Entrevista

«La Atlántida es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad»

En «Atlántida. Luz de Occidente» (Almuzara) José Orihuela ahonda en la historia y el mito de esta isla

El filósofo y antropólogo José Orihuela
El filósofo y antropólogo José OrihuelaLa RazónLa Razón

Un imperio marítimo, con epicentro en el Golfo de Cádiz, unió al Viejo y Nuevo Mundo. José Orihuela acude a Platón, su fuente original, para adentrarnos en la «Atlántida. La luz de Occidente» (Almuzara).

¿Existió la Atlántida o las Atlántidas?

Desde mi punto de vista la Atlántida de la que nos habla Platón sí se corresponde con una realidad geohistórica y cultural objetiva, además claramente delimitada geográfica e históricamente. Otra cosa es la multitud de ubicaciones que se le han dado, debido a no tener en cuenta la globalidad de los datos que Platón nos proporciona sobre ella en los diálogos «Timeo» y «Critias».

¿Fueron una civilización adelantada incluso a nuestro tiempo?

En absoluto, lo que Platón nos describe es la evolución de una sociedad a lo largo de todo el Holoceno, desde el fin de la última glaciación hasta el final de la Edad del Bronce. La idea de que era una sociedad ultratecnológica es una de las excrecencias irracionales que se le adhieren al relato en el siglo XIX.

¿Dónde estaba situada?

Cuando hablamos de la Atlántida hay que distinguir su capital, Atlantis, del territorio bajo su directa influencia, y este a su vez de la totalidad del imperio atlante. En mi hipótesis Creto-Atlanto-Americana sostengo que ese imperio marítimo se extendió por territorios del Nuevo Mundo y en el Viejo por Europa hasta Italia, por el norte de África hasta Libia y en el Mediterráneo hasta Creta. Ahora bien, su epicentro lo sitúa Platón claramente en las costas que baña el Golfo de Cádiz.

A pesar de los acalorados análisis, ¿sabe mucha gente que la Atlántida tiene como cuna Andalucía y como padre a Platón?

Con el paso del tiempo la Atlántida designa en nuestros días algo bastante alejado de lo que nos transmitió Platón. Por consiguiente, hay un buen número de personas interesadas en el tema que desconocen la clara ubicación andaluza que el filósofo adscribe al epicentro de aquella civilización.

Una vez despojado de prejuicios, de debates de atlantistas y atlantólogos, usted la sitúa en su justa medida. ¿Es la Atlántida patrimonio inmaterial de la humanidad?

Independientemente de su más que posible relación con acontecimientos geohistóricos objetivos, lo incuestionable es que el relato platónico sobre la Atlántida forma parte del Patrimonio Inmaterial andaluz e iberoamericano, pero también de la humanidad debido al gran papel que ha jugado en la historia de nuestra especie durante estos últimos veinticinco siglos.

Son la Junta de Andalucía, y el Gobierno de España ante la Unesco, los competentes en la materia. ¿Ha contactado con ellos?

Se están buscando cauces para entrar en contacto con ambas instituciones del Estado, aunque es preciso concienciar cada vez a más capas de población de que el relato de la Atlántida habla de nuestro remoto pasado y por tanto constituye un legado que tenemos la obligación de preservar.

¿Qué hilo de Ariadna conecta a la Atlántida con la actualidad?

Probablemente la idea de que los logros culturales no son conquistas definitivas. Que en un momento dado una civilización, por poderosa que sea, puede desaparecer. El devenir de la humanidad no es la historia de un progreso indefinido e inevitable, sino un duro camino lleno de obstáculos e incluso retrocesos.

El cambio climático de la época, un tsunami, dice que acabó con la Atlántida ¿es un aviso a navegantes?

La desaparición de la capital atlante, según Platón a causa de uno de los recurrentes tsunamis que azotan el Golfo de Cádiz, nos obliga a poner el foco de nuestra atención en la enorme influencia que el entorno ecológico ejerce sobre la evolución de las sociedades humanas. Hasta el punto de que podríamos hablar de una verdadera selección natural de dichas sociedades.