Los brigadas forestales, los únicos que pasan pruebas físicas anuales eliminatorias

El martes llegarán a Madrid tras recorrer 164 kilómetros a pie para ser escuchados. Tienen cita con la ministra de Agricultura, Isabel Tejerina, de la que esperan que tienda puentes con Tragsa, la empresa que los contrata

«Marcha negra». El martes los brigadas forestales llegarán a Madrid. De 16 a 19 horas se concentrarán en Atocha
«Marcha negra». El martes los brigadas forestales llegarán a Madrid. De 16 a 19 horas se concentrarán en Atocha

El martes llegarán a Madrid tras recorrer 164 kilómetros a pie para ser escuchados.

En lo que va de año, las llamas han calcinado casi 73.000 hectáreas forestales, según el último parte del Ministerio de Agricultura. Una superficie mucho mayor que en 2014, cuando ardieron 47.549,06 hectáreas. Aunque las cifras de este año son mejores que la media de los últimos diez años, 99.237,52, lo cierto es que este verano podrían haber sido más, muchas más si no es por la labor de los que trabajan a pie de campo. Entre ellos, los Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), que a pesar de estar en huelga, y además de cubrir los servicios mínimos, que marca como obligatorio la ley, han ido a cada incendio cuando dado el tipo de incendio, la cercanía de las viviendas, o las condiciones meteorológicas, se les ha necesitado. Y lo han hecho en su tiempo libre, sin cobrar por estas horas, demostrando, tal y como avanzaron a LA RAZÓN, que aunque estuvieran en huelga la iban a hacer con un objetivo muy presente: conservar el monte, porque ésa es su mayor preocupación.

Esta semana ha concluido la temporada de máximo riesgo de incendio. De ahí que el pasado día 14, ocho de las diez bases BRIF que hay repartidas por el país concluyeran su actividad. Las dos últimas, las unidades de Libia y Tineo, lo harán el día 30 de este mes. En estos 80 días de huelga «a la japonesa» han trabajado «1.836 horas oficiales a las que hay que sumar 160 más como voluntarios», según los datos facilitados por la Asociación de Trabajadores de las BRIF (Atbrif). Entre otros, han estado en el incendio de la comarca de Cinco Villas (en Zaragoza), que fue el primer gran incendio del verano, en el de Quintana del Castillo (León), en el de Sierra de Gata, en el de Cualedro (Orense), etcétera. Incendios en los que, tras prestar los servicios mínimos, los BRIF han acudido como voluntarios llegando a trabajar hasta 18 horas, como explicó en su día Juan, que, tras cubrir el servicio mínimo desde las 14:00 hasta las 22:00, después fue con el resto de compañeros como voluntario a apagar las llamas del incendio que se desató en la provincia de León a mediados de julio. También lo han hecho Amador, Cristóbal, Palao, David y un largo etcétera, a los que les dieron las gracias los vecinos de las distintas localidades donde se desataron las llamas.

Pero a pesar de este agradecimiento, o el de los alcaldes, políticos de todos los colores, guardias civiles, policías, agentes forestales, bomberos urbanos... lo cierto es que aún no se han podido reunir oficialmente con la ministra de Agricultura. La explicación de Tejerina es que el Ministerio «no tiene competencia» para negociar las condiciones laborales de esos profesionales porque el «empleador» es la empresa pública Tragsa y ha destacado la «enorme sensibilidad» de su departamento con estos trabajadores, en declaraciones recogidas por Efe. No obstante, «está previsto que se reúnan con ella el próximo martes», según los datos facilitados por los BRIF.

Ese día, los brigadas llegarán a la capital tras recorrer 164 kilómetros a pie. Salieron el pasado miércoles de Valladolid, y han pasado pasando por Mojadas, Coca, Martín Miguel San Rafael y entre hoy y mañana pasarán por Collado Villalba y Majadahonda.

Hablamos con Amador, un BRIF que nos atiende nada más llegar a Coca. «El personal del Ayuntamiento nos ha dado bocadillos y ahora vamos a estirar e intentar descansar algo para mañana. Nos han recibido muy bien, la verdad. Los alcaldes nos están llamando para ver por dónde estamos y cuándo vamos a llegar. Y además de darnos comida nos abren el pabellón o las casas de cultura para que podamos desplegar los sacos y las esterillas y dormir».

Los vecinos se alegran de verlos, hace unos meses muchos ni siquiera sabían qué hacían las BRIF y cuáles eran sus condiciones laborables. Hoy, después de tantos meses de huelga colaborando en los incendios todos o casi todos saben sobre ellos. «Pase lo que pase, se firme lo que se firme, la batalla social la hemos ganado. Saben quiénes somos y lo que hacemos. ¡Si nos aplauden por la calle! Yo con eso doy la batalla por ganada», afirma Amador.

Él como tantos otros sabe que cuentan con el apoyo de la mayoría de la sociedad. Un as para sus negociaciones con Tragsa, con los que se han reunido ya en 15 ocasiones. Tragsa es una empresa a la que se paga desde el Ministerio de Tejerina para que contrate a los BRIF. El pasado 28 de septiembre fue la última reunión con ellos y aún no han recibido contestación de su propuesta, aseguran desde Atbrif. La primera petición es que, ya que cuando se produce un incendio los llaman como a una unidad más, se los reconozca con la categoría de bombero forestal, algo a lo que hasta la fecha Tragsa se niega.

Sí hay más acercamiento en las otras dos peticiones. En cuanto al sueldo, los BRIF–que cobran 900 euros de nómina y 3,43 euros al día de plus de peligrosidad– piden un 23-24% de subida de salario, y Tragsa les ofrece un incremento del 10%. Pero como ya explicaron los BRIF esta petición es la que menos importancia tiene para ellos, lo que quieren es que a los 50 años puedan seguir ligados a la brigada o que en caso de sufrir un accidente puedan seguir dentro de la BRIF ya sea manteniendo la base, haciendo las tareas del monte todo el año o encargándose del avituallamiento para el resto de compañeros en caso de incendio, así como la categoría.

En este sentido, los brigadas forestales reclaman la segunda actividad por la edad y sobre todo por si tienen un accidente trabajando, y Tragsa les ha ofrecido cinco plazas por base en cuatro años (50 en total en 2019). Pero no han llegado a un acuerdo, ya que para los BRIF esto es muy poco, máxime teniendo en cuenta que «somos el único servicio de emergencias al que se les hace pasar pruebas físicas cada año que son excluyentes», precisan.

«No estamos a favor ni en contra de esa prueba eliminatoria anual. Somos los únicos que la hacemos. Pero ésa es nuestra exigencia y uno de los requisitos de nuestro trabajo, y estamos de acuerdo con ello. Con lo que no estamos es con la respuesta que estamos teniendo por parte de la compañía», aclara Amador.

«Ellos achacan que queremos la categoría profesional porque queremos trabajar sólo como medio de extinción, y no es así. Por nuestra parte queremos seguir trabajando en prevención, es bueno para el monte y para nosotros, porque durante el año utilizamos la maquinaria y eso nos hace estar más preparados y que el monte también lo esté», aclara Amador.

«Hace dos años los compañeros hablamos de hacer una huelga y ninguno quería porque cómo la íbamos a hacer en verano durante la temporada de máximo riesgo. Pero durante dos años no hubo respuesta alguna por la otra parte, por eso decidimos hacerla pero con el compromiso –y así lo han hecho– de ir como voluntarios a los incendios. Nosotros estamos cansados de la situación. Ese comentario por parte de la ministra sobre que ellos no pueden hacer nada, y que sólo es Tragsa, nos hiere. El Ministerio es el cliente, es el que paga a Tragsa. Es cosa de ambos, nosotros ponemos nuestro trabajo y nuestra salud. Son ellos los que tienen que decidir ya y darnos una solución», concluye.

Los montes arden hoy un 58% menos que hace dos décadas

No hay que bajar la guardia, pero lo cierto es que la disminución del número total de siniestros y la eficacia de los medios de extinción han motivado una clara tendencia decreciente en la superficie afectada por el fuego. Entre los años 2005 y 2014 ardieron de media 107.300 hectáreas al año, lo que supone una reducción del 10 por ciento respecto a la década anterior, y de hasta un 58 por ciento respecto a hace dos décadas, según el estudio «Bosques listos para arder» elaborado por WWF. Este descenso, así como la disminución en el número de conatos (menos de una hectárea) y de incendios son buenas noticias. Y este año se repiten. Así, según el último parte del Ministerio de Agricultura, a 30 de septiembre han ardido 26.250,33 hectáreas forestales menos que la media de los últimos diez años (aunque la superficie calcinada ha sido mayor que en 2008, 2014, 2010 y 2011). También se han registrado menos siniestros, 9.987 frente a los 12.987 de los últimos diez años. En cuanto a grandes incendios forestales (GIF, aquellos de más de 500 hectáreas), en lo que va de año se han producido 14, cuando lo «habitual» eran 25 GIF.