Nanotecnología, drones y exoesqueletos, las nuevas herramientas médicas

Un grupo de expertos analizan cómo las innovaciones tecnológicas cambian el paradigma terapéutico

  • El exoesqueleto ha de identificar a partir de sus sensores cuál es la intención del usuario y ha de asistir sus movimientos a partir de la aplicación de fuerzas en los segmentos del cuerpo del paciente
    El exoesqueleto ha de identificar a partir de sus sensores cuál es la intención del usuario y ha de asistir sus movimientos a partir de la aplicación de fuerzas en los segmentos del cuerpo del paciente
Madrid.

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02 de mayo de 2016. 18:17h

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Madrid. 2/5/2016

Fármacos que van directamente a las células dañadas, drones que controlan plagas de vectores patológicos, exoesqueletos rehabilitadores... La tecnología abre la puerta a un universo de posibilidades «con límites, ya que no todo es posible y hay que ver qué es posible y qué es ciencia ficción. Tenemos que reflexionar mucho sobre esto, ya que ventajas hay muchas, pero también dificultades», apuntó Ramón Martínez Máñez, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red en el área temática de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (Ciber-BBN), durante su intervención en el Foro de Innovación «Medicina Exponencial, cómo la tecnología está transformando la Medicina», organizado de forma conjunta por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Pfizer.

Junto a él, otros participantes analizaron el debate que supone emplear de forma indiscriminada las posibilidades de la tecnología. «Tenemos que abordar la disyuntiva entre lo posible y lo que no, las ansias del ser humano por desarrollar determinadas cosas que plantean cuestiones éticas. Hay que plantearse lo que es fantasía de lo que no, la pérdida de autoridad que tiene el médico ante la sobreinformación de los pacientes que cada día exigen más», comentaba José Luis González Quirós, profesor de Filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Entre las aportaciones reales y tangibles hoy día destacan las nanomoléculas y los exoesqueletos, además de los drones para el control de plagas. Con respecto a la neurorrehabilitación, José Luis Pons Rovira, director del Grupo de Neuro-Rehabilitación del Departamento de Neurobiología Funcional y de Sistemas del Instituto Cajal–CSIC, aportó una visión esperanzadora en el campo de la recuperación motora en pacientes con lesiones medulares e ictus. «El exoesqueleto ha de identificar a partir de sus sensores cuál es la intención del usuario y ha de asistir sus movimientos a partir de la aplicación de fuerzas en los segmentos del cuerpo del paciente. Por tanto, la seguridad en el uso del dispositivo es primordial», explicó Pons. En esta área, cabe subrayar la posición de liderazgo de España, ya que hay muchos grupos de investigación, «a pesar de la falta de programas estratégicos que apoyen a los grupos consolidados para poder seguir trabajando con garantías», subrayó Pons. Por otro lado, en el campo de la nanofarmacología, ya existen experiencias en oncología y también resultan interesantes las que se pueden desarrollar en «neurología, por la utilidad en llegar a las células neuronales», manifestó Martínez Máñez.

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