El segundo julio más cálido lidera récords de demanda eléctrica

Las olas de calor provocan un consumo disparado que supera en tres ocasiones el máximo, datos que se remontan a 12 años atrás

Un hombre con un patín a 50º en el Paseo de las Delicias en un día con altas temperaturas en la capital andaluza. Eduardo Briones / Europa Press
Un hombre con un patín a 50º en el Paseo de las Delicias en un día con altas temperaturas en la capital andaluza. Eduardo Briones / Europa Press FOTO: Eduardo Briones Europa Press

Todos los años escuchamos la misma frase: «Este verano hace más calor que el anterior». Y, en esta ocasión, es tamos en lo cierto. Las dos olas de calor que se han registrado durante el mes de julio han propiciado que sea un mes extremadamente caluroso en Andalucía, el segundo más cálido desde 1961, sólo superado en el año 2015. Tanto es así que la temperatura más alta alcanzada en la comunidad fue de 46 grados en Morón de la Frontera (Sevilla); mientras que la mínima más alta se situó en 28,6 grados.

Como consecuencia, según las estimaciones del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en el mes de julio el calor se ha cobrado la vida de 268 personas, siendo la provincia de Sevilla la que registra casi la mitad de estos fallecidos. La diferencia con otras olas de calor respecto a años anteriores es que estas han sido más seguidas y se han prolongado más en el tiempo, lo que ha provocado también un repunte en el consumo eléctrico de los andaluces.

Según constata la Agencia Andaluza de la Energía, durante este mes se ha superado por tercera vez y, en apenas dos semanas, el récord de la demanda máxima horaria de energía en los últimos doce años debido al uso de los sistemas de climatización en hogares, empresas e industrias.

Así, el pasado 25 de julio, entre las 14:00 y las 15:00 horas, se consumieron 7.717 megavatios hora, lo que significa que se rebasó en un ocho por ciento las previsiones de demanda eléctrica recogidas en el Plan de Verano de garantía de suministro eléctrico 2022. Este plan, que está previsto que finalice el 15 de septiembre, tiene como objetivo garantizar el servicio y minimizar el impacto de posibles incidentes derivados de la alta demanda.

Por si no hubiera sido suficiente, agosto comenzó con una tercera ola de calor a nivel nacional que no dio tregua; si bien las temperaturas se normalizaron días después. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), durante este mes, septiembre y octubre se espera una alta probabilidad de que la temperatura se encuentre en el tercil superior en la España peninsular y Baleares; mientras que para los mismos meses la precipitación se encontrará en el tercil seco en el oeste peninsular y Canarias.

De este modo, tal y como se prevé, las temperaturas serán más cálidas que la media y seguirá lloviendo menos de lo normal, un extremo que tiene como consecuencia el agravamiento de la sequía que ya se resiente en toda España y que afecta de manera muy considerable a la región.

Este fenómeno está teniendo consecuencias muy negativas para los embalses, entre otros ejemplos. En Andalucía, los pantanos se encuentran al 30 por ciento de su capacidad, con un 29,29 por ciento de agua embalsada, lo que significa que este porcentaje ha caído en 7,4 puntos con respecto al ejercicio anterior. Además, esta situación está provocando cortes de agua en algunas provincias, una problemática que están sufriendo vecinos de muchas localidades. Por esta razón, desde la Junta de Andalucía insisten en convocar la Mesa Nacional de la Sequía para acordar «directrices concretas» y poner una solución al déficit hídrico.

Asimismo, otra de las nefastas consecuencias de los termómetros disparados son las malas cosechas a la que los agricultores, apicultores y ganaderos tienen que hacer frente. Así, no se trata de un mal año en algún fruto o cereal concreto, sino que esta situación –a la que tampoco ayuda la inflación en los precios, la mala situación económica y la guerra de Ucrania– se extrapola a todo el campo andaluz.

De este modo, la la producción en la campaña del cereal ha bajado considerablemente; si bien se prevé que la cosecha del olivar sea un 40 por ciento menor y muy reducida también en la vid. Asimismo, llama la atención el caso concreto de la miel en la provincia de Jaén, que tendrá una producción un 90 por ciento inferior con respecto a la de los últimos cuatro años.