenos tiempos de Arenas. Ahora con la pandemia, a los andaluces le suena bastante descafeinado esto de los «ERE», la gente está en otra cosa. Es verdad, pero al PP de Moreno Bonilla le viene de perlas esta sentencia mientras calientan en la banda para arrancar con las elecciones de 2022. Habrá que darle caña al mono porque Espadas, aunque ya es de otra época, hereda el cortijito y formó parte del Consejo de Gobierno de Griñán y Chaves, ambos condenados y a la espera de recurso en el Supremo. Cuando se conoció la condena a Antonio Fernández, Teodoro García Egea estaba a las plantas de la Virgen del Rocío, la única cosa que permanece inalterable desde tiempos de Astarté, no sabemos si para pedirle protección para los próximos meses de campaña o para darle las gracias por esta nueva dádiva caída del juzgado que les sirve de andanada contra el PSOE-A.