Cáncer de mama: la equidad, clave para vencerlo

Los expertos piden poner fin a las diferencias en la atención a pacientes y en el acceso a prestaciones según dónde residan

Los expertos piden poner fin a las diferencias en la atención a pacientes y en el acceso a prestaciones según dónde residan

El cáncer de mama, cuyo día mundial se celebra mañana 19 de octubre, es el tumor más frecuente en las mujeres de los países desarrollados occidentales. En nuestro país, se diagnostican unos 25.000 casos nuevos cada año, lo que significa que, aproximadamente, una de cada ocho mujeres españolas lo padecerá a lo largo de su vida. Si bien se trata de una enfermedad grave, es importante saber que, en la actualidad, puede ser curable gracias a un diagnóstico precoz y a los nuevos tratamientos. El pronóstico del cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años, siendo actualmente la supervivencia global a los cinco años tras el diagnóstico entre el 80 y 90 por ciento en nuestro país, por encima de la media europea y similar a los países con las mejores cifras de supervivencia.

Gran nivel

Cuanto más sepa sobre su diagnóstico y sus opciones de tratamiento, más probabilidad tendrá la paciente de recibir el tratamiento más adecuado. España cuenta con una Oncología de gran nivel con grandes médicos y hospitales, pero «no hay una equidad intercomunidades e interhospitales a la hora de administrar tratamientos», advierte el doctor Javier Cortés, jefe de la Sección de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. Una cartera de servicios única y común es lo que piden desde la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) para garantizar esta equidad y una mayor inversión en investigación para mejorar la supervivencia.

Por ello, instan a los nuevos gobiernos a priorizar la sanidad en su política para poner fin a las diferencias en la atención del paciente y en el acceso a las prestaciones según la comunidad autónoma donde residen. En este sentido, la presidenta de la Fecma, Roswitha Britz, subraya que «la sanidad no puede ser un elemento de discordia sino una política de estado, porque la protección de la salud es un derecho constitucional y un derecho igual para todos». Además, incide en la necesidad de apoyar tanto los ensayos clínicos, como la inversión en investigación y en innovación «para avanzar en el diagnóstico y en el desarrollo de terapias menos agresivas y más eficaces», añade Britz.

Actualmente, hay tratamientos aprobados por la Unión Europea y financiados por el Ministerio de Sanidad que se administran sólo en algunos hospitales. «El acceso a un determinado fármaco podría variar entre hospitales y no ser igual para todos –explica Cortés– por lo que pedir una segunda opinión o, incluso, una tercera podría ser de gran ayuda» Dentro de las comunidades se debe hacer segundas opiniones, lo que no significa necesariamente la desconfianza en el médico, sino buscar alternativas. Por ejemplo, en EE UU hay entre un 20-30 por ciento de errores médicos en oncología. Obtener una segunda opinión puede ayudar al paciente a conocer las opciones y a tomar una decisión informada sobre lo que es mejor». Esto le aporta tranquilidad a ella y a su familia y, en última instancia, le permiten recibir el tratamiento más adecuado.

Avances

La investigación de esta enfermedad está consiguiendo grandes avances que han permitido que «entre el 80 y el 90 por ciento de las mujeres continúen libres de enfermedad cinco años después del diagnóstico y tratamiento de un cáncer de mama», apunta Monserrat Muñoz, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Español de Oncología Médica (SEOM). Ello es debido a que hoy en día disponemos de muchas más herramientas para ayudar a los pacientes como los tratamientos contra las dianas terapéuticas. «Sabemos que algunos tumores tienen ciertas características (HER2) y podemos bloquearlos», indica Cortés. Por eso, actualmente hay terapias muy activas que han hecho que este subtipo «haya pasado, de ser el tumor más agresivo y de peor perspectivas, a ser, probablemente, el de mejor pronóstico», añade.

En el ámbito de la biología tumoral y, sobre todo, en el conocimiento cómo distintas proteínas pueden estar implicadas en mecanismo de resistencia, el oncólogo señala que se han descubierto mecanismos de resistencia a los tratamientos hormonales y ya están disponibles «medicamentos que revierten esta resistencia y hacen que el tratamiento hormonal sea más activo de lo que era anteriormente».

Otra estrategia terapéutica que está empezando a dar buenos resultados y que es, posiblemente, donde se va a encontrar un avance más importante en los próximos 5-10 años es la inmunoterapia. Según explica Cortés, funciona de dos formas distintas: «la primera estimulando de forma directa las defensas para que actúen contra el tumor; y la segunda inhibiendo los mecanismo inhibitorios de estas defensas, es decir, una vez que el tumor manda señales para que las defensas estén paradas, podemos bloquear esas señales y activar de nuevo las defensas». Ya se han aprobado fármacos en melanoma y pulmón y están dando buenos resultados en cáncer de mama. Y, por supuesto, no podemos olvidar los avances en el campo de la quimioterapia, que sigue aportando un beneficio indiscutible a muchas pacientes.

En este sentido, un último fármaco aprobado es la eribulina, con la que se ha visto que aumenta la supervivencia en pacientes ya muy pretatados y cuyo uso reduce el riesgo de mortalidad en un 30 por ciento. «La eribulina responde a al necesidad de nuevas opciones de tratamiento para las mujeres con cáncer de mama avanzado que hayan recibido, previamente, tratamiento de quimioterapia», concluye Cortés, quién ha dirigido el estudio clínico.

Redibujar las secuelas

Mantener el mismo aspecto y que la enfermedad no deje mella en el cuerpo es el deseo de cualquier paciente con cáncer. El Hospital Ramón y Cajal de Madrid es, junto con el de Bellvitge en Barcelona, los únicos centros de la red sanitaria pública española que disponen de una Unidad de Micropigmentación Mamaria. Desde su creación en 2009 se ha atendido a más de 1.500 mujeres que, por culpa de la enfermedad, habían perdido el dibujo de pezones. Hoy todas ellas han conseguido mejorar su autoestima después de haber pasado por las manos de Azucena Marzo, la persona que más experiencia tiene en España en el campo de la micropigmentación mamaria. Lo primero que hay que dejar claro es que micropigmentar no es tatuar. La primera diferencia radica en que la micropigmentación es menos invasiva que los tatuajes tradicionales porque se realiza sobre la epidermis, la capa más superficial de la piel. Frente a las tintas de los tatuajes tradicionales, en la micropigmentación se emplean pigmentos inorgánicos de colores terciarios muy semejantes a los de la piel, que si bien pueden perder algo de intensidad con el tiempo, también se rediseñan con más facilidad.