Polémica panga: Un pescado seguro para la salud, aunque pobre en nutrientes

  • Polémica panga: Un pescado seguro para la salud, aunque pobre en nutrientes

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13 de febrero de 2017. 18:38h

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Raquel Bonilla 13/2/2017

La polémica está servida. Lo hace en plato llano, con forma de pescado blanco y tiene nombre propio: «Pangasius hypophthalmus». Conocido comunmente como panga, este pez está en el punto de mira porque esta semana se ha puesto en entredicho (y no es la primera vez) la seguridad de su consumo, ya que la Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) ha exigido a los ministerios de Educación y de Sanidad «la prohibición de forma urgente del uso del panga en los comedores escolares en defensa del derecho a una alimentación sana y saludable de los menores».

El revuelo social es patente, y parte de la culpa reside en que el panga que llega a España se cría en granjas de acuicultura de agua dulce situadas en el delta del río Mekong (Vietnam), uno de los más contaminados del mundo y actualmente sobreexplotado por el cultivo a gran escala de esta especie. Las cifras de consumo en nuestro país son inquietantes, ya que España es el estado de la Unión Europea que más panga importó y consumió en 2015, según los datos de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO). «Esta elevada cifra se debe a que nuestro país es un gran consumidor de pescado, de ahí que el volumen de adquisición de este alimentos en particular también sea más alto. Sin embargo, el principal argumento para su consumo en los hogares y en los comedores escolares es el bajo precio que tiene, pues puede llegar a costar la mitad que otros pescados propios de nuestro entorno, como la merluza, el gallo o el lenguado; sin pasar por alto que es magro, no tiene espinas y resulta muy fácil de comer para los niños», afirma Francisco Botella, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Alarma social injustificada

Según los expertos, la alarma alimentaria no tiene justificación, pues «el conocimiento de la contaminación del río donde se cría intensifica, sin lugar a dudas, la cantidad de controles sanitarios que España realizará sobre las piezas que provengan de ese país, para asegurar que el pescado que entre en nuestro mercado mantiene los niveles de contaminantes dentro de los límites legales», afirma Eduard Baladia, miembro del Centro de Análisis de la Evidencia Científica de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

En esta línea, el último estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en el que se analizaron 23 muestras de panga (17 congeladas y 6 compradas como frescas) mostró la presencia de mercurio en nueve muestras, mientras que en cuatro de ellas se encontró un herbicida, la trifluoralina, que está prohibido en Europa. A pesar de ello, «su consumo no se considera peligroso para la salud, ya que el contenido en mercurio no es sustancialmente mayor al de otros pescados, mientras que la presencia de trifluralina, hay que recordar que su uso está prohibido en la Unión Europea por el daño que ocasiona en el medio ambiente y especialmente en los peces, pero no por la toxicidad derivada del consumo de panga. Por todo ello, es una cuestión más medioambiental y no de seguridad alimentaria», afirma Miguel Aganzo, nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Fundación Jiménez Díaz y del Hospital Rey Juan Carlos. De hecho, insiste Aganzo, «la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Aesan, confirma que el consumo de panga no presenta un problema de seguridad alimentaria en adultos ni en niños, y el Ministerio de Sanidad a día de hoy tampoco encuentra justificación a la alarma social».

Actualmente, la norma se cumple, «y con las reglas de juego que tenemos sobre la mesa podemos fiarnos de que no hay riesgo para la salud, aunque cabe preguntarse si sería necesario endurecer los controles sanitarios que se pasan, ya que es evidente que el panga se cría en aguas que no están limpias y con métodos de cultivo que no cumplen con los parámetros europeos», confiesa Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, Sedca, que sospecha que «si hay marcas de supermercados tan importantes como Carrefour o El Corte Inglés que lo han retirado de sus lineales es porque, además de los motivos medioambientales –que pueden ser una acertada estrategia de marketing–, es porque, quizás, sospechen que en el futuro pueda haber problemas más serios».

En este sentido, desde la OCU aseguran que «los datos mostrados en los análisis deben ser una llamada de atención para los consumidores y, por lo tanto, no se debe comer de manera habitual para evitar que se acumulen estos residuos en nuestro organismo. En OCU aconsejamos que se haga un consumo esporádico de este tipo de pescados, como mucho una vez a la semana».

Escaso valor nutricional

De sabor muy suave, tirando a insípido, fácil de comer y, sobre todo, muy barato, «el panga es apto para cualquier persona, incluido los niños», asegura Aganzo. Y es que lejos de la peligrosidad de su consumo, la única pega que puede sacarse al panga es que «se trata de un pescado magro que nutricionalmente es más pobre que otros de consumo habitual en nuestro medio, básicamente en lo que respecta a su contenido en proteínas, que es, aproximadamente, la mitad que la merluza o el lenguado, pues es un pez que absorbe mucha agua. Tal y como pasa con todos los pescados magros, su contenido en grasa es muy bajo y resulta particularmente pobre en ácidos grasos omega-3, que es precisamente lo más positivo de los pescados», detalla Botella. En este sentido, desde la Organización de Consumidores y Usuarios «entendemos la lógica preocupación de los padres en lo que afecta a la alimentación de sus hijos y ciertamente en nuestra opinión es un pescado que no podemos recomendar, y mucho menos si su consumo es habitual en los comedores escolares, pues consideramos que hay pescados mucho más adecuados para la alimentación de los más pequeños. En el caso de optar por su consumo es recomendable alternarlo con otras especies».

Por ello, la regla de la dieta variada y equilibrada cobra, si cabe, más importancia. «La clave está en la diversidad. Si queremos que nuestros hijos coman pescado, la panga no debe ser el único que le demos. Es preferible ir alternando con el gallo, la merluza o el mero, que también puede filetearse fácilmente y sin espinas», recomiendan desde la SEEN.

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