La rica y poderosa “corte paralela” de las mujeres de los Austria

Una exposición en el Palacio Real agrupa los tesoros de los monasterios de las Descalzas y la Encarnación, focos de poder religioso y político femeninos en los siglos XVI y XVII

De la celda al Imperio... y vuelta. Nada sugiere mayor distanciamiento del mundo que un monasterio, pero eso es solo una de tantas apariencias con que revestimos la realidad. Durante los siglo XVI y XVII, mujeres poderosas, cultivadas y ambiciosas ejercieron su influencia en la corte de Madrid y, desde allí, en todo el Imperio, y actuaron como catalizadores de la política, la cultura, el arte y la moda de Europa. Todo ello desde las paredes sólidas de dos monasterios anejos (e incluso conectados por subterráneos) al viejo Alcázar de Madrid. Mujeres como Juana de Portugal, María de Austria o Isabel Clara Eugenia, hijas y nietas de reyes que fundaron y gobernaron las Descalzas Reales y la Encarnación.

La “pietas austriaca”, perfecta hibridación de poder político y religioso propugnado por la Casa de Austria, hunde sus raíces en la Edad Media. Durante el Imperio se refinó y reafirmó este concepto, que alcanzaría su esplendor máximo en la Contrarreforma. Las mujeres notables de la dinastía hegemónica en Europa abanderaron desde los monasterios esta “pietas austriaca” y se constituyeron en una suerte de corte paralela a la del Rey, influyendo u oponiéndose en ocasiones a los dictados del poder oficial.

Asegura el historiador del arte Fernando Checa, ex director de El Prado, que “los inventarios antiguos de estos dos monasterios (Descalzas y Encarnación) arrojan riquezas inimaginables”. Tesoros que han llegado muy mermados en número al siglo XXI pero aún así son de valor incalculable y sirven para colegir el inmenso poder de ambas instituciones articuladas en torno a las clarisas y las agustinas recoletas.

Checa lleva años investigando en estos fondos y, a partir de las 6.000 piezas aproximadamente que se custodian en ambos monasterios (visitables pero a menudo desconocidos por el gran público), ha reunido un centenar en el Palacio Real para la muestra “La otra corte. Mujeres de la Casa de Austria en los Monasterios Reales de las Descalzas y la Encarnación”, que estará abierta hasta marzo del año que viene. Hablamos de obras de primer nivel que llevan siglos entre las paredes de dos edificios aún en uso religioso, testigos de un pasado opulento.

A través de un recorrido cronológico, entramos primero en los dominios de Juana de Portugal, cuyo retrato a cargo de Sánchez Coello inaugura la muestra. Hija de Carlos V e Isabel de Portugal, fundó las Descalzas con una doble vertiente conventual y palaciega. Desde los gustos renacentistas e italianizantes de la princesa vamos transitando hacia el éxtasis contrarreformista de la Encarnación (promovido por Margarita de Austria), con el “Cristo yacente” de Gregorio Fernández y la “Magdalena” de Pedro de Mena. Ricos relicarios, excepcionales tapices a partir de cartones de Rubens, obras de Pantoja de la Cruz, Carducho, Van Dyck, Luni... La muestra recoge el cosmopolitismo de los Austria desde estos centros de religión y poder, un “crisol internacional”, señala Checa. Madrid en vía directa con Viena y Praga, con Florencia y el Atlántico.

“La otra corte” supone una visita compendiada a las Descalzas y la Encarnación, dos monasterios que reabrirán tras la muestra con una nueva visión museográfica que aspira a impulsar y reordenar dos espacios abiertos al público en los años 60 y que aún mantienen vida monástica. “No vamos a desmontar los conjuntos decorativos de estos monasterios, sería un crimen con estos espacios que viene tal cual del siglo XVI y XVII; solo vamos a reordenarlo y mejorarlo”, explica Alfredo Pérez de Armiñán, presidente del Patrimonio Nacional. Asimismo, señala, el futura (y aún sin fecha definida) museo de Colecciones Reales no vaciará de contenido los Reales Sitios, sino que “servirán de reclamo para que la gente los visite, ya que en el museo se expondrán unas 700 piezas y los Reales Sitios agrupan hasta 157.000”.

Entre estos centros patrimoniales se encuentran estas dos gemas escondidas en los puntos neurálgicos del turismo en Madrid: las Descalzas y la Encarnación, ejemplos acabados del modo de entender la fe y la política durante el reinado de los Austria.