Climatología

¿Por qué Sevilla es una de las ciudades más frías de España?

La humedad, la falta de adecuación de los hogares y la pobreza energética afectan a la sensación térmica

Una mujer camina bajo la lluvia sin paraguas.
Una mujer camina bajo la lluvia sin paraguas.María José LópezEuropa Press

La provincia de Sevilla alberga una de las ciudades consideradas como “la sartén de Andalucía” y, por tanto, de España. Écija, junto a Córdoba, son dos de las ciudades donde el termómetro alcanza sus cimas, además de la propia capital sevillana. Sevilla, de hecho, fue la primera ciudad del mundo en nombrar y clasificar las olas de calor. Lo que no todo el mundo conoce es que es más que probable que en las casas hispalenses se pase más frío que en las de Madrid o las de Soria debido al fenómenos de la sensación térmica.

La construcción de las viviendas, más adaptadas al calor que al frío y la falta de una fuente de calor potente en los inmuebles, como las calderas que se utilizan en capitales como Madrid, hace de los hogares sevillanos el auténtico paraíso para los aficionados al frío. La expresión “más frío que en la comunión de Pingu” es muy utilizada entre los autóctonos locales. Además, al ser una ciudad eminentemente turística, es común también el testimonio de cientos de ciudadanos del norte de Europa que aseguran pasar más frío en Sevilla que en sus ciudades de origen, aunque no nieve y rara vez se baje de los cero grados.

¿Por qué? Es habitual atribuir a la humedad la sensación térmica. Sevilla está al nivel de un gran río, lo que condiciona el clima. Aparte de la humedad, los meteorólogos apuntan al viento como otro factor clave. Asimismo, al haber muchas horas de sol, la diferencia entre las zonas de sombra y las soleadas provoca una mayor sensación de frío que la temperatura seca de la meseta ibérica. En Sevilla con tres grados la sensación térmica es de -1 grado. Así, aunque el mercurio marque pueda marcar 14 de máxima en días como los de esta semana, la sensación lejos de la mesa camilla es de más frío.

Esta semana se prevén máximas de hasta 18 grados -viernes y sábado- en Sevilla y mínimas de 3 -miércoles o domingo- y hasta de 2 -el lunes-, lo que en Sevilla puede traducirse en frío polar. La pobreza energética, afecta al 30% de los hogares en la comunidad andaluza y afecta a la ausencia de calefacciones centrales.

Por otro lado, las viviendas sevillanas no están preparadas para el frío. Así, es habitual que los hogares tengan aire acondicionado para sobrellevar las temperaturas de más de 40 grados en verano pero no de aparatos eficientes de calor que, en la práctica, darán servicio unos dos meses al año frente a los inviernos largos de otras zonas. En Sevilla lo habitual es el brasero y la mesa camilla, que irradia un foco de calor localizado del que es más difícil escapar que de la funda nórdica de la cama. Si el piso tiene ya suelo de mármol, en estas fechas es lo más similar a una cámara frigorífica.

Tampoco los sevillanos suelen utilizar ropa de abrigo extremo. Al contar casi todo el año con temperaturas medias o calurosas, la ropa habitual que se utiliza es de lo que se denomina “entre tiempo”.

Sevilla, por tanto, también es una ciudad de extremos meteorológicamente. En verano se puede freír un huevo en el asfalto, literalmente, y en invierno hasta los visitantes de la Siberia pasan frío. El 31% de las construcciones de la comunidad son anteriores a 1979 y a la normativa sobre aislamiento de los edificios. Así, en Sevilla se pasa frío en las calles pero también en las casas.