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Cáncer: el 75% de los tumores, ligado a factores medioambientales

Es una enfermedad multifactorial, pero el tabaco, los coches diésel, los químicos, el radón o las centrales de carbón aumentan el riesgo de padecerla. Sólo la contaminación provoca tres millones de muertes prematuras cada año

  • Esta semana el escándalo volvía a sacudir al sector automovilístico. Según dos medios alemanes varias marcas de coches habrían experimentado con monos y personas para estudiar los efectos de la inhalación de los gases emitidos por vehículos diésel en el sistema respiratorio y la circulación
    Esta semana el escándalo volvía a sacudir al sector automovilístico. Según dos medios alemanes varias marcas de coches habrían experimentado con monos y personas para estudiar los efectos de la inhalación de los gases emitidos por vehículos diésel en el sistema respiratorio y la circulación / Efe

Tiempo de lectura 8 min.

05 de febrero de 2018. 17:20h

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Eva Martínez Rull 5/2/2018

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para 2050 la mitad de los varones y un tercio de las mujeres contraerá cáncer. «El 75% de los tumores tiene relación con factores ambientales, ya sea por la exposición a determinadas sustancias químicas, como tabaco y alcohol, a hábitos alimenticios poco saludables como a la contaminación atmosférica o la exposición al sol. A pesar de que la situación de la capa de ozono ha mejorado, las radiaciones ultravioletas que llegan a la tierra son un 5% mayores que las recomendables», explica Federico Velázquez de Castro, presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental.

Contaminación

Esta misma semana, la Comisión Europea advertía a España y otros ocho países de la UE (República Checa, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Rumanía, Eslovaquia, Reino Unido) que si no toman medidas para cumplir con la legislación medioambiental en materia de aire habrá consecuencias legales. Ya en 2014, el 92% de la población vivía en lugares donde no se respetaban las directrices de la OMS sobre la calidad del aire y «sólo en 2012, la contaminación causó tres millones de defunciones prematuras. Un 14% por cáncer de pulmón», alerta el organismo. Una evaluación de 2013 realizada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) de la OMS determinó que las partículas del aire contaminado están estrechamente relacionadas con la creciente incidencia del cáncer, especialmente el de pulmón, aunque también se ha observado una relación con el aumento del cáncer de vías urinarias y vejiga.

La contaminación ocasionada por el transporte y, particularmente, la combustión del diésel, es uno de los factores que predisponen al cáncer. Entre los elementos que se producen al quemar este combustible con el que se mueve alrededor del 60% de los coches en España son las partículas PM2,5, PM10 y el dióxido de nitrógeno o NO2, que penetran en el torrente sanguíneo y en las vías respiratorias y provocan cáncer, asma, alergias y enfermedades respiratorias. Esto en países desarrollados donde ya no se queman combustibles como el carbón en las casas para cocinar o calentarse, como en otras zonas del mundo.

Radón

La OMS considera que las radiaciones ionizantes pueden aumentar el riesgo de tumores a largo plazo. Se conoce por este término la energía liberada por los átomos en forma de ondas electromagnéticas (rayos X, rayos gamma) o partículas como las alfa, las beta o los neutrones. Los humanos estamos expuestos a muchas fuentes naturales de radiación como los rayos cósmicos y artificiales como la energía nuclear o los aparatos de rayos X.

Una de las fuentes naturales que más preocupa actualmente es el radón. Este gas radiactivo, inodoro, incoloro e insípido, se filtra desde el subsuelo sobre todo en zonas graníticas, arcillosas o de arenisca. Se trata de un factor ambiental natural y es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, según la OMS. Entre el 13 y el 14% de los casos de estos tumores están asociados a la exposición con este gas. En España y según la Fundación para la Salud Geoambiental, mata cada año a unas 1.500 personas aunque no existen estudios ni se certifican las causas de la muerte por este gas.

España tiene hasta finales de este mes para presentar su normativa nacional de prevención, es decir, su Plan Nacional de Radón, una normativa que no es más que la trasposición de la Directiva Europea 2013/59/Euratom y que igualará nuestra legislación a la de países como Irlanda o Francia que ya tienen planes de prevención del radón desde los 90.

En la Península, Extremadura, Galicia y la sierra noroeste de Madrid son las zonas que más están expuestas a este gas debido a la composición granítica de sus suelos. Y es que el radón se produce por la descomposición del radio, que a su vez se produce por la descomposición del uranio en la tierra. Ventilar muy bien o medidas de construcción específica pueden evitar que este gas penetre en las casas por los suelos y las cañerías sobre todo en invierno, ya que las bajas presiones ayudan a este gas a salir a la atmósfera.

Pero más allá de las radiaciones ionizantes, «existen 433 sustancias consideradas cancerígenas por el IARC. Esto no quiere decir que sean las únicas que existen; sólo son las que están clasificadas. El cáncer tiene un fuerte componente ambiental. Las previsiones sobre crecimiento de la enfermedad demuestran que las causas de su aumento van más allá de la genética, porque ésta no cambia tan deprisa. Es cierto que esta enfermedad es multifactorial, pero los componentes químicos que rodean nuestro día a día tienen una influencia que se está subestimando. Sólo hay que pensar que en los años 30 se producían un millón de toneladas de productos químicos sintéticos. En 2000 habían alcanzado los 400 millones y ahora estaremos en torno a los 800», explica Carlos de Prada, responsable de la Campaña Hogar sin tóxicos, una iniciativa de la Fundación Vivo Sano, la Fundación Alborada y el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam).

El IARC considera cancerígenos el amianto, utilizado como aislante o para la fabricación de tejas. Su uso está prohibido en España desde 2001, aunque puede seguir presente en edificios de construcción anterior. Produce cáncer de pulmón, ovario o laringe. El benceno también es cancerígeno y está presente en el tabaco, en zonas de tráfico intenso o industriales y en alimentos tostados. Según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de 2013, algunos productos utilizados para aromatizar las casas, como ambientadores o incienso, contenían hasta 490 microgramos de benceno por metro cúbico. Otros cancerígenos catalogados son el arsénico presente «en plaguicidas, herbicidas, insecticidas o alimentos contaminados. Produce cáncer de pulmón, piel y vejiga. «Dioxinas como el TCDD y los componentes orgánicos persistentes, presentes en muchos herbicidas prohibidos, se encuentran en la carne, la leche, los huevos... pues son productos persistentes», explica el organismo.

Este tipo de contaminantes nos afectan a todos, pero en particular a los trabajadores. El Instituto Sindical de Trabajo y Medio Ambiente de CC OO afirma en sus estudios que unos cinco millones de trabajadores están expuestos cada día a sustancias cancerígenas.

No es el único informe que habla de la exposición a sustancias químicas y sus posibles efectos. La Agencia Europea de Medio Ambiente alertaba en 2017 sobre el repunte de producción mundial de sustancias químicas: «Son cada vez más inquietantes los riesgos que plantea la exposición a mezclas de sustancias químicas y el modo en que éstas actúan cuando se combinan, un aspecto que normalmente no se tiene en cuenta al evaluarlas. Por otra parte, ahora sabemos que algunos grupos de población, como los niños y las personas con enfermedades crónicas, son más vulnerables que otros. Es más, no todas las sustancias tienen efectos inmediatos, sino que pueden dar lugar a enfermedades con el paso de los años, como es el caso de los disruptores endocrinos, que disminuyen la fertilidad y hacen que aumente el colesterol y la obesidad. Algunas de estas sustancias producen efectos en dosis muy bajas, mientras que otras pueden pasar inadvertidas hasta que su acumulación alcanza niveles críticos que derivan en problemas de salud. En general, nuestros conocimientos acerca de los efectos de la presión química global sobre las personas y los ecosistemas siguen siendo muy escasos». «Sólo en Europa existen más de 143.000 sustancias químicas en nuestra vida cotidiana y no se está aplicando ningún tipo de prevención», afirma Prada. «Hay factores como el alcohol o el tabaco que sí está en nuestra mano evitar. El resto están sujetas a legislación», afirma Aitana Calvo, secretaria técnica de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Centrales de carbón

Las centrales térmicas que usan este combustible fósil para generar electricidad suponen la segunda fuente de energía no renovable en España. El estudio «Un oscuro panorama. Los efectos en la salud de las centrales térmicas de carbón en España durante 2014», realizado recientemente por el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente y que relaciona directamente el carbón al cáncer, concluye que, además de las emisiones de CO2 asociadas a la combustión y responsables del cambio climático, «el carbón origina alrededor del 63% de las emisiones de SO2 del sector en España, el 46% del NO2 y el 67% de PM2,5». Hay que recordar que estas dos últimas forman parte de la lista de cancerígenos de la OMS. La mayoría de las defunciones atribuidas al carbón, en concreto 586 de las 709, están relacionadas con el PM2,5, siendo entre 40-45 las defunciones por tumor maligno de la tráquea, de los bronquios y de pulmón. «Eso como mínimo, porque estos datos no significan que no haya más. Además, hay que sumarles las emisiones del transporte y el efecto transfronterizo de las mismas», matiza Carlota Ruiz-Bautista, abogada de IIDMA. Hay que recordar que España cuenta con 15 centrales térmicas de carbón con una potencia instalada de alrededor de 10.004 MW.

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