Un pedestal hallado en Marchena (Sevilla) desvela una ciudad romana desconocida

Se han encontrado inscripciones en latín grabadas en las que se puede leer “hijo de Marco y de la tribu Galeria”

Sevilla albergó importantes polis romanos como Itálica (Foto: Manuel Olmedo)
Sevilla albergó importantes polis romanos como Itálica (Foto: Manuel Olmedo)

Un estudio dirigido por el arqueólogo sevillano Sergio García-Dils ha desvelado que en La Campiña, comarca sevillana situada en su zona este, existió una ciudad romana hasta ahora desconocida que tendría su epicentro en lo que hoy día es el término municipal Marchena.

Según se refleja en el estudio realizado por el arqueólogo, publicado por la Universidad de Sevilla, y ha explicado García-Dils a EFE, el hallazgo se ha realizado en forma de inscripciones en latín grabadas en un pedestal, como parte de un convento ahora en ruinas, en el que se puede leer “hijo de Marco y de la tribu Galeria”.

La inscripción se encuentra en una piedra caliza, y García-Dils la ha ubicado a mediados del siglo I d.C., “en lo que se refiere a la cronología, el tipo de letra empleado, el material y la caliza micrítica”, característica de los soportes epigráficos de época.

Además, supondría una “ciudad joven” cuya ubicación habría que precisar, porque “lo hallado es el pedestal, que se situaría en un lugar visible que no tendría que ser precisamente la propia ciudad”.

Lo que se conserva es la base donde se colocaría la estatua de uno de los principales magistrados de esta ciudad romana y confirmaría una urbe desconocida, a pocos kilómetros de la ciudad de Carmona, donde se encuentra uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España de esta época.

Sergio García-Dils, que localizó en su día otro pedestal colocado justo en la otra esquina del antiguo convento, señala que la importancia del hallazgo radica en que se localizaría en “una ciudad con estatuto municipal, donde hubo como habitantes ciudadanos romanos de pleno derecho”, con “una especie de alcaldía colegiada y un sacerdocio civil romano”, ha precisado.

La inscripción documenta que en una “época muy temprana, una ciudad indígena se incorpora a la estructura del Imperio Romano”, ya que “unos 60 o 70 años después se generaliza que todas las ciudades medio grandes se convierten en municipios romanos, pero esta sería de una época muy temprana”.

El arqueólogo ha llegado a la conclusión de que el nuevo pedestal y la estatua que soportaba correspondían a Marco Cornelio Fausto, hijo de Marco, de la tribu Galeria, “que fuera augur y cuatorviro” de un municipio cuyo nombre no quedó grabado junto al suyo.

El pedestal se encuentra entre las ruinas del antiguo convento de Santa Eulalia, incluido en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la Asociación Hispania Nostra, que ha alertado sobre el abandono de este monumento, que corre el riesgo de “derrumbarse y desaparecer”.

Fue fundado en 1366 por Don Juan, duque de Arcos, y el primer convento establecido en el término de Marchena, a unos cuatro kilómetros de la población.

Cuando se desalojó el convento en 1867, víctima de las desamortizaciones, algunas de sus imágenes y retablos pasaron a otros templos de la localidad, y posteriormente fue abandonado.