El reto del agua: Más del 10% del consumo en España proviene de desaladoras

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible pretenden llevar este recurso al 100% de la población humana. En un contexto de cambio climático, la innovación es fundamental. Las empresas españolas apuestan por las TIC o cerrar completamente el ciclo reutilizando el agua para consumo

  • De izquerda a derecha, José Antonio Membiela, Carlos Glez. Gcia de la Barga, Christopher George, Manuel Navarro y Rafael Pérez Feito
    De izquerda a derecha, José Antonio Membiela, Carlos Glez. Gcia de la Barga, Christopher George, Manuel Navarro y Rafael Pérez Feito

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27 de febrero de 2017. 17:13h

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27/2/2017

Si históricamente las poblaciones se asentaban donde había agua dulce, desde hace unos cien años los ciudadanos toman la decisión de dónde vivir en función de la temperatura. Prueba de ello son las poblaciones de California o Florida, zonas de elevado estrés hídrico. En España se ha producido el mismo fenómeno, tanto en los archipiélagos como en la zona de levante, además de que la población general ha aumentado en los últimos años, de 35 a casi 50 millones. También lo ha hecho el número de turistas que en 2016 alcanzaban los 72 millones.

El cambio climático y el aumento previsto de la población mundial se unen a la fotografía panorámica general, y particular de España, convirtiendo al sector del agua en estratégico. Sólo hay que pensar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible que estableció la ONU en septiembre de 2015 y que buscan que en 2030 no haya nadie sin acceso a agua potable. Y eso que a día de hoy 700 millones de personas todavía no tienen acceso a este recurso.

La complejidad y los retos hacen necesaria la innovación y una gestión excelente. Dos de las características que hacen de las empresas españolas líderes mundiales del sector. «El 51 por ciento de los ciudadanos recibe agua de gestores privados. Las empresas aportamos buena gestión y dinero a la administración pública», explicó Manuel Navarro, director del Ciclo Integral del Agua de Acciona, durante la mesa de Análisis y Debate sobre «El liderazgo de las empresas españolas en el sector del agua» que tuvo lugar esta semana en La Razón. El acto coincide con el inicio de la feria de Soluciones Innovadoras para la Gestión del Agua y la feria HydroSenSoft que tendrán lugar desde el martes 28 en Madrid. «Las ferias se centrarán en la innovación para el mantenimiento y mejora de las instalaciones de suministro, depuración y saneamiento en España, además de ser una oportunidad para analizar la visión estratégica del sector del agua nacional e internacional, y para destacar las opciones de crecimiento empresarial y los instrumentos financieros públicos y privados», matizó Carlos González García de la Barga, director de ambas ferias.

Los asistente destacaron la evolución del sector desde que comenzaran a aparecer los primeros gestores privados en los 70. En los años 80 se inicia la construcción de las primeras plantas desalinizadoras en Canarias y es en los 90 cuando el mercado comienza a hacerse internacional para las firmas de la marca España, de tal forma «que desde hace 20 años es raro que no se encuentre una empresa española compitiendo por alguna adjudicación en todo el mundo», explicó Rafael Pérez Feito, director de Operaciones Internacionales de Aqualia. Y ello se debe a la competitividad en el precio, a la sofisticación y nivel de especialización adquirida, a la fiabilidad que aportan todos estos años de experiencia. «Cuatro de las diez empresas más importantes a nivel mundial son españolas, también en desalación. De las tres nacionalidades de empresas que compiten en el sector –asiáticas, francesas y españolas–, la nuestra es la que aporta innovación», explicó José Antonio Membiela, director general de Sadyt.

Retos de futuro

«Las empresas españolas tiene que mantener el liderazgo tecnológico. Existen proyectos en el que se utilizan satélites son capaces de identificar las pérdidas de agua del sistema de abastecimiento. En las Universidades también hay mucha innovación y en países como China, mucha financiación», explicó Christopher George, director ejecutivo de la Organización internacional de especialistas del sector del agua IAHR. Y es que la gestión del agua es un tema de interés mundial y que integra las tres partes del proceso, desde la potabilización a la red y a la depuración. En este sentido, son varias las innovaciones que dibujan el horizonte.

- Desalación y renovables. «Con la desalinización hemos conseguido hacer del agua dulce un recurso ilimitado. Es un mito que el agua desalada es cara. Ahora llenar 200 botellas de agua desalada cuesta menos de un euro, incluyendo los costes del proceso», explicó Navarro. Membiela confirmó este punto: «Producir mil millones de agua cuesta menos de un euro. Otro mito es el coste de energía. Antes, para conseguir 1m3 de agua desalada se necesitaban 22kW. Hoy, menos de tres; gastamos ocho veces menos». Los asistentes también hablaron de la introducción de renovables para hacer del binomio agua-energía, un circuito cerrado. «Aún nos faltan las baterías capaces de almacenar el consumo de las desaladoras, pero lo vamos a tener pronto gracias a la industria del automóvil», Explicó Navarro.

Otro mito con respecto a la desalación es el del aumento de salinidad del agua. «De un litro de agua desalada se obtienen 40cl de agua dulce y 60 de salmuera. Por otro lado, de cada litro de agua dulce que se consume se devuelve al mar el 88%, por lo que estamos muy lejos de tener un problema de salinidad. Aun así, seguimos investigando para hacer más sostenibles las desaladoras energéticamente y llegar al vertido cero», se escuchó durante el debate.

- Smart Water, o hacer la gestión inteligente a través de las TIC, es otra de las novedades para el futuro. En palabras de Pérez Feito, este concepto todavía está en fase de definición. «La automatización de las plantas es algo en lo que estamos trabajando desde hace muchos años», matizó Navarro. De hecho, las plantas de ahora funcionan de forma 100% automática. «Es una línea de trabajo en la que estamos posicionados todos con proyectos pilotos, pero tenemos que definir un modelo de negocio que sea eficiente, asumible en precio y que el usuario final perciba. Ese es el camino que vamos a transitar»

- Retos en la distribución. «No hay nada más smart que no perder el 50% del agua que se pone en la red», exclamó Feito. Y es que otro de los retos de futuro es minimizar al máximo las pérdidas en red, porque no tiene sentido invertir en plantas si luego el agua se pierde en la canalización. Aunque las pérdidas nunca pueden llegar a cero en España la cifra varía entre el 12-15% de Madrid (un nivel de excelencia, según los asistentes) hasta un 30-35% de pérdidas. «El problema es el déficit en infraestructuras y su renovación (redes, tuberías). Con el tiempo se produce un deterioro gradual que se traduce en un incremento de las pérdidas», matizó Feito.

- Agua tratada. Tras la primera preocupación industrial, que fue la potabilización de agua para consumo, llegó el interés medioambiental por la depuración de las aguas residuales. El salto que está por venir es la regeneración de dichas aguas para cerrar completamente el ciclo. «La regeneración va a ser tan importante como la desalación, ya que el coste del tratamiento es menor que el de ese tratamiento; tiene unos consumos energéticos ridículos y las ventajas son enormes», dijo Membiela. La tecnología está disponible pero para hacerla una realidad es necesario cambiar la percepción de la gente y la legislación. «En 2006 en Adelaida (Australia) tuvo lugar un referendum en el que se consultaba a la población si quería consumir agua reciclada. y ganó el no», matizó Membiela.

CAMBIO CULTURAL

En la gestión del agua tan importante es la tecnología como un cambio de mentalidad. Es verdad que con las campañas de concienciación se ha conseguido reducir notablemente el consumo de agua en España, que ahora es de 120 litros por persona y día, frente a otros volúmenes como los de Georgia, que alcanzan los 800 litros. Hay que oncienciarse también en el consumo de agua embotellada, hay que recordar que por cada envase de plástico se necesitan cinco litros para su producción.

Por otro lado, la calidad del agua de las tuberías y el mantenimiento de la red exige inversion que, según el sector, no va acompañada ni de la tarifa ni de la financiación pública. «La tarifa del agua en España es de 1,85€/m3, y con ese precio no se paga la inversión en infraestructuras, ni el cien por cien de la operación y mantenimiento del agua. En Reino Unido, la tarifa es de 3 libras/m3, y 4€ en el norte de Europa. La tarifa está por debajo del coste y que hay que invertir en infraestructuras», concluyó Navarro.

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