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Maese Pérez vuelven al convento donde Bécquer imaginó su única leyenda en Sevilla

La obra se recreará a las 20:00 horas del 17 de diciembre en el Convento de Santa Inés

Una monja de clausura en el convento de Santa Inés
Una monja de clausura en el convento de Santa InéslarazonLa Razón

El espíritu de Maese Pérez, el organista imaginado por Gustavo Adolfo Bécquer cuando tenía 25 años, y que ubicó en Sevilla, volverá a la vida el próximo 17 de diciembre en el convento de Santa Inés, donde se ubicó en la mente del poeta hispalense su única leyenda inspirada en su ciudad.

La cita vuelve al histórico convento gracias a la iniciativa de 'Con Los Bécquer en Sevilla' y 'Noches del Baratillo', asociaciones culturales que se unen cada año para este fin, entre otros, bajo la batuta del maestro organista Abraham Martínez, que ha restaurado, al frente de la fundación Alquimia Musicae, el órgano del convento, el mismo que Bécquer cita en la leyenda.

La obra se recreará a las 20:00 horas del 17 de diciembre, y se espera que decenas de personas abarrotado las naves del convento para escuchar y ver la recreación nada más terminar la Eucaristía, disfrutando del sonido de un instrumento obra de transición entre los siglos XVII y XVIII, con el que Abraham Martínez trabajó varios meses hasta lograr su restauración total.

Pilar Alcalá, secretaria de 'Con los Bécquer en Sevilla', asociación que se encarga de preservar y difundir el legado del poeta, ha recordado que diciembre es un mes muy especial para esta entidad, ya que acoge los aniversarios del nacimiento de Valeriano Bécquer (15 de diciembre de 1833) y del fallecimiento de su hermano Gustavo Adolfo (22 de diciembre de 1870).

La leyenda de Mease Pérez fue publicada por primera vez en el periódico madrileño "El Contemporáneo" en 1862, y supone una cita de lectura teatralizada sobre la base de la figura del organista, personaje que protagoniza una leyenda de Bécquer, un anciano ciego de nacimiento, de 76 años y poseedor de un don especial para tocar el órgano, cuyo fantasma lo siguió tocando una vez fallecido.