El cannabidol reduce el daño cerebral por asfixia en recién nacidos

El Clínico del Madrid mide el impacto de la terapia que combina un ingrediente activo del cannabis y de la hipotermia

  • Hoy en día sólo se trata con hipotermia | Cristina Bejarano
    Hoy en día sólo se trata con hipotermia | Cristina Bejarano

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24 de mayo de 2019. 15:36h

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Pilar Pérez 24/5/2019

De forma pionera, un grupo de investigadores del Área de Neurociencias del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos ha demostrado que el cannabidiol (CBD, un ingrediente activo de la marihuana) mejora los resultados de la hipotermia para el tratamiento del daño cerebral por asfixia en recién nacidos, según los estudios llevados a cabo en fase preclínica (en roedores) durante 12 años y que han sido publicados en varias revistas científicas, «Pediatric Research», «Frontiers in Neuroscience» y «Neuropharmacology».

La administración de cannabidiol, junto a la hipotermia, puede reducir el daño cerebral entre un 80% y un 100% en recién nacidos con asfixia severa, según han demostrado ensayos realizados en animales por los investigadores del centro madrileño, liderados por el jefe de sección de Neonatología del centro hospitalario, José Antonio Martínez Orgado. Además, han observado que este beneficio se mantiene a largo plazo, presentando una exploración neurológica normal cuando los animales llegan a adultos incluso si el inicio del tratamiento se retrasa 18-24 horas, ampliando la ventana terapéutica respecto de la hipotermia, que es de seis horas. Por otro lado, no se han descrito hasta el momento efectos secundarios importantes en la administración de cannabidiol en los estudios efectuados en la fase preclínica.

Se estima que anualmente más de tres millones de niños pueden verse afectados en el mundo como consecuencia de sufrir daño cerebral en el período neonatal. Pese a los avances en los cuidados de los recién nacidos, hoy en día sólo existe un tratamiento, la hipotermia terapéutica, que reduce la muerte o la discapacidad severa en poco más de la mitad de un grupo concreto de esos recién nacidos.

El resultado de las investigaciones de este grupo, único en el mundo que ha publicado resultados sobre el cannabidiol como tratamiento para el daño cerebralneonatal de origen hipóxico-isquémico, «demuestra en la fase preclínica que la administración por vía parenteral del cannabidiol después del episodio reduce el daño cerebral en un 50% según las pruebas de resonancia magnética e histológicas llevadas a cabo, y hasta en un 100% según las pruebas funcionales o de exploración neurológica, por lo que mejoraría o evitaría secuelas posteriores en quien lo padece», afirma el investigador y jefe de Sección de Neonatología del Hospital Clínico San Carlos, José Antonio Martínez Orgado.

Esperanza

Los buenos resultados preclínicos, y los que puedan salir del ensayo clínico, han sido acogidos con esperanza y entusiasmo por parte de pacientes y familiares afectados por el daño cerebral, como así lo han transmitido la presidenta de la Asociación Convives con Espasticidad, Claudia Tecglen; el atleta paralímpico campeón de Europa, Lorenzo Albadalejo; la presidenta de la Fundación Sin Daño, Paloma Pastor; y el presidente de la Fundación Jero García, Jero García.

«El simple hecho de poder respirar sin dolor es una suerte e investigaciones como ésta pueden permitir que muchos niños puedan respirar y se eviten muchas lágrimas y sufrimiento en el futuro, como por el que yo y mi familia han pasado», comenta Tecglen, psicóloga que nació a las 22 semanas de gestación con apenas 900 gramos de peso, y cuyo pronóstico fue la muerte o quedarse en estado vegetal de por vida.

En una situación de discapacidad se encuentra también Albadalejo, quien sufrió hipoxia durante el parto. «Yo nací en el año 90 y ahora gracias a la investigación, las personas que lo sufren pueden sufrir menos secuelas», cuenta el atleta paralímpico, quien destaca la necesidad de que las administraciones eleven el presupuesto destinado a la financiación de proyectos de investigación.

Del mismo modo, Pastor y García aseguran que el proyecto es una «esperanza grandísima» tanto para pacientes como para las madres que puedan sufrir complicaciones futuras en el parto. «¿Por qué cuesta tanto ayudar a investigar? La discapacidad está ahí y necesitamos ayuda», concluye el presidente de la Fundación Jero García.

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