• 1

No es párkinson todo lo que tiembla

  • Jaume Kulisevsky
    Jaume Kulisevsky / Youtube
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de abril de 2016. 06:33h

Comentada
R.S.  Barcelona. 11/4/2016

El especialista en enfermedades neurodegenerativas Jaume Kulisevsky ha explicado que «no es Parkinson todo lo que tiembla, ni todo temblor es Parkinson» y ha desmentido distintos mitos que existen en torno a los síntomas y la evolución de la enfermedad, informa Efe.

Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se celebrará este 11 de abril, Kulisevsky, que es director del instituto de investigación del Hospital de Sant Pau de Barcelona, ha explicado que «muchas de las creencias son parcialmente ciertas, pero otras, directamente, no corresponden a la realidad médica».

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa que tiene más incidencia en la población mundial después del Alzheimer: en concreto, afecta a 18.000 personas en Cataluña y a 150.000 en España.

Pese a que gran parte de la población asocia el Parkinson con el temblor del cuerpo, Kulisevsky ha matizado que «hay muchos afectados que no tienen este síntoma y que nunca lo tendrán», un hecho que dificulta el diagnóstico, a la vez que otras personas «tienen el síntoma pero no sufren esta enfermedad, sino otra benigna llamada temblor esencial».

La mayoría de los casos se producen en la población de más de 65 años, pero no se puede afirmar que sea una enfermedad exclusiva de la gente mayor: el 15 % de los enfermos diagnosticados tiene entre 45 y 65 años, mientras que otro 15 % es menor de 45 años.

Aun así, «es cierto que la probabilidad de sufrir Parkinson aumenta con la edad, sobre todo a partir de entre los 60 y 65 años» ha apuntado el investigador, que también es profesor de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catatunya (UOC).

Por otro lado, Kulisevsky ha revelado que, en contra de la creencia generalizada de que la genética no influye en el Parkinson, «ya se han identificado al menos 18 genes con mutaciones causantes de la enfermedad, aunque causan una minoría de los casos» y, además, ha añadido que cuando la enfermedad aparece en gente joven se puede relacionar, con gran probabilidad, a causas genéticas.

Existe desconocimiento sobre la causa de la afección, pero «todo apunta a una combinación entre la predisposición genética y las causas ambientales, como el estilo de vida, la alimentación o la exposición a determinados tóxicos, entre otros».

Otro de los mitos existentes sobre el Parkinson es que provoca una inmovilidad casi total del cuerpo, sobre lo que Kulisevsky ha señalado que «los afectados difícilmente llegan a este punto, porque normalmente responden bien a la medicación».

Por el contrario, personas que sufren patologías parecidas al Parkinson, denominadas parkinsonismos, «pueden tener un riesgo mayor de sufrir un rápido deterioro físico porque no responden del mismo modo a los medicamentos», y ha recordado que «el Parkinson es una enfermedad crónica, pero no mortal».

Kulisevsky ha confirmado que los afectados por Parkinson pueden sufrir depresión, causada sobre todo por falta de dopamina, un neurotransmisor que interviene en el mantenimiento del ánimo, y, concretamente, «un 50 % de los afectados tiene una depresión asociada».

De hecho, en muchas ocasiones la enfermedad empieza con un trastorno del ánimo y es la propia depresión la que provoca lentitud motora y mental, aunque el tipo de depresión que se produce, denominada distimia, mejora considerablemente con los fármacos a diferencia de la que conlleva síntomas psicóticos.

«La probabilidad de desarrollar un deterioro cognitivo asociado al Parkinson es muy elevada cuando han pasado más de veinte años de la enfermedad o a partir de la edad de los 70», ha añadido Kulisevsky, motivo por el cual la investigación actual se centra en descubrir cómo y por qué se produce dicho deterioro.

Algunos de los factores que ayudan a combatir la depresión y los trastornos cognitivos, tanto en los afectados por Parkinson como en el resto de población, son la actividad mental y el ejercicio físico, ya que retrasan la aparición de la enfermedad.

A ello se suman las nuevas tecnologías, que han permitido desarrollar dispositivos de control del movimiento para evitar caídas o registrar el temblor, por ejemplo.

EFE

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs