El pesimista augurio de un Nobel: «El cáncer no morirá»

James Allison insiste en la importancia de la prevención y los hábitos saludables

  • James Allison, en una visita a Madrid el pasado mes de junio / Gonzalo Pérez
    James Allison, en una visita a Madrid el pasado mes de junio / Gonzalo Pérez / Carmen Rodríguez
Estocolmo.

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09 de diciembre de 2018. 16:02h

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Carmen Rodríguez.  Estocolmo. 10/12/2018

El nobel de Medicina James Allison dice que el cáncer «no va a desaparecer como problema de salud» y, aunque la inmunoterapia por la que ha sido premiado ira mejorando, pone el acento en la prevención y los hábitos de vida saludables.

Allison (1948) y el japonés Tasuku Honjo han desarrollado un principio totalmente nuevo para tratar el cáncer estimulando la capacidad del sistema inmunitario del cuerpo para atacar las células tumorales.

Aunque gracias a la inmunoterapia se ha logrado importantes avances en la cura de cánceres como el melanoma con metástasis, esta no funciona aún en todos los tipos ni con todos los pacientes, de ahí que sigan las investigaciones en este prometedor campo.

El inmunólogo cree que «el cáncer no va a desaparecer como problema de salud», pero habrá mejores formas combatirlo, aunque el ganador del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento hace énfasis en la prevención, pues «la mayoría de casos» de pulmón e incluso de melanomas «son causados por el estilo de vida».

La inmunoterapia irá mejorando, señala, y «a largo plazo acabara curando casi todos los melanomas, una gran parte de los cánceres de pulmón, casi todos los de riñón y puede ser que otros también».

El melanoma, en el que la inmunoterapia da grandes resultados, tiene muchas mutaciones y al sistema inmunitario «le es mas fácil atacarlas», pero en el caso de tumores como el glioblastoma o el de páncreas, con muchas células mieloides, «no hemos visto ninguna eficacia», por eso la investigación sigue.

Allison sabe de lo que habla cuando se trata de cáncer. Su madre murió cuando él tenía diez años y también uno de sus hermanos -»mi familia ha sido golpeada bastante fuerte» por la enfermedad, dice- y él ha sobrevivido tres veces, la última se sometió a inmunoterapia, «dura, pero muy eficaz».

Científico de investigación básica, su primer objetivo fue «entender realmente» cómo funcionan las células T -una especie de soldados del sistema inmunológico- porque «estaba convencido de que si lo descubría» podía lograr que hicieran lo que él quisiera y así tratar el cáncer.

En los años noventa en la Universidad de California, «no pensaba en el cáncer todos los días», relata el inmunólogo, que trabajaba con células T y cuando comprendía algo experimentaba en la enfermedad y luego volvía a las células hasta lograr un nuevo descubrimiento que pudiera probar contra el cáncer.

Así descubrió que en el cuerpo hay moléculas que activan o frenan las células T, con lo que controlándolas podía lograr que las defensas del cuerpo atacarán las células cancerosas y las recordaran.

Aunque suele trabajar en el laboratorio sin contacto con las personas a las que ayuda, Allison recuerda perfectamente a la primera paciente que conoció. «Era 2005, tenía 22 años, iba a casarse y le diagnosticaron un melanoma con metástasis de cerebro e hígado».

Cuando los tumores remitieron con inmunoterapia y su médico le dijo que el inventor de la técnica estaba allí, ella quiso conocerle. «Fue muy emocionante, me fui a casa y me pasé el resto del día llorando», rememora. Cuatro años después le mandó la fotografía de su primer hijo y luego del segundo.

Allison no está de acuerdo con aquellos médicos que dicen que habría que hacer del cáncer una enfermedad «manejable» -algunos consideran que no se puede considerar nunca totalmente curada- porque en ese caso los pacientes «sienten que están mirando siempre por encima del hombro por si puede regresar».

Con la inmunoterapia, «al menos con el melanoma, si resistes cuatro años ya no vuelve» y es que -señala- hace falta «que en un momento se sientan curados, aunque tengan que hacerse controles de vez en cuando».

Nacido en Alice, Texas, el nuevo nobel es un apasionado de la armónica y toca en dos bandas de médicos, para divertirse y para recaudar dinero destinado a organizaciones de lucha contra el cáncer.

«Pocas cosas puedes encontrar más divertidas. Es -dice- como estar en el laboratorio: Reúnes a la gente con el objetivo de lograr una misión, todos trabajan juntos, todos contribuyen, sales al escenario y tratas de hacerlo lo suficientemente bien». EFE

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