Los conductores, principales consumidores de aceite de palma en Europa

El biodiésel supone ya el 46% del consumo de este aceite vegetal en Europa, según denuncia la ONG Transport Environment en su documental Frontera Invisible. La producción, que cuenta la extensión de este cultivo en Colombia, se estrenará en España en marzo

  • La deforestación es uno de los efectos perniciosos de la sobreexplotación de los cultivos de palma
    La deforestación es uno de los efectos perniciosos de la sobreexplotación de los cultivos de palma

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27 de febrero de 2017. 18:36h

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Eva Martínez Rull 27/2/2017

Los ricos, cuando llega el verano, cogen agua para la palma y nos dejan sin ella para el pueblo», «el futuro de la palma para Colombia depende de que pase con la demanda de biocombustibles, sobre todo, en Europa». Son algunas de las frases que se podrán escuchar en boca de sus protagonistas cuando se proyecte en España el documental «Frontera Invisible», una producción sobre el uso del aceite de palma para biodiésel y la situación de las plantaciones en Colombia que está recorriendo Europa y que se presentará en el Congreso de los Diputados a finales de marzo. Entre sus autores se encuentra Nico Muzi, director de comunicaciones de la ONG Transport and Environment. Según sus datos, el aceite de palma para biodiésel ha crecido un 2,6% en 2015, y aunque parezca poco al hablar de volúmenes, esto significa 3,35 millones de toneladas de palma. «En 2010, sólo el 8% del aceite de palma importado en Europa se destinaba a hacer biodiésel. En 2014 había subido hasta el 45%», explica Muzi.

La batalla contra Nutella, que se inició hace ya casi dos años cuando la ministra francesa de Ecología, Ségolène Royal, le declaró la guerra al producto estrella de la firma Ferrero, ha dejado claro que el aceite de palma inunda nuestro día a día; galletas, cremas y salsas, pastas de dientes, champús y cosméticos cuentan con él, y su consumo sigue creciendo. En 2015 se utilizaron 7,3 millones de toneladas. Algo que lo convierte en «un problema global que está presente en nuestra vida cotidiana y que no se combate haciendo boicot a una marca. Pensamos que sólo se puede atajar con el compromiso de las empresas de no seguir deforestando y de los bancos de dejar de financiar proyectos», explica Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace. En este sentido, la organización considera una buena noticia que el banco HSBC haya anunciado esta semana que cortará su financiación a empresas ligadas a la deforestación.

España, principal productor

En Europa, el biodiésel supera ya a otros sectores en volumen de uso de este aceite vegetal. Y es que el último estudio sobre la situación del aceite de palma publicada por la ONG, desvela que «el 46% de todo el aceite de palma que Europa consumió en 2015 fue a parar al diésel, es decir, que son los conductores europeos los principales consumidores de este aceite vegetal en el viejo continente. En el caso español es aún peor. España es el principal productor de biodiésel de aceite de palma de toda Europa. A nivel producción, el 90% de todo el biodiésel producido en España en 2015 fue hecho con aceite de palma. Mientras que el 86% de todo el biodiésel consumido ese mismo año provenía de aceite de palma (hablamos de unas 695.000 toneladas)», explica Muzi. En este contexto es fácil entender que uno de los puntos fuertes de la agenda del presidente de Argentina, Mauricio Macri, a nuestro país esta semana haya sido la posibilidad de que Argentina vuelva a exportar biodiésel (en su caso principalmente de soja) a la UE: un negocio que se valora en mil millones de euros anuales y que se frenó en 2013.

La situación debería preocupar en Europa, ya que el 53% del parque móvil es diésel (en España esta cifra sube hasta el 63 por ciento), frente al tres por ciento del parque de Estados Unidos. A pesar de que los biocombustibles se apoyaron para rebajar los niveles de emisiones de CO2, hay dudas sobre si lo que han hecho es incrementarlas. «El problema medioambiental derivado es que el biodiésel de aceite de palma, que se hace a expensas de selvas tropicales, drenando ciénagas y humedales, por lo que se calcula que emite tres veces más gases de efecto invernadero que el diésel fósil al que pretende desplazar. Igualmente, los biodiésel de soja y palma habrán copado un 59% del mercado europeo en 2020. Gracias a los biodiésel las emisiones del transporte habrán crecido un 4% en 2020, el equivalente a 12 millones más de coches según datos de la Comisión Europea», explica Muzi.

Hay que recordar que el 85% de la producción mundial de la palma se concentra en Indonesia y Malasia y que su producción es responsable, según el Programa Medioambiental de la ONU, de la deforestación de los bosques tropicales, los grandes pulmones del planeta. «Aproximadamente el 70% de las plantaciones de palma en Indonesia y el 50% en Malasia, están situadas en zonas que previamente eran bosque tropical», asegura en su web la OCU. No hay que olvidar tampoco que el precio del aceite de palma está por debajo del resto de aceites vegetales (con un coste que ronda los 800 dólares la tonelada). «Los bosques tropicales son muy productivos, ya que las plantas están en un ambiente cálido y donde llueve mucho. Con las mismas hectáreas se produce entre tres y cuatro veces más de aceite de palma que de otro como la colza», explica Soto. «En 2015, Indonesia, devastada por los incendios para crear nuevo sitio a las plantaciones, ha emitido más gases de efecto invernadero que los Estados Unidos. Ahora la industria mira las grandes áreas de África y América del Sur, donde hasta el 30% de los terrenos buenos para plantar aceite de palma no tienen protección», explicaba Mirko Busto, diputado italiano del Movimiento 5 Estrellas, partido que acaba de concluir un congreso sobre este aceite y que es uno de los más críticos con las empresas que utilizan esta materia prima.

Exportaciones a Europa

«Colombia es actualmente el primer productor de aceite de palma de América, y cuarto en el mundo. Mientras, las exportaciones a Europa se han triplicado del 2013 al 2015. La mitad de todo el aceite de palma que produce se utiliza para hacer biodiésel para el mercado interno. Mientras que mas de la mitad de las exportaciones colombianas vienen a Europa (Rotterdam, España y Alemania son los principales puntos de entrada). En 2015 había 500.000 hectáreas sembradas de palma (toda la superficie de La Rioja o Cantabria)», se explica en el documental. Y el plan del gobierno es expandir esa área un 30 % más para el 2018, sobre todo ahora que con el firma de los Acuerdos de Paz se puede acceder a terrenos que antes estaban bajo control de las FARC.

La patronal del sector europeo, Fediol, se ha defendido hasta ahora de las acusaciones de la ONG afirmando que el aumento en el uso de aceite de palma es más contenido (de 1,45 millones de toneladas en 2010 a 3,22 en 2014). También afirman que más del 60% del biocombustible utilizado en Europa vienen de cultivos dentro de su territorio y que en cualquier caso sólo se utiliza aceite certificado que pasan por los más estrictos criterios de sostenibilidad. «Por lo que el aceite usado para biodiésel está libre de deforestación. Si los aceites vegetales no se permiten después de 2020, eso significará más combustibles fósiles en el transporte. Además, el biodiésel europeo está compuesto en su mayoría por colza, con unas 16 millones de toneladas», explicaban a través de comunicado. Sin embargo el Tribunal de Cuentas Europeo concluía en un informe publicado por las mismas fechas que «el sistema de certificación de la UE no garantiza que el biocombustible consumido en la Unión cumpla los requisitos medioambientales que justifican el sello sostenible». «Las leyes europeas estipulan que sólo los biocombustibles certificados pueden participar en el 10% de energía renovable dedicada al transporte. Las certificaciones pueden plantear problemas, aunque es el responsable del sistema quien debe encontrar soluciones. Además, eso no significa que el esquema no sea transparente para las materias primas del aceite vegetal», opina Natalie Lecocq, directora general de Fediol.

Lo que piden los responsables de este documental, y muchas otras organizaciones europeas, es que se acaba con los biodiésel de primera generación lo antes posible y que deje de expandirse la producción de palma. «La política en vigor sobre biodiésel en Europa llega hasta 2020. La Comisión Europea ya ha propuesto bajar el porcentaje de biodiésel actual del siete al 3,8% para 2030, pero aun así es demasiado. Hay que sustituir estos combustibles por otros de segunda y tercera generación, que sólo utilizan residuos de las aguas de las ciudades o restos agrícolas para producir biodiésel. Siempre como transición hacia el coche eléctrico y siempre de forma acotada. Sólo hay que pensar en lo que representa el 7% de un mercado automovilístico de 500 millones de consumidores», explica Muzi. Soto concluye que «hay que asumir que la producción necesita plantaciones. En Asia culturalmente la palma es como el olivo. Lo que decimos es que hay un límite para seguir cambiando el suelo por cultivo y que las empresas responsables no deben deforestar más», concluye Soto.

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¿Sostenible?

Existe un certificado para el aceite sostenible de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible (RSPO): «Tiene unos principios sobre cómo producir, que incluyen la prohibición de convertir áreas de alto valor de conservación en zonas de cultivo. Además, las empresas tienen que respetar los derechos laborales de los trabajadores. En 2016 la RSPO creó criterios más estrictos. Uno de ellos, que la empresa debe tener una política pública de no reforestación» explican desde la organización.

Sin embargo, la eficacia de este sello se ha puesto muchas veces en duda. Amnistía Internacional emitió un informe a finales de 2016 en el que alertaba sobre la violación de derechos humanos por parte del gigante Wilmar, distribuidor de nueve marcas mundiales, ocho de las cuales cuentan con certificado RSPO.

« Al ser una organización voluntaria, la RSPO tiene limitadas oportunidades para sancionar a los miembros deshonestos. Actualmente, el 17 por ciento de la oferta mundial tiene sello RSPO. Esto se debe a la escasez de demanda en los países consumidores. Europa es el tercer mayor importador y propietaria de muchas de las marcas de consumo, por lo que comparte una responsabilidad en la transformación del sector. Se ha avanzado en Europa pero se necesita más sensibilización. Varios gobiernos ya se han comprometido a hacer que el cien por cien de su aceite de palma sea sostenible en 2020, incluyendo a los gobiernos de Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Reino Unido», matizan desde RSPO.

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