¿Por qué comemos tan mal los españoles si tenemos la dieta mediterránea?

El precio de los alimentos es la principal razón

  • Hasta el 64% de los españoles sufre sobrepeso | Dreamstime
    Hasta el 64% de los españoles sufre sobrepeso | Dreamstime

Tiempo de lectura 8 min.

12 de julio de 2019. 17:52h

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Pedro del Corral 13/7/2019

Hasta el 64% de los españoles sufre sobrepeso. Y no solo eso, sino que hasta el 80% de los obesos ignora que lo es. Un problema de salud que incluso puede acabar convirtiéndose en uno de tipo administrativo y que reduce la esperanza y calidad de vida de los afectados, incluso desde un punto de vista psicológico. Para más inri, no dormimos lo suficiente ni en las condiciones apropiadas: la siesta es ya casi una leyenda urbana. Acierto.com ha aprovechado para analizar cómo se cuidan los españoles. Su estudio, por desgracia, desvela que todavía queda mucho por hacer en múltiples ámbitos, desde el de la alimentación hasta el de la actividad física y el descanso.

¿Cuidamos de nuestra alimentación?
dieta mediterranea

Así, los datos indican que no cuidamos nuestra alimentación como deberíamos. Prueba de ello es que el negocio de la comida rápida a domicilio se encuentra en plena ebullición y que ya genera más de 600 millones de euros al año. La ingesta de platos preparados y bollería también ha crecido (un 9% y un 4% respectivamente). En concreto, y según los números, ni siquiera el 7% de la población alcanza los mínimos de alimentación saludable: comer cinco piezas de fruta o verdura diarias, desayunar “en condiciones”, tomar legumbres y pescado al menos dos veces por semana, etcétera. En concreto, lo que se detecta es que existe un consumo de pescado y marisco bastante adecuado, pero no de frutas o legumbres. Además, la toma de lácteos -especialmente queso-, carnes magras, embutidos y dulces se encuentra por encima de los niveles recomendados. También tenemos carencias de potasio y fósforo.

Sin embargo, sí que intentamos comer bien, o al menos eso decimos: el 54% de los españoles asegura que trata de llevar una dieta equilibrada. Y, de entre ellos, el 8% cuenta las calorías que ingiere. Por otra parte, el 58% asegura haberse puesto a dieta alguna vez. El 24% lo hizo en una ocasión puntual y el 18,5% durante el último año. El 16% de la muestra estaba a régimen durante la encuesta. Aquí se observan diferencias entre hombres y mujeres. Por ejemplo, hasta el 65% de las mujeres ha hecho dieta alguna vez, frente al 52% de los varones. Esto no quiere decir que hagamos dieta bien: son muchos los que sustituyen el consejo del nutricionista, dietista y endocrino por los consejos de una revista o un conocido, con los peligros que eso implica. Por no hablar de que cada persona es un mundo y de que tiene unos requerimientos nutricionales, metabolismo y hábitos distintos. Además, aquí nos estamos olvidando de los riesgos que puede implicar ponerse a dieta por iniciativa propia y sin asesoramiento experto: efectos rebote, hartazgo, ausencia de resultados, y un largo etcétera que seguro que resulta familiar. Sin embargo, continuamos tendiendo a creer en las dietas milagro y en que adelgazar no requiere de esfuerzo o sacrificio alguno.

Otros de los mitos habituales respecto a la dieta son que el pan engorda, que es necesario tomar complementos alimenticios, que el agua engorda si la bebemos durante la comida, que no tiene cabida el chocolate, que los productos integrales y light adelgazan, o que dejar de comer nos permitirá perder peso. También nos equivocamos en el momento de la ingesta: dedicamos poco tiempo (el 25% dedica 15 minutos o menos), cenamos viendo la televisión (el 90% lo hace), y estamos pendientes del móvil (el 60% deja el móvil encima de la mesa y, de entre ellos, el 80% está pendiente de él).

¿Comer bien es caro?
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Una de las razones que esgrimen los encuestados a la hora de justificar que se alimentan mal y no se cuidan es que hacerlo resulta muy caro (o más caro que optar por la comida menos saludable). La mayoría están preocupados por llevar una dieta sana, pero casi la mitad considera que los productos que compra no siempre son saludables. Los datos indican que siete de cada diez participantes del estudio cree firmemente que apostar por esta clase de alimentos puede dar sorpresas al llegar a la caja. Los españoles también piensan que llenar la cesta con ellos también requiere de más tiempo -por una lectura detallada de las etiquetas- y que hasta que es necesario poseer ciertos conocimientos de nutrición.

Podríamos decir que depende de nuestras elecciones, de dónde compremos los productos, etcétera. Es decir, aunque el pescado y la verdura fresca puedan resultar más caros a priori que la bollería, también los hay congelados. Además, aquí habría que valorar la sensación de saciedad que generan unos ingredientes y otros, e incluso la adicción de los mismos -en el caso de los azucarados, por ejemplo-. Lo importante es elegir bien. Asimismo, no podemos obviar el hecho de que comer mal a la larga nos acabará pasando otro tipo de factura.

A la hora de ir al supermercado hay otras cuestiones que condicionan que gastemos más o menos, como el ir comidos o no, decantarnos por marcas blancas, etcétera. En cualquier caso, cabe comentar que las poblaciones socioeconómicamente desfavorecidas son las que siguen dietas menos saludables. No obstante, es cierto que aquí intervienen otros factores como el propio acceso a los alimentos, por ejemplo.

El deporte, asignatura pendiente
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Respecto al deporte, continúa siendo una de nuestras asignaturas pendientes, muy probablemente por la forma en la que nos lo tomamos. Sí, porque hasta 17 millones de españoles admiten ser sedentarios, y un 7% más, no hacer nada de ejercicio. Los mayores constituyen un grupo destacable, pues solo el 54% de las personas que superan los 65 años mantiene unos hábitos de vida saludables.

Por desgracia, el sedentarismo, junto a otros factores, puede incrementar el riesgo de obesidad, depresión, patologías cardiovasculares, cáncer u otras enfermedades. También reduce la esperanza de vida en hasta siete años y está asociado a un rendimiento laboral inferior. Las cifras cobran todavía importancia si tenemos en cuenta que esta tendencia también afecta a los más jóvenes. Sólo el 21% de los menores de 10 años hace deporte. El 81% de los adolescentes en edad escolar no se mantienen lo suficientemente activos y el 80% de los niños únicamente lo practica en el colegio.

Los españoles no se gustan físicamente

El dato curioso es que hasta el 30% de los encuestados no se ve atractivo y se muestra descontento con su aspecto físico. Es decir, aunque no nos sentimos bien con nuestro cuerpo, hacemos bien poco por solucionarlo. Las excusas más frecuentes son las cargas familiares y la falta de tiempo. Además, aquí hay que tener en cuenta que casi seis de cada diez españoles afirman sentirse menos atraídos por las personas que no se cuidan, y que invertir tiempo en este tipo de cuestiones no solo mejora nuestra autoestima, sino nuestra relación con nuestro entorno.

Esta tendencia parece estar cambiando en algunos sectores. Por ejemplo, son los hombres de 40 a los 50 años los más deportistas. Por comunidades autónomas, los andaluces son los que más se cuidan, seguidos de los castellanomanchegos y los extremeños. En el lado opuesto encontramos a los aragoneses, canarios, valencianos y madrileños. No obstante, seguimos pudiendo presumir de ser los europeos que más se cuidan.

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