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La «start-up» que quiere acabar con las emisiones de los coches desde un garaje

Un español inventa un dispositivo que acaba con un 15-20% del NOx de cualquier vehículo y ahorra un 10-12% de combustible

  • O3 Protégelo cuenta con dos patentes de su catalizador
    O3 Protégelo cuenta con dos patentes de su catalizador

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12 de marzo de 2018. 17:48h

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E. M. R. .  12/3/2018

El parque de vehículos mundial está en torno a las 1.300 millones de unidades, a los que hay que añadir motores industriales y grupos electrógenos entre otros. Sólo los coches suponen la emisión a la atmósfera de aproximadamente un 60% de los gases contaminantes. «Hay una creencia extendida de que los vehículos aprovechan todo el combustible, pero eso no es cierto, sólo se logra quemar entre un 75%-85% del mismo; el resto es expulsado en forma de gases contaminantes por los tubos de escape», explica José Manuel Núñez Núñez, de O3 Protégelo, una «start-up» que se ha propuesto reducir los problemas que producen los coches sin necesidad de que los dueños tengan que comprar nuevos modelos.

La empresa lleva ocho años de investigación al más puro estilo de Silicon Valley. Desde un garaje de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) se han realizado cientos de pruebas piloto, dos patentes y numerosos ensayos. Isidro Moreno, a quienes sus compañeros definen como una persona inquieta a la que le apasiona el descubrir cosas, inventó un dispositivo que instalado en cualquier motor de combustión-explosión (gasolina, diésel, en gas están en período de pruebas), es capaz por sí mismo de reducir de una forma directa las emisiones de gases contaminantes emitidas por los motores. Además, durante el proceso de catalización, consigue que el combustible quede preparado para un aprovechamiento de un 95% de media, «lo que da como resultado una combustión mucho más perfecta y limpia, con la consiguiente reducción de emisiones contaminantes. Al mismo tiempo, y al quemarse más combustible, el motor ve aumentada su potencia. Somos conscientes y estamos totalmente a favor de los avances tecnológicos tanto en renovables como que los motores eléctricos son el futuro (en definitiva una economía baja en carbono), pero en esta transición (10-15 años), podemos ser de gran ayuda», explica Núñez.

El catalizador de hidrocarburos (el elemento que sirve para depurar los gases) logra reducir el consumo de combustible entre un 7%-20% dependiendo del tipo de motor/vehículo, manteniendo una conducción moderada, y una disminución media de un 15-20% en NOx, un 40-50% en CO2, y un 50-80% en residuo sólido (Ppm). Su secreto reside en los minerales que se emplean. El dispositivo es un cilindro de aluminio, que lleva unos tapones y unos conectores, y se instala en el tubo del impulso del combustible (se intercala), preferentemente antes del filtro del combustible; en el interior del cilindro, va instalada una malla que es la que contiene el reactivo. «No es magnético ni utiliza elementos químicos que puedan afectar la electrónica ni los motores de vehículos y/o calderas, sólo utiliza minerales extraídos de la Tierra. Gracias a ellos se elimina una gran cantidad de la electricidad estática que transporta el hidrocarburo al rozar a toda velocidad con el interior del tubo del combustible (en el impulso); la electricidad estática provoca un efecto negativo en la combustión-explosión dentro de la cámara de combustión. Por otro lado, el hidrocarburo recoge una mayor cantidad de oxígeno (que es muy importante en la combustión/explosión) cuando entra en contacto con los minerales. Así, cuando contacta con el reactivo de minerales logra acelerar el proceso de oxidación del mismo. Todo ello pasa en cuestión de milésimas de segundo, y simplemente por contacto físico. Esta es la reacción que permite obtener una combustión más eficiente, un mayor aprovechamiento energético y un aumento de la potencia», continúa Núñez.

Cualquier motor que utilice combustible o bien en sectores industriales (quemadores de gasóleo, grupos electrógenos, hornos de panadería...) puede ser receptor de este dispositivo. «Hay otras ventajas: se mantiene mas limpio el filtro de partículas (FAP), el catalizador y la válvula EGR de los motores. En general, todo el proceso del escape se ensucia menos. Además, obtienen un beneficio directo los filtros, materiales y componentes que intervienen en la combustión; aceite, pistones, sistema de inyección. También, y como consecuencia de la importante disminución de ése residuo sólido, los vehículos que van equipados con AdBlue, reducen su consumo, y al hacer menos regeneraciones alargan la durabilidad del catalizador al estar éste menos obstruido», afirma Núñez. El coste de los dispositivos oscila entre los 145 y los 300 euros dependiendo de los modelos.

Hasta ahora cuentan con dos patentes (modelo de utilidad y tratamiento de hidrocarburo) y llevan más de tres años haciendo pruebas en vehículos/motores, y en concreto en las furgonetas y camiones de Nacex, Seur, taxis, etc., y otras instalaciones. «El promedio de ahorro de consumo de combustible, está en un 10-12%. Los datos que nos facilitan los conductores son de unos 100-150 km más con cada depósito. Ahora estamos entre muchos proyectos, en pruebas con una empresa del Puerto de Barcelona, con una compañía aérea, una importante empresa de recogida de residuos y también en gas, Se harán pruebas en una empresa fabricante de calderas, para que funcione también en vehículos de gas, y se está a la espera de firmar un acuerdo con un importante ‘‘holding’’ de Emiratos Árabes Unidos», adelanta el portavoz de la «start-up».

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